martes, julio 28, 2009

De Leyes retrógradas II...

Seven Readers!!

La Gobernadora del Estado Ivonne Ortega, ha publicado - sin moverle una sola coma - la ley que "protege al matrimonio y a la familia" Con ello ratifica el atropello que se ha cometido en contra de la diversidad social en la que hoy nos encontramos. En el caso de la segunda ley aprobada por los diputados el pasado 15 de julio y que tiene que ver con el aborto, ha abierto un período de recepción de propuestas para ciudadanos y organizaciones que quieran manifestarse al respecto. No pasará nada y la Ley seguirá su curso.
Y en gran medida no pasará nada, por que las organizaciones progresistas del Estado, simplemente no tienen la capacidad de organización que si en cambio tiene la derecha conservadora. Y eso es de reconocerse. Porque si algo supieron hacer los conservadores, fue reaccionar ante la sospecha de que se promovería una iniciativa ciudadana que buscaría la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo. Entonces inmediatamente se organizaron y presentaron su propia iniciativa cosa que jamás pudieron hacer las organizaciones de carácter progresista.
Y no lo hacen, por que son tan diversas que tampoco han podido encontrar puntos de convergencia en ese diversidad. Cada quien parece estar luchando desde su propia trinchera, cada quien está navegando en su propio barco y no permiten que nadie más entre al mismo. Entre ellos existen serias diferencias y envidias que históricamente no han sido superadas, porque estas organizaciones carecen de un liderazgo que permita que se aglutinen en torno a un asunto en particular. Los conservadores por su lado, si lo poseen (llámese Iglesia o lo que ustedes quieran) y responden con facilidad a su llamado. Para ellos el ideal que persiguen, es tan alto que todas sus diferencias "terrenales" pueden quedar en el olvido. La defensa de lo "natural" es su meta más importante y por ello le llevan gran ventaja a quienes hoy ven a la sociedad desde un punto de vista más abierto e incluyente.
Y por otro lado, los "líderes" de organizaciones que luchan por los derechos de las minorías, también carecen de estrategias que lleven al debate a un nivel de mayor altura. La reacción de Gonzalo España - líder de la comunidad Gay del Estado - ante la aprobación de esta ley fue no solo desmedida sino de un nivel muy bajo (España amenazó a los diputados de dar a conocer una lista de funcionarios públicos que frecuentan fiestas y puntos de reunión de carácter Gay, poniendo así en la palestra pública algo que debe siempre permanecer en el ámbito de lo privado, es decir el derecho a la privacidad de las personas públicas) lo que no solamente demerita la lucha por los derechos de las minorías, sino que le provee de argumento a los conservadores para esgrimir argumentos a su favor en un asunto de esta naturaleza.
Un ejemplo de esto fue un artículo de Marcia Lara de Moreno, publicado el pasado lunes en la sección editorial del Diario de Yucatán titulado Debatir, más no ofender. El artículo utiliza precisamente las actitudes de España para señalar, palabras más o menos, que no existe un interlocutor que esté al nivel de los integrantes de la Red Pro Yucatán (que es todo, menos apartidista y Laica cómo se señala en el artículo, pues basta con mirar a algunos de los integrantes de la misma para terminar de una vez por todas con tal argumento: Médicos Católicos de Yucatán, Asociación de Abogados Católicos de Yucatán, Comunidad Evángelica de Yucatán, etc). No es el propósito de esta entrada desmenuzar al artículo (que me parece tiene puntos extremadamente débiles como afirmar que ellos tienen una mayoría y que las voces en su contra son muy pocas, sin presentar ningún tipo de dato estadístico que sustente tan aventuradas afirmaciones) sino simplemente hacer hincapié en que si se presentan este tipo de manifestaciones es por que no existen ni los medios, ni la capacidad argumentativa, ni una capacidad de organización que permita presentar respuesta que vayan más allá de la amenaza o que por su aislamiento sea poco escuchada (como puede ser el caso de este aislado post).
Ayer igual El Universal presentó la segunda parte de un artículo de Rosaura Ruiz y Juan Manuel Rodríguez titulado "Aborto y Estado Laico". En ella, de manera muy puntual y concisa se exponen argumentos sólidos para demostrar que un Estado Laico tiene que garantizar ese derecho a las mujeres.
Un extracto del mismo dice lo siguiente:

Desde el punto de vista biológico no se asume que en el momento de la fecundación se pueda hablar de un ser humano, debido a dos aspectos fundamentales: uno, considerar que desde ese momento hay un ser humano en esencia es asumir una visión reduccionista de la biología y es aceptar que en la secuencia de ADN del Homo sapiens se encuentra en sí la naturaleza humana; dos, es rechazar la naturaleza histórica del ser humano que resulta en de conjunto de procesos complejos que determinan el desarrollo embrionario, el cual tiene una duración en promedio de tres meses. En términos evolutivos, estas primeras 12 semanas son cruciales tanto para la formación embrionaria como para los procesos de selección natural, ya que en este periodo se registra el mayor índice de abortos naturales (en promedio 40%), pero nadie criminaliza a la naturaleza. Desde el punto de vista biológico y médico no se puede equiparar a un humano con un conjunto de células; se considera que hay un embrión humano cuando empieza la actividad neuronal, situación que se da entre las 20 y 24 semanas de gestación. En varios países se permite el aborto hasta las 16 semanas de gestación y en el nuestro, las legislaciones vigentes lo han aprobado hasta las 12 semanas.

Y es un argumento contundente, bien razonado y estructurado que termina de una vez por todas con el argumento de las "leyes de la naturaleza" pues se sustenta por sobre todo en hechos comprobables por la ciencia, algo que resulta irrebatible.
Y eso es precisamente lo que le he faltado al sector progresista del Estado: capacidad de argumentación. Si leyeron todo el artículo de Marcia Lara, se podrán dar cuenta de la debilidad del mismo, rebatible sin mayor problema por que está sustentado en dogmas y cuestiones de fe - hoy elevados a rangos de Ley - y no en cuestiones cimentadas en la razón y en los hechos que la representan como lo son los de la ciencia (hablo aquí también no solo de la biología, sino de la ciencia social, que tiene mucho que decir en torno a la diversidad y a los derechos humanos).
Hoy La Jornada presentaba un artículo de Enrique Montalvo titulado: Yucatán, Santa Alianza de PRI, PAN y clero contra los Derechos Humanos. Al final del mismo afirma lo siguiente:

La respuesta airada de la sociedad no se ha hecho esperar, pues cerca de 20 organizaciones civiles demandan a la gobernadora que vete las reformas regresivas. Las alianzas de la derecha comienzan a crujir ante una sociedad que despierta y exige participación. Es la hora de las definiciones.

Puede tener razón. Pero se trata de organizaciones que actúan de manera aislada. Si bien es cierto que esa sociedad en la que están inmersas está despertando, también es una realidad que su capacidad para llegar a acuerdos simplemente no existe.
Y ahora más que nunca la necesitan, por que quizá tengan que recurrir a la Suprema Corte si insisten en echar para atrás a esta aberrante legislación. Porque, como dije al principio de la entrada, es muy probable que así como ya publicó una de las iniciativas, el Ejecutivo Estatal lo haga con la segunda, por lo que el último recurso será acudir a la Corte.
Y no tengan duda: ahí si se necesita cambiar el chantaje por argumentos sólidos, por recursos irrebatibles, pues es evidente que dichas en estas leyes se afectan negativamente el derecho a la No discriminación, derechos de las mujeres, derechos de niñas y niños, derechos de personas con discapacidad, derechos de las personas de la tercera edad, libertades esenciales y garantías individuales. Pero esto tiene que estar perfectamente sustentado y con un amplio respaldo ciudadano si se decide ir ante la Corte.
Es tiempo de definiciones, si, pero es tiempo quizá de aprender algo de la derecha conservadora: su capacidad de organización. Si lo hacemos, es muy probable que podamos no solamente echar para atrás esta ley retrógrada, sino comenzar a caminar por una sociedad más justa y en la que desaparezcan para siempre los ciudadanos de tercera o segunda clase ratificados hace unos días en el Congreso Yucateco.

Así las cosas hoy martes...

Salud pues......


2 comentarios:

Ego dijo...

La falta de organización en la izquierda parece ser una cruz eterna que va cargando este sector de la sociedad. La actitud de España es por demás infantil, berrinchuda y chantajista. Es verdaderamente una vergüenza para un grupo de ciudadanos que quieren debatir racionalmente en pro de sus derechos.

Raúl H. Pérez dijo...

Triste pro cierto.

Muy buen texto, David.

Yo terminé uno ayer y lo postearé en estos días.