lunes, mayo 21, 2007

Del post post- electoral...

Seven Readers!!

And in the end...it doesn´t really matter…

No importan el despilfarro, los artistas invitados, la guerra sucia o la guerra de encuestas. No importan la compra de credenciales, las olas rojas y azules formadas por supuestos defensores del voto, la coacción, los repartos de despensa, ni nada de ello. Si el 2 de julio de 2006 los procesos electorales en el país iniciaron su retroceso, lo que ha acontecido ayer en Yucatán es una muestra más de que ni siquiera hemos llegado a los albores de la democracia. Por que la democracia trae consigo respeto al ciudadano, a su inteligencia; trae consigo también ciudadanos informados, con conciencia crítica y que no ceden ante cualquier intento de coaccionar su voto, o que no se dejan llevar por aquel partido que más que una propuesta, ha logrado construir una imagen con Marketing o Propaganda. Trae a ciudadanos que votan por propuestas, por planes de trabajo y no por slogans disfrazados de ello.
Hoy, varios comunicadores, autoridades electorales y dirigentes de partidos, celebran el alto índice de participación del electorado yucateco (casi el 70%). Pero valdría preguntarse ¿cuántos de esos ciudadanos realmente han emitido un voto informado, crítico o razonado; cuántos han votado con conciencia crítica? Es cierto, nuestros niveles de participación en elecciones van en crecimiento, pero ello no significa necesariamente que con eso hemos desarrollado ciudadanos con una “cultura política” real. Por el contrario, los yucatecos hemos tenido a un grupo realmente malo de candidatos, y aún así hemos salido a votar por ellos. Al paso que vamos, si nos presentan a una escoba a la cuál le diseñen una gran campaña de marketing, saldremos y votaremos por ella. ¿Por qué? “por que es nuestro deber cívico, por que juntos construimos a la democracia” (¿cuántos votantes sabrán lo que significa realmente esta palabra: democracia?) y por que quien no ejerce ese derecho es considerado casi como un traidor a la patria. Pero, ¿vale la pena seguir participando en elecciones, cuando los candidatos son un monumento a la improvisación, a la no preparación académica y al servilismo de intereses completamente ajenos a los de la mayoría?.


Celebración Panista


Como ciudadano el asunto es frustrante, especialmente cuando uno se da una vuelta por las celebraciones de los partidos punteros en la elección. Mirando a los simpatizantes de uno y otro candidato, no puedo evitar preguntarme ¿Qué celebran? ¿La llegada de los amigos de los candidatos a puestos directivos en el gobierno? ¿El pago de favores a los grandes intereses que financiaron las campañas? Lo triste, es que dentro de cinco años, esos mismos que hoy gritan loas a sus candidatos serán nuevamente utilizados como carne de cañón electorera; seguirán sucumbiendo ante el espectáculo de los Kumbia Kings o de los cantantes de la academia; por que así le conviene al sistema que cada día se convierte en algo más y más perverso, un sistema que hoy más que nunca considera al ciudadano como un ser manipulable, que lo maneja a su antojo, y que hace todo lo posible para que continúe el estado actual de las cosas (por ello la desesperación de algunos políticos por que se declare la constitucionalidad de la Ley Televisa).


Celebración Priista..

Por todo lo anterior, quien haya ganado no importa. “Unos dirán que ganó el PRI, otros tal vez dirán que lo hizo el PAN” Lo importante es quien ha sido derrotado, y solo hay una respuesta para ello: ha perdido el Estado de Yucatán en particular y el país en general. Por que lejos de crecer en términos democráticos, la elección yucateca ha significado un retroceso. Por que hoy la democracia se construye con dinero, con el recurso derrochado en las campañas. Por que quienes ocupen en unos meses más algún cargo dentro de la función pública, no lo harán pensando en el bien común, sino en el personal y en el del grupo al que sirven.
¿Fiesta cívica? En ningún momento. Las elecciones de ayer domingo en Yucatán, han sido muestra de la descomposición cívica que hoy priva en México. Un gigantesco paso hacía atrás en términos de equidad y de democracia. Pero sobre todo, una enorme falta de respeto al ciudadano como tal.
¿Existe esperanza? Si, creo que aún la existe. Tal vez el momento de comenzar a construir un verdadero movimiento ciudadano que sirva de contrapeso a los partidos y a los grupos oligárquicos que hoy detentan el poder en la nación. Un movimiento que rescate lo mejor de la utopía y que trate de transformarla en realidad. El negro momento que hoy se vive en México, es en gran medida culpa de nuestra desidia, de nuestro propio desinterés. Las llamadas de atención, cómo la elección de ayer en Yucatán, siguen prendiendo las luces de alarma. Estamos aún a tiempo, antes de que sea demasiado tarde y nuestro México querido termine por hundirse en la estulticia fomentada por quienes hoy controlan al estado y al país.
Hay aún, muchos retos pendientes para nosotros los ciudadanos de a pie.

Así las cosas hoy lunes…

PS1…Chivas no pudo, fue culpa de ellos por su ineficacia en la definición…

Salud pues……

5 comentarios:

control_zape dijo...

Lamentable lo que pasó en Yucatán. Pienso igual que tú. Nomás los ciudadanos pueden darle una patada en el trasero a los caciques que se han hecho del poder y que no van a soltarlo pese todos sus cacareos de que ya arribamos a la democracia.

Saludos y ánimo.

AndreaLP dijo...

Sad, but true.

¿Hasta cuándo, Mérida? ¿Y hasta cuándo, México??? :-(

A pesar de todo, que tengas una exitosa semana.

Angie Sandino dijo...

Uff... no estoy en México como para poder opinar, pero me pareció mucho muy interesante la forma en que hablas sobre la conciencia ciudadana y el término democrasia...

Te deseo una hermosa semana... y te espero por allá donde el verde no alcanzó a pintar de azul...

Un besote!

Kix dijo...

Demonios... :-(

Definitivamente todo lo que mencionas es cierto, Dave... y es sumamente triste.

Renoreins dijo...

Pos si... de plano en México necesitamos educarnos y hacernos responsables a la hora de decidir. Ya sea que nuestra elección sea el bueno o el malo pero que elijamos por convicción y no como borreguitos.