martes, abril 29, 2014

De The Amazing Spiderman 2...

Seven Readers!!!...

Química. Química es la palabra. La química entre dos actores no es algo fácil de conseguir. En ocasiones se logra a partir de un gran trabajo del director de reparto que con gran ojo se da cuenta, desde la etapa de  pre - producción, que dos actores van a funcionar muy bien juntos en la pantalla. En otras, es el resultado de un gran trabajo de dirección. Y claro, está esa química que surge de manera natural cuando dos personas se juntan, conviven, trabajan. El tema con The Amazing Spiderman 2, es que parece ser que las tres condiciones generadoras de química están presentes a lo largo del filme. Por ello uno no puede dejar de mirar, de gozar y de sufrir junto a Peter Parker (Andrew Garfield) y Gwen Stacy (Emma Stone), por ello la película se terminará convirtiendo en un clásico, pues esta química la hará atractiva a cualquier público y no solamente al aficionado al cine de súper héroes.
Si algo se le agradece a Marc Webb  en la segunda parte del relanzamiento del simpático arácnido, es que la da un lugar privilegiado a la historia y al desarrollo de los personajes protagonistas del filme. No toma el camino fácil del artificio y de los efectos especiales digitales (lección de cine para Michael Bay y todos sus discípulos)  sino que se preocupa por la narración de la historia de un chico atormentado por su columpiador alter ego y por las consecuencias que éste le pueda traer al objeto de su afecto, a la chica de sus sueños. Ese será el eje de una trama en la que aparecerán grandes villanos que pondrán a prueba las capacidades de Spiderman, al exigirle un uso máximo de sus habilidades para poder salir avante en las terribles batallas que sostiene en el filme con Electro, El Duende Verde y el genial Rhino



Todo lo anterior provoca algo muy importante: empatía por los personajes. Y cuando una película logra eso, estamos entonces ante un filme que ha logrado algo realmente importante. El gran mérito del The Amazing Spiderman 2 es su falta de pretensión (aprendan algo Christopher Nolan y Zack Snyder) en que consigue regocijarse en su propia historia, en lo delicioso de sus personajes, en los motivos de sus villanos y en la gran aventura del adolescente que fue picado por una araña radioactiva. 



Al final uno termina con un cierto grado de alucinación producido por el viaje fílmico de El Sorprendente Hombre Araña 2. Webb sienta las bases para una tercera entrega del personaje y logra crear expectativa ante lo que pudiera ser un encontronazo con otros personajes del universo Marvel. Pero sobre todo, me parece que consigue que todos aquellos que crecimos con Spidey como nuestro héroe favorito reafirmemos nuestro fanatismo, al mismo tiempo que  la película seguramente generará nuevos seguidores del tejedor de redes. 
Y esto es porque esta secuela es superior a la entrega anterior: The Amazing Spiderman 2 es un reencuentro con ese personaje juvenil, simpático y enternecedor que fue - en las historietas clásicas - el Hombre Araña. Es el perfecto ejemplo de que como se debe llevar al cine una de las tramas más queridas por los niños que alguna vez fuimos.

Así las cosas hoy martes...

Salud pues......

viernes, abril 25, 2014

De Tito...

Seven Readers!!...

Hay imágenes que perduran para siempre. Ésta es una de ellas:


El Barcelona de Guardiola, ese que ha sido considerado como el equipo que mejor ha practicado al fútbol en la historia, no puede entenderse sin esa figura en el banquillo a la que Pep recurría constantemente cuando necesitaba reafirmar una idea. Es la figura de Tito Vilanova. Si bien Guardiola era el director de la película culé, Tito siempre fue un grandioso guionista, un tipo que entendió perfectamente su papel en la narrativa  de aquel equipo de ensueño. 
Cuando Guardiola decide hacerse a un lado del Club, el relevo natural era Tito. Y Vilanova lo hizo estupendamente bien, se convirtió en el mandamás de la orquesta y el equipo incluso adquirió más profundidad en el campo con él en el timón. Ahí queda aquella Liga de 100 puntos y 115 goles como  una muestra de lo que parecía sería el Barça con Tito al frente, ahí queda aquel partido en el que Tito cumplió uno de sus sueños: alinear a 11 titulares egresados de La Masía. Pero al "Marqués" le pasó lo que a cualquier mortal: la vida. Y la vida le jugó una carta de esas que vienen escritas en un papel muy grueso, muy duro. El cáncer apartó a Vilanova de lo que parecía ser su destino y reescribió una historia que ha concluido el día de hoy. 
Se ha ido un tipo joven, triunfador y muy querido entre la plantilla y entre los aficionados del Barcelona. A los 45 años, Tito Vilanova jugó y perdió su último gran partido. Lo hizo jugando valientemente, como siempre, con la clase que le caracterizó tanto en su época de jugador, como en la que estuvo sentado en la banca de ese maravilloso equipo. 
A nosotros, a quienes aún seguimos en este camino, a quienes vimos lo que el tándem Guardiola - Vilanova construyeron en el Barça no nos queda más que estar agradecidos por lo hecho por Tito, por un tipo ejemplar, por un auténtico ganador. 

Así las cosas hoy viernes...

Salud pues......

martes, abril 01, 2014

De Un Apunte Sobre el Final de How I Met Your Mother...

Seven Readers!!...

(Este post quizá pueda dar indicios de que lo que ha sucedido al final de la serie. No son precisamente Spoilers, pero si no la han visto y planean hacerlo quizá deban detener aquí la lectura).

Algunos de nosotros podemos medir nuestras vidas en series de televisión. 
Si, ya sé, para muchos esta afirmación puede sonar como un desperdicio de tiempo y podrán argumentar - tal vez con gran razón - que la vida real está allá afuera, que hay mucho más en la existencia que una temporada de 22 capítulos. Pero cuando un producto audiovisual se conecta contigo, es inevitable no sentir que de alguna forma tu vida está mínimamente ligada a la ficción que ahí se cuenta. Por que lo interesante de todo relato ficticio es que en algún momento puede tocar ciertas fibras que lo conectan con la realidad propia. Cuando logra eso, los números de rating dejan de ser importantes y lo que estaba pensado para las masas, termina convirtiéndose en un asunto de carácter individual, en el que cada quien hace una apropiación de acuerdo a sus propios intereses, a su propia situación de vida.
How I Met Your Mother comenzó en 2005.  Aún me sigue pareciendo increíble que esta gran serie no haya tenido eco en América Latina. Canal Fox la programó en horarios infames, la dobló y nunca le dio el apoyo suficiente para convertirse en un gran éxito, por lo que para muchos de nosotros se convirtió en la primera serie que seguimos íntegra por Internet, lo que marcó la primera diferencia en relación a otros productos similares. 
Pero por supuesto no se queda ahí. How I Met Your Mother se convirtió en un producto de disfrute personal por dos razones fundamentales: era una simple historia cuyo mejor sustento eran sus personajes entrañables. Nunca tuvo la pretensión de cambiar a la televisión, nunca quiso ser revolucionaria. Por el contrario HIMYM se regodeaba en la simpleza de sus anécdotas y las hacía crecer gracias a Ted, Barney, Robin, Lilly y Marshall, personajes perfectamente definidos, indispensables y que reflejaban a un grupo compacto y diverso de amigos incondicionales. Eran una bandita como cualquier otra, como lo es quizá nuestra propia bandita. La segunda razón es el complemento de la primera: se trataba de retratar a seres ordinarios que atravesaban por diversas etapas de su vida en la eterna e indispensable búsqueda del amor. En otras palabras, eran personas que buscaban lo mismo que casi todos de los habitantes de este planeta. Cuando Ted Mosby conoce por primera vez a Robin Scherbatsky, se podía intuir que iba a venir una historia de amor y desamor, de encuentros, de desencuentros, de corazones rotos y de corazones que vuelven a unirse hasta encontrar a quien lo mantendrá para siempre en una sola pieza, en un estado de felicidad constante. Y ello va de la mano de un crecimiento, de un desarrollo tanto físico como emocional e intelectual. 



En los últimos minutos de la serie Lilly Aldrin busca con desesperación que sus amigos se mantengan unidos al menos en los momentos importantes, en aquellos que cuentan realmente para el anecdotario de la vida. Es probable que el tiempo ya no les deje verse con la regularidad permitida por años más juveniles, pero sabe que hay lazos que son irrompibles y que pueden superar a cualquier calendario, sabe que de eso se trata el estar vivos, que de eso se trata el amor que acompaña a la amistad verdadera. Y cuando uno entra a los albores de la madurez, cuando uno comienza a recorrer los primeros metros del último tramo, es cuando se entiende mejor una propuesta como la hecha por Lilly: no se trata ya de estar siempre, sino de saber cuando estar.
Siempre supimos algunas cosas: que Marshall y Lilly eran uno de esos extraños casos en los que el amor definitivo se encuentra en la juventud, que estarían juntos sin importar lo que les pasara en el futuro. Que Barney Stinson era un canalla adorable, alguien cuya fidelidad hacía sus amigos nunca estaba en duda y que iba a conocer al amor verdadero de la manera más inesperada. Siempre supimos que Robin iba a poner a su carrera por delante de todo, que iba a tener que pasar muchas cosas para estar con quien al final debería estar. Y, por supuesto, siempre supimos que Ted iba a conocer a la madre de sus hijos, que todas sus fracasos amorosos iban a ser recompensados por la dueña de un paraguas amarillo. 
Ayer terminó How I Met Your Mother y no puedo dejar de sentir un dejo de nostalgia al saber que no volverá en una nueva temporada. El final me ha parecido lleno de una ternura pocas veces vista en la televisión. No hay muchas series que se atrevan a finalizar de esa manera. Ha terminado con aspectos inherentes a la vida misma: nacimientos, muertes, reencuentros, amistad, padres, hijos...ha sido un colofón perfecto para una serie que se adentró profundamente en muchos de quienes la seguimos, una serie llena de momentos memorables.























Ha terminado una serie, ha terminado una era, una etapa de nuestra vida. No puedo dejar de pensar en todo lo que ha sucedido en este periodo de tiempo, en todas las vivencias, en mi propia bandita, en aquellos que llegaron más o menos por esos años y se han quedado, en los que aún siguen, en los corazones rotos, en los nuevos encuentros, en el renacer de la esperanza. Son 9 años acompañado de una serie a la que seguramente acudiré cuando la nostalgia se haga presente, como lo hago con The Wonder Years, con Lost, con 24, con The West Wing, con Cheers, como lo hace uno con esas ficciones que terminan siendo parte de tu propia historia.
Ha terminado un gran viaje, ha terminado How I Met Your Mother...y ha sido simplemente Legen...wait of it...dary...

Así las cosas hoy martes...

Salud pues......

lunes, marzo 31, 2014

De Noé o La Gran Épica Bíblica...

Seven Readers!!...



El Dios del Antiguo Testamento es, sin duda, el personaje más desagradable en toda ficción: celoso y orgulloso de ello, un mezquino, injusto, un controlador implacable, un vengativo limpiador étnico sediento de sangre, un misógino, homófono, racista, infanticida, genocida, filicida, pestilente, megalómano, sadomasoquista, matón caprichosamente malévolo.
Richard Dawkins.

Richard Dawkins es categórico al juzgar al Dios judeo - cristiano dentro de la literatura mitológica y de ficción. Estoy de acuerdo casi al cien por ciento con la sentencia con la que inicia el post, salvo que a mi, Dios en realidad no me parece desagradable sino completamente humano y, por ende, por momentos fascinante. 
El Dios del Antiguo Testamento es un personaje que desborda humanidad, en él se reflejan todas las fallas del ser humano pues los celos, la mezquindad y su enorme afán controlador son características propias de la especie a la que - según el texto bíblico - creó a su imagen y semejanza. En ese sentido, no encuentro una película que haya retratado con mayor apego al Dios de la Biblia como lo ha hecho Noé de Darren Aronofksy. Estamos ante en un filme en el que "El Creador" es mostrado como un ser indiferente a su creación, particularmente ante el ser humano. Es un personaje que no puede soportar el camino que el hombre ha tomado con base en la libertad qué el mismo le permitió tener y por lo tanto decide - en su infinita misericordia - acabar con toda la humanidad para tratar de enmendar su error. Para ello va a elegir a un hombre que se va a convertir en un reflejo de dios mismo, en esa imagen y en esa semejanza. Porque el Noé de Aronofsky va a comportarse con un auténtico hombre de Dios, alguien que acepta la grandeza de su tarea sin cuestionar los fines de la misma, alguien que está dispuesto a sacrificar todo lo que quiere solamente por satisfacer los deseos de una divinidad lejana, indiferente ante el sufrimiento, y que no reparará en castigar a toda la humanidad aún exista dentro de la misma gente inocente y de buen corazón. 



Aronofsky va a dibujar al mundo pre diluviano como un mundo hostil, lleno tierras ásperas, con poca vegetación y en el que los animales parecen ser los únicos que continúan respondiendo a las características que Dios esperaba de su creación. Y esto es porque a ellos no les fue otorgada la capacidad de decisión que si tuvo el hombre y que es precisamente la causa de su perdición. Por lo tanto el creador le ordena a Noé -a través de visiones, algunas de ellas causadas por sustancias alucinógenas - que construya un arca para salvar de la destrucción a esa parte de la creación que no representa un peligro para la autoridad divina. La película entonces tiene un sub discurso animalista, pues Noé - un auténtico vegano - va a horrorizarse por el uso que el hombre le da a los animales. Aronofsky insistirá en ello mostrando el sufrimiento de un becerro que es desmembrado vivo por una muchedumbre hambrienta, lo que generará que el personaje principal del filme reafirme su convicción de que una civilización que no respeta a los animales, merece ser destruida. Pero al mismo tiempo es una civilización que de la mano de su rey Tubal Caín (un soberbio Ray Winstone) va a luchar por su supervivencia. Aronofsky entonces tendrá uno de sus mayores logros en el filme: eliminar el concepto de villano, ¿por qué, puede tacharse como villano a quien lucha por su derecho a existir? Si bien Tubal - Caín es un personaje con moralidad cuestionable, uno como espectador no puede dejar de sentir cierta empatía por alguien que ha hecho uso de su libre albedrío y que reclama a un creador su enorme indiferencia ante el sufrimiento de aquellos a quien ha creado, alguien que decide hacerle a un lado para continuar con un camino en el que un dios ya no es necesario.




La película se convierte en una muestra de lo que es el trabajo de dirección actoral. Russell Crowe logra junto a Aronofsky construir a un personaje obsesionado por una idea, un hombre cegado por la fe y por la tarea que ésta le ha impuesto. Noé está siempre en una lucha constante contra lo que su razón le dicta, pelea brutalmente contra sus propios instintos y va transformándose en un hombre obnibulado por una orden a la que no se atreve a cuestionar. Serán los personajes que le rodean quienes van a cuestionar las decisiones que Noé va a tomar, poco a poco su familia va a confrontarle, a obligarle a repensar las razones de su tarea. Jennifer Connelly será Naameh, la esposa fiel, pero que va a enfrentarle al momento de defender a su familia. Ila - la esplendorosa Emma Watson - una huérfana adoptada por su familia, será el espejo de inocencia que llevará al constructor principal del arca al límite de sus capacidades de decisión. Y es particularmente uno de sus hijos Cam - el talentoso Logan Lerman - quien se enfrentará desde un principio a su padre haciendo uso del elemento que ha resultado en la perdición de la raza humana: el libre albedrío.
No puedo dejar de mencionar una de las subtramas más hermosas de todo el filme: un grupo de ángeles siente un amor infinito por la humanidad, por lo tanto - haciendo también uso de su libre albedrío - deciden abandonar el cielo para tratar de hacer algo ante la indiferencia divina. Bajan a la tierra pero Dios castiga su acto caritativo y les convierte en gigantes de piedra condenados a vagar por un mundo que les detesta y busca destruirles. Desconfiados de la humanidad, los ángeles caídos deciden ayudar a Noé porque a pesar de su castigo, siguen buscando al creador y al mismo tiempo siguen confiando en la capacidad de la humanidad para encontrar la redención.
Noé no es la mejor película de Aronofsky. Pero siguen apareciendo características propias de su cinematografía: historias en las que los personajes se transforman a partir de una idea, de una tarea que deben cumplir para sellar aquello que consideran como su destino. Y al final - insisto - se trata de una película que refleja fielmente el espíritu de uno de los capítulos más terribles de la mitología bíblica. Aquel que cuenta como el creador decide borrar completamente a su creación pues ésta no responde más a sus deseos y caprichos. Es la historia de un genocidio brutal e inmisericorde. Y es la historia de quienes sobrevivieron porque terminaron por comprender que el universo es inimaginable sin seres que no sean capaces de ejercer al amor y a la razón como los pilares sobre los cuales fundamentar toda su existencia.

Un logro...

Así las cosas hoy lunes...

Salud Pues......




miércoles, marzo 05, 2014

De Carnavales...

Seven Readers!!...

(Largo Post a Continuación)...

El sábado pasado estuve en el carnaval...de Campeche. A pesar de tener familia muy querida en aquellos lares, nunca había tenido la oportunidad de estar en el famoso Sábado de Bando. Finalmente asistí y algo me quedó realmente claro: a los campechanos no parece importarles la precariedad de su fiesta, simplemente aceptan que se trata de un evento de quinta lo que realmente no es importante pues los campechanos lo festejan y hasta se regocijan en ello. Por eso resulta en algo absolutamente divertido y disfrutable: porque no existe la falsa pretensión de que se está ante un evento de categoría mundial, es una auténtica y fabulosa fiesta de pueblo.
He ahí la gran diferencia con el carnaval de Mérida. Por años los yucatecos han vivido con la falsa idea de que su Carnaval está a la altura de los mejores del Mundo, cuando realmente se trata de una fiesta cuya espectacularidad dista mucho no de lo que se hace en Río o Venecia, sino de lo que hace en lugares como Veracruz o Mazatlán. El Carnaval de Mérida es tan tercermundista como el campechano. Y en los últimos años ese tercermundismo se acentuó, creció y se salió de control. ¿Por qué?, porque como sucede con muchas cosas en el tercer mundo las grandes corporaciones se apropiaron de él, lo moldearon y lo manejaron a su antojo. Se trataba ya no de disfrutar una fiesta multicolor, sino simplemente de salir a "apropiarse del espacio público" con la mayor cantidad de alcohol en las manos. En otras palabras: el carnaval en Mérida no se trataba de una verdadera democratización de los espacios comunes, sino de la manipulación de las masas con un solo objetivo: vender la mayor cantidad de productos posibles, particularmente alcohol.
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El yucateco suele presumirle al mundo las Maravillas de su Estado. Se nos hincha el pecho de orgullo cuando hablamos de Chichén Itzá o Uxmal, cuando nos referimos a nuestras hermosas playas. Somos grandilocuentes cuando comentamos sobre todas esas cosas. Sin embargo todo lo que podemos decir y presumir en estos temas es mierda, auténtica mierda. Porque todos años los años durante la "temporada" las playas de Progreso son cubiertas por capas de basura. Porque llevamos años tolerando que la Zona Arqueológica de Chichén Itzá sea un auténtico tianguis de artesanías por el cual es imposible caminar y porque no valoramos el enorme patrimonio histórico y cultural que tienen el Centro Histórico de Mérida y el Paseo de Montejo. De hacerlo, muchas zonas del centro ya hubiesen sido cerradas al tránsito vehicular y convertidas en auténticas calles de disfrute cultural y recreativo. De hacerlo, ya hubiésemos firmado cualquier cantidad de peticiones para que Chichén Itzá se convierta en una zona libre de vendedores y por supuesto desde hace mucho hubiésemos pedido que el Carnaval saliera de Paseo de Montejo. Pero en la realidad nada de ello nos importa. ¿Por qué? porque en el fondo no entendemos realmente lo que es el bien común, la importancia del mismo y el significado que tienen algunos sitios y el verdadero potencial que estos poseen. Al yucateco su patrimonio cultural tangible en el fondo no le interesa y aprovechará cualquier oportunidad para destruirle sin misericordia alguna. 
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En los últimos días he leído cualquier cantidad de argumentos en contra de la salida del Carnaval de Montejo. Dos me llaman la atención: que era una tradición y que se atenta contra la apropiación y democratización del espacio público. Sobre el primer punto es importante señalar que las tradiciones no son perennes e inmutables. Toda sociedad vive procesos de cambio en las que muchas cosas mueren y otras nacen. Es un proceso natural que se lleva consigo a muchas tradiciones, las cuales suelen ser sustituidas - no siempre - por otras que hablan de una evolución social, y esta sustitución suele darse en función de aspectos que sobre todo tienen que ver con el bien común. La tradición misma del Carnaval de Mérida ha ido cambiando: de ser una fiesta de los barrios de la ciudad, se convirtió  en una serie de desfiles por las principales calles meridanas, hasta pasar a ser la locación de una de las cantinas temporales más grandes del sureste de México.
En nuestros días su cambio de sede tiene que ver  sobre todo con ese concepto que al yucateco parece no importarle: "el bien común". Las afectaciones a terceros,  el deterioro a zonas patrimoniales de la ciudad - que hasta el momento no había sido irreversible, pero que no estaba a gran distancia de serlo - y las pocas garantías de seguridad que el Paseo de Montejo ofrecía, pedían a gritos desde muchos años su movimiento a otras zonas de la ciudad cuyas características permitieran un mayor control de la fiesta. Si, control. Por que si bien es cierto que todos tenemos el santo derecho a emborracharnos y a darle rienda suelta a los placeres de la carne durante los días de carnaval, es responsabilidad de la autoridad garantizar la seguridad de todos los asistentes a un evento masivo como lo son carnestolendas, y era cada vez más complicado garantizar tal seguridad en un lugar que no está diseñado para recibir grandes cantidades de personas como lo es el Paseo de Montejo. Su traslado a un sitio diseñado para tal motivo, incrementa la certidumbre de que se disfrutará sin sufrir ningún tipo de daño, tanto físico como material.
El otro punto es la apropiación del espacio público, en este caso del Paseo de Montejo. Respecto a esto plantearía algunas preguntas: ¿Se trataba realmente de un acto de tal naturaleza?, ¿Se da tal apropiación cuando ésta no se da forma espontánea, sino que es promovida sobre todo por la iniciativa privada, en particular por las cervecerías?. Yo diría que no. Desde mi perspectiva la apropiación del espacio público de manera democrática se genera de manera espontánea y desde la ciudadanía, no desde la convocatoria a un evento que está planeado para generar grandes multitudes.

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En meses recientes los yucatecos hemos sufrido de: aumentos en las tarifas de un pésimo servicio de transporte público, calles destrozadas por los baches, supuestos actos de corrupción por parte de funcionarios y otras linduras similares. ¿Hemos protestado? No, por el contrario seguimos tolerando con la cabeza baja tales abusos prácticamente sin chistar, o si lo hacemos  solamente es de dientes hacía adentro. ¿Cómo explicar entonces lo sucedido el martes pasado cuando tres pseudo comediantes aprovecharon su poder de convocatoria para llamar en redes sociales a protestar con un "carnaval alterno" en Paseo de Montejo? La respuesta es muy triste: en Yucatán la cultura política de la mayoría de la población es prácticamente nula, inexistente. 


Es innegable que los manifestantes del martes pasado hicieron un uso legítimo de su derecho a la protesta. Nadie puede negarles, ni impedirles el derecho a salir a la calle a defender una idea por más idiota que ésta sea. Como sea, han cumplido con un cometido muy importante: reafirmar que el carnaval no puede regresar al Paseo de Montejo: éste quedó hecho un auténtico cochinero y el tránsito vehicular fue desquiciado sin justificación válida alguna. Porque una cosa es salir a las calles a manifestarse por temas que tienen que ver con el bien común y otra muy diferente por una cuestión en extremo egoísta como lo es el embriagarse en la vía pública. 

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Vi una entrevista en la televisión local. Atrapada al interior de su vehículo, una mujer esperaba a que los manifestantes Pro - Carnaval en Montejo despejaran la avenida para poder continuar con la circulación. El reportero le pidió su opinión sobre en donde deberían realizarse los festejos meridanos y su respuesta fue - palabras más, palabras menos - la siguiente: "debe llevarse a cabo en donde se afecté al menor número de gente, porque quien quiera celebrar el carnaval lo puede hacer donde sea". Cuanta razón. 
En Campeche por años el Carnaval se celebró en el centro histórico. Posteriormente lo cambiaron al Malecón, lugar en el que la gente festeja con un ánimo increíble. Supongo que en algún momento, si es que la ciudad crece, los campechanos van a mover a su Carnaval de sitio y lo van a seguir disfrutando como siempre lo han hecho, pues al final se trata de eso: de divertirse en donde sea, al ritmo que sea y en las condiciones que sean. En Yucatán quizá deberíamos aprender algo de eso.

Así las cosas hoy miércoles...

Salud pues......


lunes, febrero 24, 2014

De Her...

Seven Readers!!!...


Es como si estuviera leyendo un libro y es un libro que amo profundamente. Pero ahora lo leo muy lentamente. Así que las palabras están muy separadas y el espacio entre las palabras es casi infinito. Aún puedo sentirte a ti y a las palabras de nuestra historia. Pero es en este espacio infinito entre las palabras que me estoy encontrando a mí misma. Es un lugar que no existe en el plano físico. Es donde está todo lo demás que ni siquiera sabía que existía
Samantha.

¿Cómo definir a Her?, ¿cómo una visión sobre la soledad?, ¿cómo una película que habla sobre el desarrollo tecnológico y sus consecuencias en nuestra vida cotidiana?, ¿o tal vez como una bella historia de amor?, ¿o es acaso un filme sobre las pérdidas y el miedo a enfrentarlas?. No estoy realmente muy seguro pues se trata de una obra con varias lecturas. Lo que si se, es que es una película fascinante y perturbadora a la vez. Fascinante porque uno no puede dejar de admirar la manera como Spike Jonze nos narra la historia, como nos va introduciendo al mundo de un hombre solo, como va contando la historia de un amor inexplicable entre un hombre y la inteligencia artificial que se convierte en su compañera. Perturbadora porque Jonze presenta a un futuro en el que la soledad es prácticamente inherente a seres humanos que viven en un mundo gris, lleno de aislamiento y completamente vacío, al grado que necesitan de la tecnología para intentar llenar sus huecos emocionales. 
Theodore Twonbly es un hombre que se gana escribiendo sentidas y emocionantes cartas en nombre de otros. En sus misivas es capaz de expresar sentimientos y sensaciones de una manera no solamente hermosa, sino con un alto grado de honestidad. Pero a diferencia de lo que logra en su trabajo, Theodore no es capaz de expresar lo que siente, de abrirse ante el mundo. Y no lo hace porque su vida está marcada por el miedo, el miedo a triunfar, el miedo a relacionarse con otras personas, el miedo a explotar al máximo sus talentos, el miedo a amar. Ese miedo le ha llevado a perder su matrimonio con la fantástica Catherine: una mujer exitosa y que evolucionó en términos profesionales y exitosos dejando atrás al miedoso e inseguro Theodore, quien nunca pudo estar a la altura de las circunstancias.
Como consecuencia de la pérdida del amor, Theodore vive aislado del mundo en un espacioso y solitario apartamento. Sus relaciones humanas se limitan a un jefe que reconoce su talento y a Amy, su mejor amiga quien vive un piso abajo. Es un hombre que se siente y se sabe solo. Por ello cuando una empresa anuncia la creación de un Sistema Operativo capaz de desarrollar una personalidad propia, Theodore no duda en adquirirlo. Así nace Samantha. Samantha se va a convertir no solamente en una compañera, sino que - por las características de su software - tendrá la capacidad de transformarse en un ser pensante y, particularmente, lleno de sentimientos. Theodore y Samantha comenzarán a construir una relación compleja entre un hombre y un ser etéreo pero tan real como cualquier otro que le rodea. Entrarán juntos en un proceso evolutivo: evolucionarán tanto en términos individuales, así como en términos que les llevan compartir su existencia...con todo lo que ello implica.



Spike Jonze va dibujando esta compleja relación a partir de varios elementos. Presenta a los seres humanos como entes vagabundos que deambulan por una ciudad impersonal y fría. Jonze utilizará siempre los planos generales de la urbe para ser muy incisivo en el punto: es una enorme jaula llena de seres solitarios que, aparentemente, tienen solo la capacidad de relacionarse con sus sistemas operativos. Toda la película está filmada en tonos grises, brumosos, y estos colores se proyectan en el vestuario de sus personajes (salvo Catherine, cuya vestimenta es un reflejo de una personalidad que contrasta con la del protagonista y con la del mundo que le rodea). La atmósfera de Her es apabullante y deprimente, acrecentada por un soberbio soundtrack compuesto por Arcade Fire, banda que logra proyectar la paradoja existente en la tristeza y en la esperanza que puede emanar de ella. El uso del piano es simplemente exquisito.
Theodore Twombly es representado por un entrañable Joaquin Phoenix. Phoenix proyecta siempre la mirada de un hombre triste, inseguro, miedoso y destrozado emocionalmente por la situación por la que atraviesa, pero también por si mismo. Porque si hay un culpable de su situación ese es solamente él, aunque - evidentemente - vive en una constante negación para aceptarlo. Todos los movimientos de su rostro - acrecentados por largos y bien estudiados primeros planos - están encaminados a mostrar la personalidad de un ser lleno de temores y que encontrará en esa voz cálida, sensual y amigable de Samantha a la "persona" que se convertirá en el eje revolucionario de su existencia, quien le va a confrontar consigo mismo. Y esto es porque Samantha es un personaje dispuesto a aprender y que mantiene intacta su capacidad de asombro. Theodore encontrará en ella todo lo que él mismo no puede ser, simplemente porque ha bloqueado toda su capacidad para crecer como persona. El trabajo vocal de Scarlett Johansson es fascinante y junto a ella Jonze es capaz de generar una presencia etérea constante e incisiva, alguien que va evolucionando en términos cognitivos y emocionales conforme la narración avanza.



¿Cómo definir entonces a Her? Creo que es la lírica de la soledad. La poesía audiovisual de un mundo  solitario y de los seres que lo habitan. Es también la visión de un futuro sombrío, inundado por hombres y mujeres capaces solamente de relacionarse con máquinas. Pero también se trata de un filme esperanzador, pues aún entre personajes aislados puede encontrarse la infinita posibilidad de cambio que siempre traerá el amor consigo. Es una película sobre la esperanza que incluso  puede hallarse cuando el corazón  ha sido demolido y uno vive en el constante temor de que esas ruinas jamás puedan ser reconstruidas.
Un logro. 

Así las cosas hoy lunes...
Salud pues......





miércoles, febrero 19, 2014

De Un Breve Alegato por Gravity...

Seven Readers!!!...

Conforme se acerca la ceremonia del Oscar y Alfonso Cuarón va recolectando premios por el mundo, parece acrecentarse también la polémica en torno a Gravity. Y curiosamente la polémica se da principalmente en México, país en el cual el éxito internacional de un compatriota parece generarnos un escozor interminable por lo que solemos buscar hasta el más mínimo detalle en su obra o labor para esbozar una mala crítica. Pero más allá de ese mal endémico que parecemos padecer los mexicanos, hay razones aún más profundas que pueden ser las detonantes de la "malas reacciones" que provoca el filme.
"Sobrevalorada" es el término que suele utilizarse para referirse a la película. Trato de encontrar la razón por la cual los detractores de Gravity afirman que al trabajo de Alfonso Cuarón se le da más valor que el que debería tener y realmente no lo encuentro. He visto el filme tres veces y no puedo entender los argumentos que he leído para demeritarle. Técnicamente estamos ante una película impecable y revolucionaria. Un trabajo que requirió de una alta dosis de ingenio y de la creación de innovadoras técnicas de filmación para obtener el resultado final en pantalla. Lo que Emmanuel Lubezki logra en términos de cinematografía redunda en su mejor trabajo, y miren que "el Chivo" ha hecho cosas artísticamente increíbles a lo largo de su carrera. Su cubo de luz - creado ex profeso para el filme - y los diferentes cambios de ángulo de la cámara,  y por ende de iluminación, generan inmediatamente la sensación que Gravity busca: la de encontrarse perdido en el espacio. Además tiene una de las mejores bandas sonoras que he escuchado para una película. Steven Price logra que la música del filme funcione perfectamente en la labor incidental y creadora de contexto que debe poseer el aspecto musical de un largometraje.



El guión respeta la estructura clásica de la narrativa: se trata de una obra dividida en tres actos con dos claros giros de la trama que impulsan del primero al segundo acto y de éste hacía la resolución del filme. Existe una idea dramática muy clara y que termina por ser la motivación principal de Ryan Stone: la lucha por sobrevivir. Una idea que esconde, dentro de su simpleza, una alta dosis de complejidad pues ¿no es acaso esa la máxima lucha con la que nos enfrentamos todos los días?. Cuarón ha sido muy claro al respecto: es un filme sobre la eterna batalla contra las adversidades que la vida le presenta al ser humano. El espacio sirve solamente como una metáfora que representa a la vida como un vacío, como un universo interminable, en el que flotamos tratando de aferrarnos a algo para mantenernos vivos. Ese algo puede ser un recuerdo, un fantasma que se aparece dentro de la cabina de una nave china para motivarnos a seguir adelante o la decisión de comenzar con la cicatrización de las heridas que la vida nos ha generado. Pero también es ese lugar que nos genera siempre el deseo de  luchar para volver y que de alguna manera siempre está presente en nuestra mente. Cuando el personaje de George Clooney mira por primera vez en la película hacía la Tierra, lo hace con gran admiración y añoranza. No importa cuantas veces ha estado en misiones similares, cuantas veces le ha visto desde esa circunstancia y perspectiva, el planeta azul siempre despertará en él esos sentimientos simplemente porque representa al hogar, a la seguridad, al lugar al que siempre se intentará regresar.
La lucha de Ryan Stone no es por salvar a la humanidad, no pelea para convertirse en la heroína que  nos rescatará a todos. Es una lucha simplemente por salvarse a si misma en dos aspectos: el físico y el emocional. El personaje dista mucho de ser heroico. Es una mujer común sometida a una circunstancia extraordinaria en la que tendrá que poner a prueba todas sus capacidades para renacer, para reinventarse. En ese sentido nos representa a todos, pues hasta ahora no he conocido a un ser humano que no tenga, en algún momento de su existencia, que poner a prueba toda su escala de valores y habilidades para vencer obstáculos y continuar.



El no reconocimiento de todos los valores técnicos y artísticos del filme me genera cierto grado de tristeza, pues es una muestra - me parece - de que nuestro cinismo está venciendo a nuestra capacidad de asombro. Gravity es una auténtica sinfonía visual, una película que presenta con una bella simpleza la eterna y compleja lucha del ser humano por vencer a la vida misma. No es un filme que presente el lado sórdido de la humanidad, sino que por el contrario busca rescatar lo mejor que tenemos los hombres y mujeres. Si no somos capaces de asombrarnos y sentir empatía por una obra que presenta esa particular y universal circunstancia, entonces andamos quizá transitando por densos y oscuros caminos de los cuales será muy difícil retornar.

Así las cosas hoy miércoles...

Salud Pues......

martes, enero 28, 2014

De The Wolf of Wallstreet...

Seven Readers!!!...

Es entendible porque alguien como Jordan Belford atrajo la atención de un cineasta como Martin Scorsese. Se trata de un personaje complejo, con una moralidad dudosa y cuya historia trae consigo un tema recurrente en la filmografía del director: la redención. Porque The Wolf of Wall Street (El Lobo de Wall Street) es una película sobre la caída de un hombre y la posibilidad que el capitalismo le ofrece para redimirse; y es, por lo tanto, una durísima crítica hacía un sistema en el que todo se permite, en el que se vale pisotear a quien se deje (y a quien no) con tal de llegar la cima representada por el dinero y las posesiones materiales que con éste se pueden acumular.
La película inicia en los años 80. La era en la que cual la bonanza norteamericana era garantizada por el inminente triunfo norteamericano en la guerra fría y por la abundancia que llegaba junto con la administración de Ronald Reagan. En los 80 el mensaje parecía ser claro: el capitalismo ha triunfado y quienes estén dispuestos a pagar el peaje de su autobús y aceptar las consecuencias que el viaje pudiese traer consigo, prácticamente tenían el éxito asegurado. Jordan Belford fue un pasajero distinguido. Alguien que entendió perfectamente que estaba en un juego de reglas dudosas, permisible al máximo, y que aprendió a jugarlo de manera muy precisa. 
El filme inicia describiendo a de la empresa de Belford. A partir de un montaje a la manera de los infomerciales de la televisión (que por cierto, remite inevitablemente - proporciones guardadas - al inicio de Ciudadano Kane) Scorsese va a introducirnos a su personaje principal y al mundo que le rodea. Es un mundo de excesos, de drogas - Belford alardea que ha ingerido tanta droga como para sedar a la población entera de la ciudad de Nueva York - pero sobre todo admite que es un adicto a una droga aún más potente que la cocaína: el dinero. 


Scorsese va a narrar la historia de Belford usando para ello toneladas de sabiduría cinematográfica. Cada plano de su filme adquiere un sentido propio por la enorme cantidad de detalles que incluye  en ellos, parece empeñado en generar pequeños fotogramas con vida individual, los cuales al ser unidos por el montaje van a contar una historia mayúscula. Excesivo en los detalles, Scorsese se empeña en mostrar cuanto rasgo sea posible de la personalidad del protagonista de su filme, su influencia en quienes le rodean y lo que producen sus acciones. Hay un uso exquisito de todos los elementos del campo visual y elementos muy propios del lenguaje cinematográfico como la profundidad de campo, son utilizados con un gran sentido narrativo. Nada en el filme parece estar fuera de lugar, nada es retratado por mero azar. 



El universo de The Wolf of Wall Street está plagado de situaciones que rayan en lo ridículo y que incluso, por su inverosimilitud, llegan a ser graciosas. Pero no hay que equivocarse. Martin Scorsese está contando la trágica historia de un sistema putrefacto, en el que todos los principios morales deben ser sacrificados para triunfar. Lo hará dirigiendo a un actor que, prácticamente de su mano, ha alcanzado una madurez y un amplio registro dramático: Leonardo DiCaprio. DiCaprio es capaz de hacer creíble tanto el ascenso como la caída de su personaje, de desnudarlo emocionalmente y de convertirlo en un auténtico lobo capaz de traicionar incluso a su madre con tal de alcanzar la cima en el alocado y fraudulento universo en el que vive. Contará para ello con un grupo de colaboradores menos sagaces pero sin ningún tipo de escrúpulos para estafar a quien se deje. Entre ellos destaca Donnie Azoff, un personaje que seguirá a Belford hasta el fin del mundo de ser necesario. Azoff es interpretado por un Jonah Hill que deja definitivamente atrás los días de Supercool y se reafirma como una de las grandes promesas del cine norteamericano.
The Wolf of Wall Street es - insisto - una de las críticas más divertidas, interesantes e inteligentes que se han hecho al sistema capitalista. Martin Scorsese no tendrá empacho alguno en desnudar sus más malolientes entrañas, aquellas que están disfrazadas de lujos, de automóviles caros, de yates y viajes a los lugares más excéntricos del mundo pero que en el fondo están llenas de aves de rapiña dispuestas a acabar con toda la carroña que el mismo sistema produce. Lo brutal termina residiendo en el hecho que ese sistema es capaz de redimir a los mismísimos lobos, a aquellos individuos que habiendo tocado fondo dentro del mismo, son capaces de reinventarse para seguir mamando de una ubre que parece inagotable.
Un logro.

Así las cosas hoy martes...

Salud pues.......


martes, enero 21, 2014

De The Book Thief....

Seven Readers!!!...

Dentro del cine bélico existe un tema que se ha convertido en recurrente: la guerra vista a través de los ojos de la infancia. Películas como El Imperio del Sol de Steven Spielberg, La Vida es Bella de Roberto Benigni o Las Tortugas Pueden Volar de Bahman Goobadi son tres ejemplos de como el cine ha abordado a las confrontaciones armadas y las consecuencias que éstas tienen en la infancia. En la mayoría de los casos el tema de la inocencia perdida se convierte en recurrente.
The Book Thief (La Ladrona de Libros) de Brian Percival es una película muy relacionada con las citadas anteriormente. Narra la historia de Liesel Merminger una niña separada de su madre - acusada de comunista -  en la Alemania Nazi y que es llevada a un hogar adoptivo. Allá descubrirá dos cosas: el amor de una familia y el mundo de las letras, las palabras y los libros. Hans Huberman - su padre adoptivo - será quien le enseñe a leer. Liesel encontrará en las hojas impresas y en las historias que traen consigo, una ventana a mundo completamente diferente al que le ha tocado vivir. Los libros serán su salvación y con ellos tratará de ayudar a cambiar un poco las circunstancias de quienes le rodean, entre ellos a Max, un fugitivo judío que se esconde secretamente en casa de sus padres y con quien Liesel forjará una especial amistad. Se las arreglará para encontrar historias fantásticas y robar libros - algunos de ellos censurados por régimen de Hitler - para compartir el mundo alterno que a través de ellos se va formando. 



El filme de Percival tiene varios méritos. De entrada es lo suficiente hábil para alejarse de los tentadores terrenos  del melodrama. Si bien los sentimientos de los protagonistas juegan un papel fundamental en la historia contada, Percival no cae en sentimentalismos, ni recurre a escenas excesivamente melosas. Se centra en contar la historia de un personaje cuya infancia es violada por los horrores del fundamentalismo nazi y en como la pequeña Liesel enfrenta a través de la palabra escrita, a las pérdidas a las que es sometida conforme Alemania firma su destino en la Segunda Guerra Mundial. En segunda instancia está la variación de Puntos de Vista. Por un lado está el de Liesel cuyo salto a la madurez estará marcado por la guerra, por los libros y por la muerte. Y por otro está el extraordinario uso de la narración en "voz en off" que en este caso presenta el punto de vista de la muerte. Es él (o ella) quien se maravillará las circunstancias en las que vive Liesel, en su manera de enfrentar al mundo, lo que acrecentará la admiración que siente por los humanos particularmente por aquellos que se enfrentan a situaciones extraordinarias en la que su tenacidad, y su humanidad son puestas en juego.



El otro gran mérito del filme es contar la historia desde la perspectiva de los alemanes que vivieron bajo el yugo nazi. The Book Thief produce un importante recordatorio: en una conflagración bélica no existen "buenos y malos" y que las consecuencias son similares entre la gente de los bandos contendientes. Lo hace dibujando personajes que se convierten en entrañables. Liesel (una fantástica Sophie Nélisse) pasará por todas las etapas de una niña en la pre adolescencia: Será el gran amor de su vecino: el dulce y bondadoso Rudy Steinger (un adorable Nico Liersch),  descubrirá con Max (Ben Schnetzer) el valor de la amistad y el significado de la escritura; y aprenderá lo que es el amor incondicional de Hans (Geoffrey Rush, en una actuación por demás enternecedora) y de la aparentemente dura e insensible Rosa Huberman (Emily Watson, grandiosa en toda la extensión del término).
The Book Thief está lejos de ser una obra maestra, pero recrea con honestidad y fidelidad una pequeña parte de un conflicto mucho más complejo y en ello reside su trascendencia pues esas pequeñas historias son las que cuentan realmente la tragedia y el triunfo de seres humanos sometidos a circunstancias extraordinarias. Y es por sobre todo, una película sobre el poder de la imaginación y la capacidad de transformación y redención que tiene la palabra escrita.
Un logro.

Así las cosas hoy martes...

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lunes, enero 06, 2014

De Ender's Game...

Seven Readers!!...

En 1984 el director Nick Castle filmó una película llamada The Last Starfighter. En ella, un adolescente se convertía en la última esperanza para la galaxia gracias a la habilidad que tenía en un video juego, lo que le permitía acabar, con base en su capacidad de estrategia y su habilidad con el control, acabar con una flota extraterrestre y peligrosa. En 1997 Paul Verhoeven nos trajo la divertida Starship Troopers, filme en el que un grupo de jóvenes guerreros se enfrentaba a una raza de insectos invasores que amenazaba con llegar a la tierra y exterminar a la raza humana. Mezclen ambas premisas y obtendrán gran parte de la trama principal de Ender's Game, la película que marca el inicio del 2014 cinematográfico en las carteleras comerciales. Sin embargo Ender's Game resulta no solamente en un producto entretenido - incluso por momentos emocionante - sino que trata de llevarnos a esos terrenos de la Ciencia Ficción en los que el género se convierte en el vehículo ideal para reflexionar temas orden moral. En este caso, la película se convierte en un alegato pacifista en contra de los motivos que llevan a una conflagración de orden bélico y cuestiona los medios que utiliza la milicia para alcanzar la victoria. 



Ender's Game se ubica 50 años después de que la Tierra fuera atacada por una raza de insectos extraterrestres llevándola casi a la destrucción. Un acto heroico y desesperado permitió a los humanos alzarse victoriosos en contra de los invasores. Medio siglo después, la milicia terrícola busca impedir una nueva y devastadora invasión y tratar de atestar un golpe definitivo al enemigo. Para ello han desarrollado un programa de detección de talentos militares formado por niños y adolescentes cuyas capacidades estratégicas y guerreras, los convierten en la última esperanza de la raza humana para evitar su exterminio y destrucción. Uno de ellos sobresale: Ender Wiggin (Asa Butterfield). Ender posee una capacidad especial: es capaz de sentir empatía por su enemigo. Tal sentimiento es aprovechado por el chico para anticiparse a los planes de su adversario y así ganarle la partida. Esta capacidad es detectada por el Coronel Graff (Harrison Ford) quien es el encargado de la instrucción de los futuros soldados. Graff confiará ciegamente en las habilidades de Ender y le llevará al máximo de sus capacidades para cumplir con la tarea para la que, aparentemente, está destinado: ser el salvador de la humanidad.


Sin duda Ender's Game es un filme que se inscribe en esta tendencia hollywoodense de poner como figuras predestinadas y salvadoras a jóvenes y adolescentes, los cuales son capaces de sobreponerse a situaciones extraordinarias, superar a los mejores guerreros y terminar con las amenazas para su sociedad o para la humanidad entera. Sin embargo el filme de Gavin Hood no se queda en el mero lucimiento de la figura salvadora, sino que busca presentarlo como un personaje atribulado por su talento lo que le genera severos conflictos personales al momento de enfrentarse con la tarea para la cual ha sido elegido. 
En toda guerra los medios para alcanzar un triunfo definitivo son cuestionables. Aunque entre los militares existen conceptos como el honor o la valentía que pueden, en cierto momento, generar un camuflaje de honorabilidad que oculta a la masacre. Ender's Game va a convertirse en una ligera pero interesante reflexión sobre esos conceptos y sobre los métodos que se utilizan para alcanzar lo que muchos consideran como un "bien superior", es decir ese estado en el que las amenazas se terminan y un bando resulta en vencedor, muchas veces a costa de los principios morales sobre los cuales están plantadas las banderas que dicen defender. 


Así las cosas hoy lunes...

Salud pues......