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miércoles, junio 11, 2014

De Aficionado e Informado...

Seven Readers!!!....


En unas horas más comenzará el Campeonato Mundial de Fútbol en Brasil. Para quienes gozamos de mirar al balompié se trata de un evento especial, con características únicas y que atrae poderosamente nuestra atención. Esperamos cuatro años para tener nuevamente la oportunidad de ver la que – después de los Juegos Olímpicos – es la máxima competición deportiva a nivel global.  Hay algo especial que rodea a la Copa del Mundo pues prácticamente durante todo el mes que dura el torneo en todos los países participantes la atmósfera se siente y se respira diferente. Por supuesto pueden echarle de ello la culpa a la mercadotecnia que rodea a la competición, pero más allá de ella es innegable que existe un sentimiento genuino en el aficionado al fútbol durante los días del mundial, el sentimiento generado por el hecho de estar frente a un evento irrepetible y por lo tanto emocionante.
En México el Mundial de Fútbol se vive de manera muy intensa. Y esa intensidad está quizá más presente que nunca. Alrededor del evento parecen haberse formado dos bandos: los que se aprestan a ver el Mundial poniendo toda su atención en lo que pase en el mismo,  y los que lo odian sobre todo porque lo ven como un evento enajenador de masas, particularmente porque en esta ocasión el  campeonato se jugará en días muy importantes para el país: los días en los que en el Congreso se discutirán reformas trascendentes para el futuro de la nación como lo son la energética y la de telecomunicaciones. En otras palabras: también somos aficionados a los radicalismos y las posturas en torno al mundial han caído en los terrenos de tal afición, pues mientras unos piden que les dejen ver en paz un evento por el que esperan durante cuatro años, otros hacen llamados a apagar la televisión y así no ser víctima de los intereses que buscan a toda costa apoderarse de las riquezas nacionales.



Por supuesto que el deporte puede tener un uso político. La historia está llena de momentos en los que los gobernantes han utilizado a las justas deportivas para vender su imagen o bien para generar distractores que eviten que el pueblo tome conciencia de actos de gobierno que son de suma importancia. Sin embargo también es cierto que vivimos en una era en la que la información sobre los acciones de políticos y gobernantes, así como las decisiones que toman, están al alcance prácticamente de quien quiera informarse respecto a las mismas. Por lo tanto me parece que las posturas que en México han surgido en torno al Campeonato Mundial de Fútbol son exageradas y que lo importante, como en muchas cosas en la vida, es encontrar un punto medio.
            No hay nada malo en dejarse llevar momentáneamente por la afición al Fútbol.  Como ya dije anteriormente un Mundial sucede una vez cada cuatro años, y para muchos representa una oportunidad única de disfrutar de su deporte favorito. Sin embargo tampoco podemos permitir que esta afición nos haga ir por la vida con los ojos solamente fijos en lo que se muestra desde Brasil en las pantallas de televisión. Tenemos la obligación de estar al tanto de lo que sucede en el Congreso porque ahí es en donde se decidirá el futuro de esta nación no en las canchas de Natal o Fortaleza. Y así como castigamos a un jugador dándole la espalda o retirándole nuestro apoyo cuando estamos seguros que le ha hecho daño a nuestro equipo, también tenemos la posibilidad de castigar con nuestros votos a quienes sintamos que han aprobado leyes que muy probablemente terminen por beneficiar a los mismos mexicanos de siempre.
            Pero tampoco es válido satanizar como “ignorantes” y “borregos” a quienes viven con intensidad a la Copa del Mundo. Existe cierto aire de arrogancia intelectual en quien por encima del hombro dice que el fútbol es “pan y circo para el pueblo”,  en quien se dice “a salvo” de las garras de la mercadotecnia o la televisión. No todos quienes disfrutan del fútbol son personas sin conciencia social o política y ejemplos en el mundo intelectual hay muchos, Juan Villoro y Eduardo Galeano son quizá de los más notorios. Tal vez en lugar de presumir que se está exento de la fiebre mundialista y que por ello se está realmente comprometido con el país, se debería tratar de entender y aprovechar al deporte en un sentido opuesto al que le han dado tradicionalmente los políticos. Es decir: ser más imaginativos y generar conciencia social a partir de un evento de gran impacto en la sociedad, voltearle la plana a la clase política y aprovechar la efervescencia y la unidad nacional que genera un juego de fútbol  como la analogía perfecta de lo que podemos lograr si somos capaces de unirnos en torno a causas que son realmente importantes para México.
            El Mundial está a unas  horas de empezar. Disfrutémoslo, vivámoslo intensamente, pero mantengamos también nuestra atención en lo que en unas horas también sucederá en la cancha política nacional. Seamos aficionados y seamos, sobre todo,  ciudadanos informados.
             
Así las cosas hoy miércoles...

Salud pues......

viernes, abril 25, 2014

De Tito...

Seven Readers!!...

Hay imágenes que perduran para siempre. Ésta es una de ellas:


El Barcelona de Guardiola, ese que ha sido considerado como el equipo que mejor ha practicado al fútbol en la historia, no puede entenderse sin esa figura en el banquillo a la que Pep recurría constantemente cuando necesitaba reafirmar una idea. Es la figura de Tito Vilanova. Si bien Guardiola era el director de la película culé, Tito siempre fue un grandioso guionista, un tipo que entendió perfectamente su papel en la narrativa  de aquel equipo de ensueño. 
Cuando Guardiola decide hacerse a un lado del Club, el relevo natural era Tito. Y Vilanova lo hizo estupendamente bien, se convirtió en el mandamás de la orquesta y el equipo incluso adquirió más profundidad en el campo con él en el timón. Ahí queda aquella Liga de 100 puntos y 115 goles como  una muestra de lo que parecía sería el Barça con Tito al frente, ahí queda aquel partido en el que Tito cumplió uno de sus sueños: alinear a 11 titulares egresados de La Masía. Pero al "Marqués" le pasó lo que a cualquier mortal: la vida. Y la vida le jugó una carta de esas que vienen escritas en un papel muy grueso, muy duro. El cáncer apartó a Vilanova de lo que parecía ser su destino y reescribió una historia que ha concluido el día de hoy. 
Se ha ido un tipo joven, triunfador y muy querido entre la plantilla y entre los aficionados del Barcelona. A los 45 años, Tito Vilanova jugó y perdió su último gran partido. Lo hizo jugando valientemente, como siempre, con la clase que le caracterizó tanto en su época de jugador, como en la que estuvo sentado en la banca de ese maravilloso equipo. 
A nosotros, a quienes aún seguimos en este camino, a quienes vimos lo que el tándem Guardiola - Vilanova construyeron en el Barça no nos queda más que estar agradecidos por lo hecho por Tito, por un tipo ejemplar, por un auténtico ganador. 

Así las cosas hoy viernes...

Salud pues......

miércoles, junio 19, 2013

De Deporte, Protestas y el futuro del Mundial...

El Fútbol es más Fuerte que la insatisfacción de la gente...
Joseph Blatter
Presidente de FIFA.

Seven Readers!!..

Sueños...

Tengo varios sueños en la vida. Dos de ellos son los siguientes: estar presente en una ceremonia de inauguración de unos Juegos Olímpicos y en una final de un Campeonato Mundial de Fútbol, así, en ese orden. Soy un apasionado de ambos eventos y al estilo de Eduardo Galeano suelo colgar un letrero  en la puerta de mi casa durante los días de Mundial u Olimpiadas que dice "cerrado por deportes". Puedo nombrar de memoria todas las sedes olímpicas desde Atenas 1896 hasta Londres 2012, conozco los principales récords y hazañas olímpicas, me he aprendido la historia de los mundiales desde aquel primer partido entre México y Francia de Uruguay 1930 hasta aquel glorioso gol de Iniesta que le dio a España el título en Sudáfrica 2010. La contemplación del deporte me hace feliz, muy feliz, pero, como le sucede a la mayoría de los aficionados en los países en desarrollo, he tenido que conformarme con ver las proezas de los grandes atletas gracias a la televisión y aunque haré todo mi esfuerzo por cumplirme ambos sueños existe una enorme posibilidad que durante lo que me quede vida vea las olimpiadas y los juegos del mundial a través de una pantalla. 

Colombia 86 (o el nacimiento del Cuaderno de Cargos de FIFA)...

Tal vez muy pocos recuerden como México llegó a ser sede del campeonato Mundial de 1986. A finales del Mundial de 1982 realizado en España todos los aficionados vimos una leyenda en nuestras pantallas: "Nos vemos en Colombia 1986". El país sudamericano había sido designado en junio de 1974 como sede del torneo lo que significaría el regreso del balón a América Latina. Lo que muchos se negaban a ver, FIFA incluida, es que los colombianos simplemente no tenían ni el capital ni la infraestructura para realizar una Copa del Mundo y lo que complicaba más las cosas es que FIFA había decidido, desde el mundial español, aumentar el número de plazas de 16 a 24 países. Desde 1980 las autoridades Colombianas habían manifestado problemas para la organización del Mundial lo que prendió las alarmas en la FIFA. Entonces el Secretario General de la organismo rector del balompié, Herman Neuberger, tomó la decisión de redactar una serie de peticiones a los colombianos que debían ser cumplidas para garantizar la buena organización del torneo. Nació así el famoso "Cuaderno de Cargos", que no es otra cosa que una serie de complejos requisitos para que un país pueda organizar el Campeonato Mundial de Fútbol y que tienen que ver no solamente con lo meramente deportivo sino también con las redes carreteras, aeropuertos, infraestructura hotelera, transporte, seguridad, etc. Para los colombianos cumplir con tales peticiones resultó en algo imposible. Finalmente el gobierno del país sudamericano tuvo que renunciar a la organización de la Copa y en 1983 México fue designado como el país organizador (Pueden leer una historia muy detallada del frustrado mundial colombiano aquí). La renuncia al Mundial fue un golpe durísimo para el ánimo del pueblo colombiano y fue parte detonante de problemas sociales y económicos posteriores.
A partir de entonces quedó muy claro que si un país quería ser sede del evento tenía que desarrollar toda una política de Estado para lograrlo. Pero también fue una experiencia para la FIFA que desde entonces ha procurado que nunca vuelva a darse un ridículo como el que experimentó con aquel cambio de sede para la Copa del 86 y por lo tanto, arriesgarse a perder lo que desde entonces ya le resultaba en un estupendo negocio. 



El Fútbol como Negocio...

El famoso Cuaderno de Cargos de la FIFA (el COI posee un documento similar para la organización de las olimpiadas) tiene como principal objetivo garantizar que el negocio llamado Mundial de Fútbol se realice sin contratiempos generando ganancias al organismo, a las empresas que funcionan como socios comerciales y, si se puede, al país organizador. La inversión que una nación debe hacer para organizar un torneo es exorbitante. Brasil tendrá que aportar unos 13 mil millones de dólares para llevar a cabo la competición del próximo año, pero paradójicamente no será el primero en ver ganancias. Es FIFA quien tiene los mayores ingresos producto de la venta de los derechos de televisión del torneo, de la publicidad en los Estadios o de la venta de boletos  para los partidos. El gobierno brasileño espera tener ingresos por otra vías, siendo el turismo su principal apuesta. Si hay pérdidas éstas serán para la nación organizadora y no para la Federación Internacional de Fútbol pues la entrada de dólares a sus arcas está más que protegida. 
A pesar de los riesgos (que no solo son económicos, sino también políticos y sociales) las naciones del orbe aún se disputan por convertirse en sedes de torneos de esta magnitud. ¿La razón? el hacerlo puede garantizarles el entrar al selecto grupo de las potencias mundiales. Han habido historias de éxito como lo fue España después de los juegos de Barcelona en el 92 y otras que han sido un fracaso rotundo como ha sido el caso de Grecia, país que desmoronó económica, política y socialmente a partir de los juegos de Atenas en 2004. Uno puede entender el deseo de las naciones de entrar al exclusivo club de los países desarrollados, pero los costos son muy altos y no es la clase política la que los termina pagando, sino - como siempre - es la población. 

Catalizador Social...

El deporte, el fútbol en particular, suele tener una función social muy importante, lo que aún es más visible en competiciones como el Mundial cuando hay una efímera cohesión social en torno a un seleccionado nacional. Sin embargo el asunto puede llegar a ser más complejo pues el deporte puede ser el pretexto ideal para dar rienda suelta a otro tipo de manifestaciones sociales. Lo que vemos ahora durante la realización de la Copa Confederaciones en Brasil me parece el ejemplo perfecto. 
Se dice que no hay país más futbolero que Brasil, que los niños nacen con un balón de fútbol atado a los pies. Los brasileños viven y disfrutan como nadie de ver y jugar al balompié. Pelé  decía, a 1000 días del inicio del Mundial, que la diversidad cultural del Brasil tiene fuertes raíces en el deporte de las patadas. Cuando recibieron la noticia de que serían nuevamente sede del Campeonato Mundial lo celebraron por las calles de prácticamente por todas las ciudades de ese gran país, quizá sin la conciencia debida de lo que ello implicaría para su nación y para ellos. 
Hoy la realidad es otra. 
La gente está en las calles protestando porque se han dado cuenta de las implicaciones que para ellos podría traer la realización de la Copa del próximo año y de los Juegos Olímpicos del 2016. El alza del 20% en los transportes fue el detonante. Parecería que los brasileños - a diferencia de los griegos, por ejemplo - quieren anticiparse a los costos del futuro y han salido a las calles para tratar de impedir lo que pudiera sucederles. Lo que hace a las protestas más significativas es el hecho de que se den en el marco de algo que para los paulistas o los cariocas debería ser una fiesta: un torneo de fútbol. Sin embargo los brasileños, inteligentemente, están aprovechando que el mundo los mira para hacerse notar, para alzar la voz no solamente en contra del aumento a los precios del transporte público sino para pedir una mejor distribución del gasto público.
Lo que me lleva a pensar que el deporte nuevamente está cumpliendo con la función de ser un catalizador social importante. El mismo entrenador nacional brasileño Luis Felipe Scolari o estrellas como Neymar han entendido perfectamente la situación y han demostrado su simpatía con las peticiones de sus connacionales. Otros como el ex futbolista Rivaldo, han tomado posiciones más radicales  como la de decir que el país no está para organizar una copa del mundo. 
A diferencia de los dirigentes de FIFA, cuya insensibilidad social quedó plasmada con la declaración de  Joseph Blatter que ilustra el principio del post, el gobierno brasileño parece darse cuenta que tendrá que hacer algo antes de evitar la catástrofe. Dilma Rouseff se ha mostrado "orgullosa" de los manifestantes y se habla ya de comenzar el diálogo con quienes están en la calle. Habrá que esperar lo que pueda pasar en los próximos días, pero parece ser evidente que el deporte nacional brasileño ha servido para poner sobre la mesa temas que son aún más importantes y que trascienden a lo meramente deportivo.



¿Boicotear al Mundial?...

En esa gran arena pública que hoy es internet, han comenzado los llamados para no asistir a la Copa del Mundo del próximo año en Brasil en solidaridad con el pueblo de esa nación sudamericana. 


Esos llamados en realidad son engañosos. Como hemos visto, la gran apuesta de cualquier país organizador del Mundial de Fútbol o de unos Juegos Olímpicos recae en el turismo. Un fracaso en ese sentido solamente contribuiría a hacer más complicada la situación del pueblo brasileño pues las pérdidas entonces si serían incalculables y los costos sociales mayores. El gobierno brasileño ya se ha comprometido a realizar la Copa y, salvo un desastre de proporciones épicas, no va a dar marcha atrás en la organización de la misma. Si la intención al boicotear al mundial es dañar a la FIFA, ésta es inmune a las pérdidas por la falta de visitantes a Brasil el próximo año. ¿Es esto justo?, por supuesto que no, pero así son las cosas. Hoy más que nunca me parece que la solidaridad internacional debe tomar otros cauces y actuar en un sentido contrario al de boicotear al torneo. Pedir la asistencia de la gente a la copa significa brindarle una esperanza al pueblo brasileño de poder sortear mejor el vendaval que se les puede venir encima. 

Sueños II (y final)...

Por mi parte yo continuaré con mis sueños de estar algún día en unos Juegos Olímpicos o en un Mundial de Fútbol. Seguiré disfrutando del deporte como una de las máximas expresiones de la capacidad de superación de los seres humanos. Ver las Olimpiadas o el Mundial representan un gozo, un deleite, pero es evidente que no pueden mirarse con la inocencia de hace varios años. Entiendo perfectamente lo que está detrás de un evento de estas magnitudes, quienes son los que ganan con los mismos y quienes son los que pierden. Pero si algo me han enseñado los años de ver y practicar deporte es que no hay nada escrito,  y que a veces los que son considerados como débiles puede dar una gran sorpresa e imponerse. Las manifestaciones en Brasil en el contexto actual de la Copa Confederaciones tal vez signifiquen un cambio importante, quizá sea el inicio del triunfo de aquellos que supuestamente están destinados a permanecer en la derrota. Por lo pronto los ojos del mundo entero se posan sobre la cancha de quienes están en la calle. 
Eso ya es en si una gran victoria.

Así las cosas hoy miércoles...

Salud pues......

miércoles, marzo 27, 2013

De porque México NO debe ir al Mundial...

Seven Readers!!...

En nuestro país el aficionado al fútbol está acostumbrado a vivir de los espejos que le receta la televisión cuando se trata de la Selección Nacional de Fútbol. Estupideces como "Aquí está el Tri", "El Equipo de Todos" o la "Selección Azteca" aún calan en fanáticos creados bajo la sombra de la pantalla de televisión. Medios y aficionados, han sobrevalorado tradicionalmente a un equipo que se cotiza como de "media tabla" en el concierto futbolístico internacional. Si bien es cierto que se han tenido buenos resultados en divisiones inferiores y que la medalla olímpica fue un extraordinario logro, el fútbol mexicano de selecciones, particularmente el de la selección mayor, es feliz porque se encuentra en una zona de confort conocida como CONCACAF que sin duda alguna es la confederación con el peor nivel deportivo de toda la FIFA. Lo anterior contribuye a aumentar el engaño del que son víctimas los seguidores del balompié en nuestro país, pues se vende a la selección como la gran "potencia" del área.
Los  tres primeros partidos jugados por México dentro del hexagonal que determinará a los 3 calificados de CONCACAF al Mundial de Brasil - sin contar al cuarto lugar que jugará una eliminatoria en contra de Nueva Zelanda -   debieron haber sido suficientes para despertar al aficionado a la realidad futbolística y darse cuenta de que la Selección Mexicana disfraza su endémica mediocridad bajo la protección de la televisión y de alguno que otro chispazo futbolístico. Pero no parece ser así. Todavía esta mañana me he encontrado con frases como "hay que seguir soñando", "si se puede" o "en el próximo goleamos", frases que aún demuestran que el aficionado mexicano sigue soñando con un producto que sostiene sus esperanzas mundialistas en una estructura creada por la televisión, y en las ganas de algunos seleccionados que aún poseen cierta vergüenza deportiva y se entregan en la cancha.



En los años que tengo de ver al fútbol mexicano de selección, solo me he encontrado con dos eventos que generaron algún tipo de cambio en el mismo: el castigo de FIFA por el tema de los "cachirules" que negó a México la posibilidad de jugar el mundial de Italia 90 y la llegada de César Luis Menotti a dirigir a la Selección. El primer caso provocó que México nunca volviera a hacer trampa en selecciones menores y, en cierta medida, los triunfos en años recientes son producto de que se comenzó a trabajar de manera seria para evitar cualquier tipo de corrupción que llévase a ser eliminados en el escritorio de las competencias. Con Menotti ocurrió algo de trascendencia: le brindó al jugador mexicano mentalidad y estilo. El argentino sentó bases muy importantes para que el futbolista nacional comenzara a creer que puede salir de la mediocridad, al mismo tiempo que entendió perfectamente las características físicas y técnicas de los mexicanos para generar una manera propia de jugar, algo que nunca había tenido la Selección. Desafortunadamente la televisión echó a Menotti antes de tiempo y aunque su estela fue aprovechada por Miguel Mejía Barón, ésta parece ser que ha terminado por diluirse.
Regresamos al presente, a un fútbol mexicano que se aferra a las posibilidades matemáticas para calificar al Mundial Carioca en lugar de hacerlo apostando a un estilo de juego, a la personalidad y talento de sus jugadores y a su supuesta estructura. Aunque los números indican que México aún tiene aspiraciones mundialistas, paradojicamente lo mejor que podría sucederle al fútbol mexicano es fracasar  en su intento de ir a la Copa del Mundo. El mal parece ser el remedio, porque solo de esa manera los directivos tendrían que renunciar (si es que tienen un mínimo de ética) dando paso a una profesionalización necesaria de quienes manejan al fútbol mexicano, los jugadores tendrían que salir de su zona de confort generada por sueldos millonarios y la vida de "rockstars" que le generan tanto los medios deportivos como la prensa del corazón, y los aficionados abrirían los ojos y dejarían de comprar los espejos que cada cuatro años le venden los dueños del balón y de la Televisión, quizá entonces nos olvidaríamos de "creer" para comenzar a exigir. 
No le veo en este momento otra salida al futbolito nacional. Es hora de generar un auténtico proyecto de crecimiento sustentado en cimientos reales y no en castillos de arena que son construidos cada cuatro años y que se caen estrepitosamente en el cuarto partido de la Copa del Mundo.

Así las cosas hoy miércoles...

Salud pues......


viernes, abril 27, 2012

De La Sinfonía de Pep...

Seven Readers!!...

Los estadios existen para jugar a la magia. El mundo, para vivirla
Juan Villoro.



Nunca he estado (y probablemente nunca estaré) en Barcelona pero estoy enamorado de esa ciudad. Lo estoy desde que un día alguien tocó en mi auto un cassette en el que venía una pequeña canción llamada Mediterráneo, de un Catalán de apellido Serrat. Lo estoy desde aquella tarde en la que mis ojos se maravillaron por lo que pasaba en la inauguración de los Juegos Olímpicos del 92. Lo estoy desde que Freddie Mercury y Monserrat Caballé hicieron una de las más grandes odas que se la han compuesto y cantado a una ciudad. Lo estoy desde que en 1988 el FC Barcelona venció a la Sampdoria para ganar la Recopa Europea, con un tal Johan Cruyff al mando. Un día descubrí la música de Loquillo, la de Love of Lesbian y ese amor se hizo más grande. Pero lo que realmente definió mi pasión por Barcelona fue ese grupo de virtuosos que en los últimos años hicieron que el fútbol se convirtiera en una partitura musical mágica, que convirtieron al Camp Nou en un lugar en el que la belleza era posible, en el que la magia era real. Virtuosos dirigidos por un tipo que entendió que para hacer magia solo se necesita convencer a quienes manejan el balón de que tienen la capacidad de orquestarla, de interpretarla, de vivirla: Josep Guardiola.



El estadio fue el escenario perfecto para que Guardiola y sus músicos desplegaran su arte. Uno podía mirar los partidos y embelesarse no solamente con lo que se veía en la cancha, sino con lo que pasaba en las tribunas. Nunca antes la catarsis entre un equipo y su afición había sido tan profunda. Más allá del tradicional orgullo que la mayoría de los catalanes sienten por su equipo, los muchachos de Guardiola transformaron eso en una auténtica historia de amor que terminó por contagiar al mundo entero. Los Messi, Xavi, Césc, Iniesta, Puyol y Piqué, pintaban versos en la cancha que posteriormente eran interpretados por un público que caía rendido con cada una de las estrofas que se jugaban. Aquello era un concierto de pases realizados bajo la batuta de ese tipo flaco y perfectamente vestido que vivía los partidos con gran intensidad, que tomaba cada cinco minutos un trago de agua para reanimarse y así volver al imaginario atril de su zona técnica para continuar trazando las notas de su sinfonía. Pocas veces esa sinfonía terminaba con un lamento, pues por lo general al término de los partidos se escuchaba un Allegro Majestuoso y una ovación que parecía que nunca iba a tener fin.
Toda sinfonía tiene un último movimiento. La del Barça de Guardiola llegó cuando el pentagrama aún parecía tener espacio para más notas, para seguir escribiendo sobre ella auténticos poemas líricos. Pero todos los artistas necesitan un receso, tomarse un tiempo para recargar su creatividad. Hoy Guardiola ha colgado la batuta. Es probable que regrese pronto, quizá al FC Barcelona, quizá a otro equipo o selección nacional. Lo hecho durante cuatro años constituye una auténtica obra maestra, única, inigualable y que será recordada como se recuerdan a las sinfonías de los inmortales de la música.




Nunca he estado en Barcelona, como dije es muy probable que nunca esté. Pero si algún día por esos accidentes que tiene la vida llego a la Ciudad Condal, se que mi amor por ella crecerá, pues caminaré hacía el Camp Nou, me pararé en alguna de sus puertas y entraré hasta sus tribunas. Y ahí antes que comience el partido recordaré con orgullo, con respeto, con amor por el deporte, a aquel Barcelona que dibujaba sinfonías en el campo de juego bajo la batuta de un hombre apasionado llamado Josep Guardiola. 

Así las cosas hoy viernes...

Salud Pues......

miércoles, marzo 07, 2012

De Otro Post de Varios Temas...

Seven Readers!!....

¿Le entramos a uno de esos posts en los que hablamos de varias cosas? Vale, arriesguémonos juntos:

The Iron Lady...

Poco que decir sobre una película bastante pobre. Pobre porque desperdicia la oportunidad de contar la historia de una de los personajes más importantes de la segunda mitad del siglo XX, para centrarse en una trama en la que se pretende generar simpatía por una senil mujer que no tuvo ningún tipo de reparo para realizar terribles privatizaciones, dejar en la miseria a miles de trabajadores (los mineros, por ejemplo) y aventurarse en una de las últimas aventuras bélicas con tintes colonialistas que tuvo el siglo pasado.



De hecho, me parece que la película - al retratar a una decadente Thatcher - tiene la pretensión de que el espectador olvide (o continúe ignorando) lo que fue realmente la figura de la dama de hierro. La obra de Phillyda Lloyd se pierde entre flashbacks que buscan retratar algunos pasajes significativos de la vida pública de Thatcher y prefiere centrarse en una supuesta esquizofrenia causada por la senilidad de la ex primer ministro.
¿Meryl Streep? Bien, pero más que una interpretación de Thatcher, la Academia sucumbió ante su camaleónica capacidad para transformarse en una mujer mayor con un lamentable acento británico..y ya. Es muy probable que Streep haya tenido antes papeles más interesantes por los que merecía el premio.
No pasa gran cosa con The Iron Lady, en un par de años, nadie se acordará de ella.

Messi...

En mi vida he visto a varios grandes deportistas, quizá a algunos de los más grandes de todos los tiempos: Jordan, Maradona, Marino y ahora a Messi. Lo que hizo este día el Argentino tiene que ser resaltado por muchas razones. Messi puede jugar en un partido de Champions, de Liga o de Copa y seguirlo disfrutando como si tuviera 10 años y saltara al potrero para enfrentarse a sus compañeros de colegio; quizá por eso es un gigante, porque no olvida la felicidad que produce el patear una pelota, el realizar un pase o una gambeta, es feliz al jugar al fútbol y es capaz de trasladar esa felicidad a la tribuna.




Hoy ha marcado 5 goles ante el Leverkusen. Es el primer jugador en la historia de Champions que lo consigue, ha hecho historia. Lo más destacado es que lo ha hecho por el simple gusto de jugar al fútbol, por la felicidad que emana de juego. Jordan, Maradona, Marino; fue maravilloso verlos practicar su deporte, eran ante todo un ejemplo de competitividad, de ganas de demostrar que eran los mejores en lo que hacían. Messi en cambio parece que sólo querer demostrar que se puede ser feliz jugando al fútbol. Tal vez eso lo haga, hoy, el mejor jugador del mundo.


Pluris...

No estaba seguro si después de escribir sobre la felicidad que produce el juego de Lionel Messi, comentar algo sobre la política mexicana, así que si ustedes no quieren combinar lo sublime con lo ridículo les invitó a saltarse los siguientes párrafos del post.
¿Se quedaron? bueno..bajo su riesgo.
Las candidaturas plurinominales al Senado y la Cámara de Diputados son una muestra más de que los partidos políticos son producto de acuerdos cupulares y poco tienen que ver con aquello para que lo que supuestamente fueron creadas: garantizar que todas las fuerzas políticas con representación ciudadana tengan presencia en las Cámaras. También, sirven para que oscuros personajes tengan fuero.
El PRI ha regresado a las "Juanitas" (y tiene entre sus listas a personajes de la talla de Romero Deschamps o Emilio Gamboa), El PRD ha repartido sus candidaturas entre sus grupos de poder (Incluyendo a Manuel Barttlet en ellas, si el mismo que fue artífice de la "caída del sistema" en las elecciones de 1988. Aunque hay que decir que en los últimos años ha tenido una digna actitud política al oponerse - entre otras cosas - a la "Ley Televisa") y el PAN privilegian a la extrema derecha e incluso fomentan el nepotismo continuaste con la candidatura de la hermana del presidente.
Si una figura debe desaparecer de la escena política mexicana es precisamente la del plurinominal. Quien quiera llegar a las urnas debe hacerlo contendiendo directamente por el voto. Las plurinominales fueron creadas por el viejo régimen para dar un aspecto un tanto más democrático y poder decir que todas las fuerzas políticas tenían voz en los órganos legislativos. Con los años y con la posibilidad de que diputados de todos los partidos políticos accedan a las Cámara vía el voto directo, las plurinominales simplemente son un vestigio más del sistema priista, pero que nadie en la clase política ha intentado desaparecer porque termina beneficiándolos a todos: es decir, no solamente acceden al fuero, sino también a las jugosas "dietas" que perciben quienes son legisladores.
Una verdadera Reforma Política tendría que incluir de manera urgente esta desaparición.

Homeland...

¿Vieron el estreno en FX? No, ¿qué esperan? busquen con urgencia la repetición o véanla en su sitio on line de confianza. Es simplemente una obra maestra que merece un post entero.



Así las cosas hoy miércoles...

Salud pues......