miércoles, marzo 27, 2013

De porque México NO debe ir al Mundial...

Seven Readers!!...

En nuestro país el aficionado al fútbol está acostumbrado a vivir de los espejos que le receta la televisión cuando se trata de la Selección Nacional de Fútbol. Estupideces como "Aquí está el Tri", "El Equipo de Todos" o la "Selección Azteca" aún calan en fanáticos creados bajo la sombra de la pantalla de televisión. Medios y aficionados, han sobrevalorado tradicionalmente a un equipo que se cotiza como de "media tabla" en el concierto futbolístico internacional. Si bien es cierto que se han tenido buenos resultados en divisiones inferiores y que la medalla olímpica fue un extraordinario logro, el fútbol mexicano de selecciones, particularmente el de la selección mayor, es feliz porque se encuentra en una zona de confort conocida como CONCACAF que sin duda alguna es la confederación con el peor nivel deportivo de toda la FIFA. Lo anterior contribuye a aumentar el engaño del que son víctimas los seguidores del balompié en nuestro país, pues se vende a la selección como la gran "potencia" del área.
Los  tres primeros partidos jugados por México dentro del hexagonal que determinará a los 3 calificados de CONCACAF al Mundial de Brasil - sin contar al cuarto lugar que jugará una eliminatoria en contra de Nueva Zelanda -   debieron haber sido suficientes para despertar al aficionado a la realidad futbolística y darse cuenta de que la Selección Mexicana disfraza su endémica mediocridad bajo la protección de la televisión y de alguno que otro chispazo futbolístico. Pero no parece ser así. Todavía esta mañana me he encontrado con frases como "hay que seguir soñando", "si se puede" o "en el próximo goleamos", frases que aún demuestran que el aficionado mexicano sigue soñando con un producto que sostiene sus esperanzas mundialistas en una estructura creada por la televisión, y en las ganas de algunos seleccionados que aún poseen cierta vergüenza deportiva y se entregan en la cancha.



En los años que tengo de ver al fútbol mexicano de selección, solo me he encontrado con dos eventos que generaron algún tipo de cambio en el mismo: el castigo de FIFA por el tema de los "cachirules" que negó a México la posibilidad de jugar el mundial de Italia 90 y la llegada de César Luis Menotti a dirigir a la Selección. El primer caso provocó que México nunca volviera a hacer trampa en selecciones menores y, en cierta medida, los triunfos en años recientes son producto de que se comenzó a trabajar de manera seria para evitar cualquier tipo de corrupción que llévase a ser eliminados en el escritorio de las competencias. Con Menotti ocurrió algo de trascendencia: le brindó al jugador mexicano mentalidad y estilo. El argentino sentó bases muy importantes para que el futbolista nacional comenzara a creer que puede salir de la mediocridad, al mismo tiempo que entendió perfectamente las características físicas y técnicas de los mexicanos para generar una manera propia de jugar, algo que nunca había tenido la Selección. Desafortunadamente la televisión echó a Menotti antes de tiempo y aunque su estela fue aprovechada por Miguel Mejía Barón, ésta parece ser que ha terminado por diluirse.
Regresamos al presente, a un fútbol mexicano que se aferra a las posibilidades matemáticas para calificar al Mundial Carioca en lugar de hacerlo apostando a un estilo de juego, a la personalidad y talento de sus jugadores y a su supuesta estructura. Aunque los números indican que México aún tiene aspiraciones mundialistas, paradojicamente lo mejor que podría sucederle al fútbol mexicano es fracasar  en su intento de ir a la Copa del Mundo. El mal parece ser el remedio, porque solo de esa manera los directivos tendrían que renunciar (si es que tienen un mínimo de ética) dando paso a una profesionalización necesaria de quienes manejan al fútbol mexicano, los jugadores tendrían que salir de su zona de confort generada por sueldos millonarios y la vida de "rockstars" que le generan tanto los medios deportivos como la prensa del corazón, y los aficionados abrirían los ojos y dejarían de comprar los espejos que cada cuatro años le venden los dueños del balón y de la Televisión, quizá entonces nos olvidaríamos de "creer" para comenzar a exigir. 
No le veo en este momento otra salida al futbolito nacional. Es hora de generar un auténtico proyecto de crecimiento sustentado en cimientos reales y no en castillos de arena que son construidos cada cuatro años y que se caen estrepitosamente en el cuarto partido de la Copa del Mundo.

Así las cosas hoy miércoles...

Salud pues......


jueves, marzo 21, 2013

De Una Opinión Sobre la FILEY...

Seven Readers!!...

Terminó la segunda Feria Internacional de la Lectura de Yucatán y vale la pena hablar de lo sucedido durante la semana pasada. Si bien sigue siendo un esfuerzo importante para difundir a la lectura, me parece que habría que hacer señalamientos para evitar que algo que nació con el potencial para convertirse en el evento literario más importante del sureste, termine convirtiéndose en un evento de puros "cuates". Hay elementos para pensar que esto puede pasar e insisto es un buen momento para que los organizadores definan un mejor rumbo para la feria.
Voy a hablar de la FILEY desde las dos perspectivas desde las que pude observar a la feria: la primera es la de alguien que estuvo en la feria como gente de medios y la segunda desde el punto de vista de un visitante del evento.
Desde el primer punto de vista debo decir que la atención a los medios me pareció estupenda. Siempre se tuvo una llamada telefónica avisando de la presentación de un autor o de un libro y, salvo alguna excepción, autores y presentadores estuvieron en la mayor disposición para brindar entrevistas a los representantes de los medios. Hubo también acceso sin problemas a todos los rincones de la feria y la amabilidad de los encargados de prensa es destacarse. Pocas veces uno se encuentra con chicos de un departamento de atención a la prensa tan comprometidos y con ganas realmente de que su evento tenga difusión.
Lamentablemente esa difusión no se alcanza porque hubo un marcado desinterés por parte de los medios - principalmente los electrónicos - de darle cobertura a la feria. Durante los días que estuve en las actividades dedicadas a la prensa, solo vi a todos los canales de TV locales y a algunas  estaciones de radio - salvo la universitaria, por obvias razones - en la inauguración. Nunca los vi en entrevistas con autores, ni generando noticias que ayuden a difundir a la lectura - principal objetivo de la feria - entre la población. Ese endémico desinterés de los medios electrónicos locales por todo aquello que huela a cultura, habla mucho del nivel que tiene la mayoría de los opinadores, productores y lectores de noticias de la plaza.
Por otro lado, uno esperaba que siendo Francia el país invitado se tuviese más información que la que se tenía en un stand colocado en la entrada principal a la sala de venta y exposición de libros, que llamaba más la atención por los vinos que vendía y por los anuncios de cursos de francés de parte de la Alianza Francesa. Fuera de eso, el programa no incluía presentaciones de autores franceses contemporáneos, ni las editoriales francesas se destacaron por su presencia. En resumen: el tema de Francia como "Invitado de Honor" pareció ser solamente un eslogan para generar reflectores.



Como visitante la cosa se complica aún más. En primera instancia ya se sabe que en un evento de esta naturaleza, es imposible asistir a todos las actividades que se desean. Pero lo es más cuando se programan presentaciones de autores en días hábiles y en horarios laborales. Por ejemplo: yo tenía mucho interés en ver y escuchar a Juan Villoro presentando el libro "Un Montón de Piedras" de Jorge F. Hernández, pero en viernes a las 6 de la tarde me es imposible, lo mismo sucedió con otros escritores. El diagrama de planeación del programa parece haber estado hecho con la idea de dejar lugares vacíos en actos que realmente valían la pena. 
Por otra parte era evidente que la oferta de casas editoriales fue inferior a la del año pasado. Nada extraordinario, nada que no pudiera encontrarse en cualquier librería y - lo más lamentable - sin una oferta atractiva en términos de precios. Si ya sé, alguien me dirá que "rascándole" uno podía hacerse de una buena cantidad de libros, pero si el objetivo de la feria es promover la lectura se esperaría que no se espantase al posible lector con los precios de la mayoría de los ejemplares. La esperada "Venta Nocturna" del sábado 16 de marzo fue un auténtico fiasco: los descuentos eran de risa e incluso editoriales como Oceáno simplemente decidieron no sumarse a la supuesta noche de ofertas.
Existen actos en los que comenzamos a ver los mismos de siempre, a quienes son considerados por otros - y por ellos mismos claro - como los máximos representantes del quehacer literario en Yucatán y honestamente uno está cansado del protagonismo de los llamados "cronistas" de Mérida y de unos cuantos que suelen estar al acecho de este tipo de eventos para secuestrarlos a la primera oportunidad.



La FILEY sigue siendo una buena idea, un buen esfuerzo por tener una feria literaria importante en la región. Pero la edición que recién terminó demuestra que se necesita más profesionalismo entre los organizadores, pues se ha rebasado ya la etapa de los buenos deseos. A los directivos la feria les comienza a quedar grande y si se quiere posicionar a la FILEY al nivel de las de Guadalajara o Minería, falta mucho trabajo por hacer. Se necesita un director con experiencia en la organización de eventos culturales de gran envergadura (dato: la directora de la FIL de Guadalajara Nubia Macías, renunció hace unos días a su puesto, no sería mala idea contratarla al menos como asesora) y la formación de un consejo directivo en el que se incluyan a personas con nuevas ideas para el evento y en el que se excluya al amiguismo y a los grupos que pretenden marcar perennemente las directrices culturales de Yucatán.
La tercera edición de la Feria puede marcar su consolidación hacía ser una auténtica promotora de la diversidad cultural, de la lectura como herramienta fundamental para el avance de una sociedad como lo yucateca, o puede ser la que marque para terminar siendo un evento regionalista y hecho para el lucimiento de algunas personas. 
Veremos...

Así las cosas hoy jueves...

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jueves, marzo 07, 2013

De Opinar Sobre Chávez...

Seven Readers!!...

¿Quién era Hugo Chávez? Esa pregunta tiene varias respuestas. En primera instancia está la respuesta que puedan dar los venezolanos, y en segundo lugar aquellas que daremos quienes vivimos en cualquier otra parte del mundo. En el segundo caso la respuesta dependerá de que medio de comunicación, que articulista o que canal de televisión se lea o se vea. Porque es evidente que quienes estamos fuera de la nación sudamericana conocimos al difunto admirador de Simón Bolívar a través de los medios de comunicación y por ende nuestra percepción de lo que su figura representó está moldeada por estos.
Vamos al caso de México: "¿Chávez? ¡Claro!" - responderán algunos mexicanos - aquel hombre con el que era comparado el "peligro para México" de 2006, el "dictador", dirán, "ese que quitaba la propiedades, que cercenaba libertades" y que había que impedir que influenciara a nuestro país. Chávez, para muchos, era una especie de demonio que les llevó a votar por todo aquello que - según también los medios - estaba completamente alejado de lo que el venezolano representaba. Por otro lado están aquellos que miraban en Chávez al libertador, al hombre que había logrado restaurar la democracia en Venezuela, que había llevado al pueblo finalmente al poder y que tenía los arrestos para enfrentarse al avasallador poder del imperio norteamericano. Para estos, el Presidente - Comandante era un importante factor de resistencia y por lo tanto su ejemplo tendría que haber cundido en el resto del continente.
Yo, por supuesto, también estoy influenciado por los medios. Nunca he estado en Venezuela y por lo tanto mi percepción sobre Hugo Chávez tiene que ver con lo que he leído, escuchado y visto tanto en prensa escrita como en la televisión. Y nada más. 
La cuestión es: ¿cuántos de los que hoy opinan sobre Hugo Chávez lo hacen con esa conciencia, con la de que su criterio respecto al fallecido ha sido mediaticamente formado? Estamos ante un buen ejemplo de que como los medios construyen a los personajes de acuerdo a sus propios intereses, a sus líneas editoriales o a las que les marcan los anunciantes. Por ende, a menos que tengamos un contacto más o menos directo con los actores de la noticia, nuestra interpretación de la realidad está, en la mayoría de las ocasiones, condicionada a lo que nos muestran los medios que consumimos.



Opinar en los tiempos de Twitter es muy sencillo. Las redes sociales nos han convertido en "opinólogos" profesionales y creemos que nuestra verdad es absoluta e impoluta, particularmente cuando se trata de situaciones o personajes polémicos. Sin embargo, parece ser que cada vez perdemos más la conciencia de que nuestra opinión está sesgada por el grado de información que tenemos y, por supuesto, por nuestras propias fobias y filias políticas (las cuales tenemos todos, incluso aquellos que se declaran como "apolíticos). Decir que Chávez fue un dictador es muy fácil, decir que fue un auténtico demócrata también, el sustento para cimentar tales opiniones es lo complejo pues habría que preguntarse qué elementos tenemos para hacer esas afirmaciones.
Se dice que quienes tienen la obligación de sustentar sus opiniones son solamente aquellos que viven de tal cosa, es decir los que trabajan en los medios de comunicación. Una de las claves del periodismo bien ejercido es el fundamentar con datos duros una afirmación. Recientemente leí un artículo y una crónica sobre Hugo Chávez que, me parece, hacen un gran trabajo. Una está a favor del Presidente Venezolano y el otro dibuja una visión menos optimista de la Venezuela Chavista. El gran mérito de ambas piezas reside en los datos que presentan pues hacen referencia a organismos internacionales que se dedican a medir cuestiones como el desarrollo, la violencia o la economía de las naciones. Eso se llama buen periodismo.
Claro, un Twittero o un bloguero aficionado no tiene la obligación de sustentar sus afirmaciones con datos duros...¿o sí?. Eso dependerá de la importancia que uno le de a su opinión y la conciencia del impacto que pueda o se quiera tener en las redes sociales, y, por supuesto, de lo que se quiera que nuestros lectores o seguidores piensen de nosotros. Pero me parece que es evidente que opiniones como la que se pueda tener en torno a personajes como Chávez dicen mucho de quienes somos y de nuestra formación, particularmente aquella que recibimos a través de los medios de comunicación masiva.
El post empezó con una pregunta tal vez planteada de manera errónea. Quizá lo que debió preguntarse al principio es ¿Quién creemos que era Hugo Chávez?. Esa pregunta si tiene oportunidades de ser respondida de acuerdo a nuestros filtros mediáticos y a nuestro conocimiento - mucho o poco - sobre lo que realmente hizo o no hizo en los años en los que gobernó a Venezuela. Lo visto en los últimos días, particularmente en redes sociales, son una muestra de nuestra enorme capacidad para teclear opiniones, pero también una muestra de que en términos de calidad de las mismas, el camino por recorrer es aún bastante largo.Y, por supuesto, me incluyo entre quienes aún estamos en el principio de tal brecha.

Así las cosas hoy jueves...

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lunes, febrero 25, 2013

De la Resaca del Oscar 2013...

Seven Readers!!...

Cuando Michelle Obama apareció para nombrar al ganador de la categoría de mejor película en la ceremonia del Oscar 2013, algo quedó muy claro: el cine para los norteamericanos es una prioridad nacional, y lo es, porque entienden la importancia de una industria cultural como la hollywoodense en la expansión de sus ideales "democráticos", en su incrementar su dominio en términos económicos y, por supuesto, en los ideológicos. No es entonces un accidente que Argo, una película  bien filmada pero que dista mucho de ser considerada como una obra maestra, se haya impuesto en la categoría de mejor película. 
Se trataba de reivindicar al cine norteamericano luego de que el año pasado una cinta francesa terminó imponiéndose en la principal categoría. Y había que hacerlo a través de un filme que contara un acto heroico de un grupo de norteamericanos, que mejor si ese acto incluía a Hollywood. Esa me parece es la única razón por la que Argo ganó el Oscar. Lo que me resulta aún inexplicable es que - salvo los Independent Spirit Awards - haya ganado todo en esta temporada de premios: el Globo de Oro, el BAFTA, el SAG y un largo etcétera. Y no me puedo explicar esa razón porque una parte de mi se resiste a pensar que la sujeción económica e ideológica que ejerce la industria a través de la Academia haya sido tan contundente como para pernear en todas las entregas de premios previas a la noche del Oscar. Incluso, en este mismo blog, el inocente tecleador se atrevió a decir que los Globos buscaban marcar una diferencia con el Oscar y tratar de dejar de ser la llamada "antesala" de ese premio. Es lamentable que solo lo sean en términos meramente televisivos y no al momento de elegir a su ganadores en términos artísticos. 
Lo mismo ha sucedido el día de ayer: Los Miserables, Liconln, Django, Life of Pi, Silver Linnings Playbook y Amour eran, en más de un sentido, infinitamente superiores a Argo. Pero la Academia fue contundente al otorgar el Oscar en la principal categoría a la cinta de  Ben Affleck, como si tratara de decir lo siguiente: "todos los demás siguen el camino que yo les dicto", aún que ese camino esté salpicado de tintes patrioteros.



El triunfo de Argo era tan evidente que la Academia trató de mostrar una cara equitativa al repartir los premios entre todas las películas nominadas e incluso se dio el lujo de declarar un empate en la categoría de mejor edición de sonido (algo que no se daba desde 1968). No hubo entonces una película que ganara más de 4 estatuillas, no hubo una película dominante, no hubo una gran sorpresa. El triunfo de Ang Lee como mejor director fue muy merecido pues su película, Life of Pi, es una maravilla tanto en términos temáticos como artísticos. Los Oscares a Anne Hathaway, Christopher Waltz y Daniel Day Lewis, no sorprendieron a nadie. Quizá el único momento más o menos inesperado de la noche fue la victoria de Jennifer Lawrence cuando todos marcaban como la gran favorita a Jessica Chastain.
A pesar de lo anterior, creo que no fue una ceremonia aburrida, pero que pudo haber dado mucho más particularmente porque se homenajeaba al musical, el género hollywoodense por antonomasia. Si bien uno de los mejores momentos fue la interpretación del elenco de Los Miserables de un fragmento de su obra, creo que el homenaje a Chicago y a Dreamgirls fue muy precipitado, pues ambas cintas distan mucho de ser consideradas aún como grandes clásicos. En todo caso, si quería homenajear al musical ¿por qué no hacerlo a toda la historia del género?, ¿Por qué no presentar números alusivos a Cantando Bajo la Lluvia, West Side Story o Grease? Creo que hubiésemos tenido una ceremonia más espectacular,  más emotiva y más cinematográfica.



Seth McFarlane hizo un trabajo más que aceptable como presentador de la Gala, pero aún está lejos de presentadores de la talla de Billy Cristal. Su gags fueron ocurrentes y lo mejor fueron la interacción con William Shatner y las canciones que interpretó. En resumen, estuvo a la altura.


Se termina la temporada de premios de este año. Creo que el Oscar  para Argo significa un grave retroceso para la Academia, pues más allá de afianzar el maridaje existente entre el cine norteamericano y la Casa Blanca, es un triunfo que demerita a quienes si están filmando grandes películas. En un año en las que tuvimos muchas, que un filme bastante promedio gane solo indica que siguen pesando más los intereses fuera de la pantalla, que lo que se mira finalmente a través de la misma.

Así las cosas hoy lunes...

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lunes, febrero 18, 2013

De Los Miserables...

Seven Readers!!...

¿Por qué Los Miserables sigue siendo una obra emocionante? Por su universalidad. Entiéndase ésta como la virtud de presentar temas que son perennes en el tiempo y aplicables practicamente a cualquier sociedad, aunque no se si ello necesariamente hable bien del desarrollo que la humanidad ha tenido durante todos estos años. Los Miserables aborda cuestiones como la injusticia, la pobreza, la virtud, el sacrificio, la lucha por la igualdad y la libertad. Víctor Hugo fue uno de esos genios que pudo prever algunos de los cánceres más profundos de occidente y cuya extirpación duraría años o quizá siglos. Y es que aún en esta moderna sociedad del Siglo XXI podemos encontrarnos con la pobreza extrema, con la injusticia y con la lucha por la libertad como una de las utopías que nos permiten avanzar, aunque  sea con pasos muy pequeños.
Si la novela de Víctor Hugo es emocionante, lo es más cuando a partir de ella Alain Boublil y Claude-Michael Schönberg la toman como base para realizar un musical, pues añadieron a una gran obra un elemento cuya capacidad de emocionarnos trasciende también épocas: la música. El resultado: una auténtica epopeya cuyo éxito teatral fue literalmente inmediato. La partitura de Los Miserables está llena de grandes momentos que transitan por las emociones que  nos mueven como seres humanos: el amor, el dolor, la esperanza, la fraternidad, el perdón. 
El cine ha filmado muchas versiones de la obra del francés (aunque la mejor versión, para mi, es la miniserie de Televisión que en el 2000 protagonizaron Gérard Depardieu y John Malkovich) pero nunca se había atrevido a llevar a la pantalla al musical de Boublil y Schönberg, quizá por dos razones: la primera porque se trata de una obra de culto, amada por miles de personas que han caído rendidos antes las emocionantes piezas musicales y que había que ser tratada con el respeto que merecen todos los clásicos. La segunda tiene que ver con la transcripción del lenguaje del teatro al audiovisual. No hay que olvidar que la puesta teatral  tradicional tiene, salvo algunas excepciones,  solamente un punto de vista: el del espectador hacía el escenario. El cine en cambio ofrece una diversidad de los mismos y el público puede ser confrontado con diferentes ángulos que permitan apreciar una escena desde diversas posiciones. Por lo anterior, el trabajo de planificación tendría que llevar a la audiencia a vivir una nueva experiencia, una en que la narración cambie completamente a partir de los planos cinematográficos y de la unión de los mismos dada por el montaje. Finalmente alguien se atrevió a correr los riesgos que estas dos razones traían consigo: el director Tom Hooper.



Es difícil saber con certeza lo que sucedió durante el proceso creativo del filme. Sin embargo, puedo especular a partir de lo visto en pantalla. Hooper tenía ante si los dilemas planteados anteriormente, ¿qué hizo? tomó dos decisiones puramente cinematográficas: la primera fue acercar la cámara a los actores durante arias del musical que contienen una gran carga dramática. El mejor ejemplo es la grandiosa secuencia de "I Dreamed a Dream". Hooper mantiene un solo encuadre durante toda la pieza musical. Se trata de un close up, sin ningún tipo de corte al personaje de Fantine. Cuenta para ello con la colaboración de una fantástica Anne Hathaway cuya interpretación cargada de dolor y desesperanza generan un momento catártico, brutal y emocionante. Hooper repetirá esos acercamientos a los personajes en más de un momento, como si quisiera marcar que esa intimidad solo puede ser mostrada por el cine, jamás por el teatro. Tendrá otros momentos similares, siempre con la cámara sobre los personajes, siempre tratando de mostrar con esto lo más profundo de sus sentimientos. La otra decisión es diametralmente opuesta: Hooper irá de lo íntimo a lo espectacular. Nos recordará que el Musical es un género épico, en el que la cámara siempre se encuentra en movimiento, en el que los sets son amplios, enormes, en los que se pueden recrear grandes y fantásticas secuencias. La película adquirirá entonces tintes de epopeya, de grandeza.



Encuentro a un filme con un reparto sólido, actores que demuestran grandes capacidades tanto vocales como interpretativas. El Jean Valtjean de Hugh Jackman es enorme desde su primera aparición en pantalla. Jackman es capaz de proyectar las diferentes etapas de la vida del personaje y los conflictos a los que se va enfrentando con el desarrollo de la historia. Su interpretación está llena de matices, de momentos de gran ternura y humanismo. En contraparte el Javert de Rusell Crowe es sobrio, poco expresivo, un hombre sin la capacidad de comprensión y de empatía por el ser humano que llega a sentir Valtjean. No se trata de un villano, sino del perfecto antihéroe, alguien que no encaja fuera del mundo que conoce: el del rigor y la disciplina policial . Hathaway tiene la fragilidad y la fortaleza para interpretar a un personaje tan importante como Fantine. Sacha Baron-Cohen, Amanda Seyfried, Helena Boham-Carter, Samantha Barks y Eddie Redmayne completan a un fuerte ensamble de actores y que entran en el tono de la película.
Al final creo que Los Miserables tiene una gran característica, algo que comparten el musical (tanto el teatral como el cinematográfico) las películas, las series de televisión y, por supuesto, el libro clásico de Víctor Hugo: más allá de un producto artístico se trata de una experiencia. Una experiencia capaz de generar una gran cantidad de emociones. En este caso es una de esas películas con las que uno puede dejarse llevar por la historia, por lo grandioso de su música, por lo espectacular de sus secuencias, por las tragedias de sus personajes.
Saliendo del cine, alguien me dio la mejor reacción, la mejor reseña que puede darse a una obra como Los Miserables: "Tengo un manojo de emociones por fuera, pero una sonrisa en el corazón". Eso, sin duda solo lo consigue una auténtica obra de arte.
Un logro.

Así las cosas hoy lunes...

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martes, enero 29, 2013

De un Cuento...

Seven Readers!!...

Hace un par de años escribí esta historia a manera de guión para un programa de radio. Ahora la he transformado en un pequeño cuento. Forma parte de una serie que espero editar algún día y tiene como base una anécdota que leí en algún sitio de internet. Lo comparto con ustedes...espero le disfruten.



La Cabeza Enterrada de Alfred Hitchcok



Era una noche fría de Otoño. Clark Gable miraba por la ventana. Afuera apenas se escuchaba el leve silbido del viento. Parecía que los sonidos de la noche se habían perdido en la densa obscuridad. Gable miró hacía el interior de su semivacío vaso de whisky, sonrió, volteó hacía el interior de la habitación en la que se encontraba. Practicamente escondidas por la luz de las velas dos figuras lo miraban. Su esposa, la bellísima Carole Lombard, le veía con admiración y con esa natural sensualidad que poseía en la mirada y que se le expandía hacía todo el cuerpo. Su hermoso cabello rubio caía sobre los hombros y parecía iluminarse mientras se llevaba el cigarro a los labios.
Junto a ella, la rechoncha figura de Alfred Hitchcock le miraba divertido. Levantaba una ceja sobre la otra, estudiando cada movimiento de Gable mientras apretaba la pipa con los dientes.
Gable bajó la mirada y sonrió.
-       Entonces Alfred –  dijo - ¿que hacemos con el regalo?
Hitchcock bajó la mirada hacía el asiento vacío del sofá. Ahí acarició un objeto redondo envuelto en un sucio pañuelo rojo de seda, al mismo tiempo que  algo parecido a una carcajada salió de su garganta.
Lombard miró también al envoltorio y torció el gesto, algo en el le incomodaba. Hitchcock notó la incomodidad de la actriz y sonrió de nuevo. Gable tomó el objeto entre sus manos, lo levantó y lo descubrió: era la cabeza reducida de un hombre. Un regalo que le había hecho Vincent Price.
Vincent Price era aficionado a coleccionar objetos extraños y relacionados con el ocultismo. Una de sus más preciadas colecciones era la de cabezas reducidas que había adquirido en sus viajes a Australia y Sudamérica.
 Solía regalar esos objetos a sus amigos más queridos o a sus más acérrimos enemigos, muchas veces a manera de broma, otras como una advertencia. En una cena en casa de los Gable, el siniestro personaje se presentó con aquel envoltorio rojo de seda entre las manos, dijo  que era un regalo especial para Carole Lombard. Con una enigmática sonrisa, Price se inclinó para entregarle el regalo. Lombard lo tomó con cierto recelo y un grito se le escapó cuando vio a la cabeza reducida. Clark Gable rió de buena gana con la ocurrencia del actor de cintas de terror, tomó el pequeño cráneo, le puso sobre una mesa e invitó a todos un trago.
Esa noche, ya en su habitación, Lombard no podía dejar de pensar en la reducida cabeza humana que se había quedado en su sala. Inquieta al máximo despertó a Gable quien de mala gana accedió a llevarse de ahí al objeto. Tomó su Cadillac y manejó junto con Lombard hasta un cañón cercano a su casa. Ahí arrojaron la cabeza.
Durante el regreso, Carole Lombard se había puesto más inquieta. La conciencia le remordía con insistencia. Se habían deshecho de los restos de un ser humano y temió que las consecuencias de aquel acto pudieran ser aún peores que las que podría traer el haberla mantenido en su casa. Convenció de nuevo a  un evidentemente molesto Gable de ir por el objeto. Lo encontraron. Qué hacer con él, era lo que se preguntaron por varios minutos, hasta que los ojos de Clark Gable se iluminaron, con una sonrisa algo macabra se volteó para mirar a su esposa: "Hitchcok", fue lo que pronunció con una voz un tanto cavernosa.
Y ahí estaba la cabeza en las manos del director británico. Hitchcock había levantado los ojos con sorpresa cuando supo que una cabeza reducida estaba en su casa, y luego había celebrado de buena gana el hecho. 
Gable disfrutaba también de la escena. Miró a a Hitchcok y le dijo:
-       Te propongo algo Alfred – llévemos la cabeza y enterrémosla en el patio de tu casa, luego organizaremos una fiesta y jugaremos a encontrarla.
Alfred Hitchcok levantó profundamente las cejas y volvió a sonreír. En menos de un minuto ya había ido hacía el diván de la masón, para salir del mismo con dos linternas de gas y un par de palas.
Los tres personajes se internaron en la noche. Gable con su andar seguro y decidido, Lombard aterrorizada y colgada del brazo de su esposo y un poco más atrás Hitchcok caminaba feliz y disfrutando del momento. Llegaron hasta un punto del enorme patio de héctarea y media que poseía Hitchcok. Cavaron y enterraron la cabeza. Regresaron a la sala de la casa del cineasta en donde divertidos planearon la fiesta en la que a quien exhumara la cabeza le entregarían 100 mil dólares.
El día de la fiesta llegó.  Muchas celebridades habían acudido a la llamada fiesta de Exhumación de Hitchcok y Gable. Ahí estaban: Humphrey Bogart y Lauren Bacall, Orson Welles, Howard Hawkes, Rita Hayworth, Cary Grant, Jhon Wayne y Katherine Hepburn, entre otras celebridades. Todos armados con palas y linternas dispuestos a ganar los 100 mil dólares al encontrar la cabeza de Hitchcock. La noche era oscura y nublada y el viento olía a lluvia.
Hitchcok y Gable dieron la señal y todos salieron a escarbar para tratar de encontrar la cabeza enterrada. Al cabo de unas horas se rindieron. Habían hecho varios agujeros casi por todo el patio y la cabeza no había sido hallada. Gable y Hitchcok se miraban entre divertidos y extrañados. Ellos habían olvidado donde habían enterrado la cabeza, pero estaban seguros que no podía haber estado tan lejos, pero de manera misteriosa el objeto se había desvanecido. Los asistentes se miraron extrañados entre ellos. Algunos incluso comenzaron a esgrimir alucinadas teorías acerca del inusual suceso, mientras John Wayne desenfundó un revólver y amenazo con acribillar a todos si se trataba de un engaño.
Antes de que el alboroto se hiciera más grande Gable pidió una disculpa y todos se retiraron a beber y a seguir con la fiesta. Mientras se marchaban Hitchcok miró hacía la oscuridad. Estaba fascinado con la idea de que en su casa existiese un misterio, uno que envolvía a una cabeza humana que desapareció en extrañas circunstancias en las entrañas de la tierra. Antes de retirarse esgrimió una enigmática sonrisa, levantó la cabeza arqueando las cejas, se arregló el saco, prendió su pipa y  se unió a la fiesta.
Nadie notó entonces que desde las sombras una figura extraña emergió. Llevaba entre las manos un objeto envuelto en un pañuelo de seda rojo. Caminó con sigilo hasta la puerta de la casa de Hitchcok y soltó una macabra carcajada. Era Vincent Price, quien unas horas antes había llegado al lugar, encontrando la cabeza y la había desenterrado para luego volver a tapar la tierra con sumo cuidado y delicadeza. ¿Cómo la encontró? Tal vez nadie tendría una explicación a eso. Price miró a su tesoro y brincó de alegría: él también estaba feliz de que un nuevo misterio se había generado alrededor de su admirado Alfred Hitchcok.

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lunes, enero 21, 2013

De Cloud Atlas...

Seven Readers!!...

Una sinfonía es una pieza musical dividida en partes. Cada de una de ellas tiene diferentes variaciones, el compositor las une de tal manera que a pesar de sus diferencias se vayan sintiendo como parte de una sola obra, lo que es aún más evidente cuando los encargados de interpretar la pieza se van acercando al clímax de la misma y el sentido unitario de todos esos fragmentos es aún más evidente. Creo que nunca he visto una película que se acerque más a la definición de Sinfonía que Cloud Atlas. Una pieza audiovisual cuya narrativa fragmentada me hizo pensar en las grandes obras sinfónicas de todos los tiempos.
Y como toda sinfonía la película tiene motivos que son los que van detonar a las diversas historias que la conforman: La revolución como constante, la producción literaria o audiovisual como un testimonio de la misma y el poder del amor para ser el factor de cambio. Estos tres ejes temáticos estarán siempre presentes en cada de una de las historias y serán precisamente las que ayudarán a tejer a toda la obra: la revolución está presente en el abogado esclavista cuyo encuentro fortuito con un esclavo le llevará a replantearse toda su concepción del mundo; está en la "fabricante" hecha simplemente para servir a un mundo lleno de consumo y cuyo despertar a la realidad también será revolucionario; la producción literaria está presente en las cartas que un joven compositor le envía a su amante para contarle sobre su ascenso y caída; está en el libro que contará la historia de un viejo publicista y en la película que sobre el mismo generará una revolución en el futuro; está en el mensaje que verá uno de los últimos sobrevivientes de la tierra y que terminará con casi todo su sistema de creencias. Y evidentemente está el poder del amor, que mueve a todos y a cada uno de los personajes para elegir su destino, el cimiento principal de Cloud Atlas es: el amor es el sentimiento más revolucionario que existe, aquel que genera cambio, que genera evolución.



Lana y Andy Wachowsky y Tom Tykwer construyen una obra que aprovecha uno de los elementos fundamentales del lenguaje cinematográfico para ir tejiendo su historia: el montaje. El trabajo de Alexander Berner tiene una enorme virtud: el uso del montaje paralelo en un sentido extremadamente clásico, pero - quizá de manera paradójica - es precisamente el apego a los cánones primigenios del montaje lo que la convierte en un producto completamente alejado de las actuales tendencias que surgen de los cuartos de edición de la mayoría de los productos del cine comercial. El uso de objetos como puertas o los rostros de los personajes como elementos de transición de un tiempo a otro es extraordinario. A eso hay que añadir los excepcionales trabajos de dirección de arte, vestuario y maquillaje. Y por supuesto los enormes trabajos actores de Tom Hanks, Jim Sturgess, Jim Broadbent, Doona Bae y James D'Arcy, talentos que entienden perfectamente el desarrollo dramático de sus personajes, la evolución que los mismos sufren en las diferentes etapas que la película abarca.




Es posible que siendo extremadamente quisquilloso uno pueda encontrar ciertos desniveles en términos tanto dramáticos como narrativos en algunas de las historias presentadas en Cloud Atlas. Pero a pesar de eso es innegable que estamos ante un trabajo cuyo mayor mérito es que uno no puede permanecer indiferente ante ella. Para muchos quizá se trate de un filme en extremo pretencioso, para otros tal vez se esté ante una película que aprovecha como pocas los elementos del lenguaje cinematográfico para construir una gran obra. Creo que me encuentro entre el segundo grupo. Cloud Atlas es un filme que enaltece las funciones narrativas, artísticas y de reflexión que posee el cine. Es un viaje asombroso por el pasado, el presente y lo que imaginamos como el futuro. Pocas películas pueden ofrecer una travesía similar. Al final me quedo con el espíritu revolucionario del filme plasmado en esa utópica pero hermosa idea  de que la revolución solo se obtiene si se hace a través del arte y con el triunfo del amor como su primordial y último objetivo.

Un logro...

Así las cosas hoy lunes...

Salud pues......






martes, enero 15, 2013

De la Resaca del Globo de Oro...

Seven Readers!!...

Fue una de esas noches que a Hollywood le encantan. Tuvo sorpresas, polémica, momentos memorables y muchas estrellas. El Globo de Oro 2013 ha sido ceremonia divertida, tal vez la que más lo ha sido en los últimos años. 
Es posible que todo haya comenzado con el enorme acierto de poner a Tina Fey y Amy Poehler a conducir el evento. Mujeres al extremo talentosas, desparpajadas y divertidas que le brindaron a la ceremonia de belleza, humor e inteligencia. La química existente entre ambas fue notoria y es evidente que son personajes a las que la comunidad hollywoodense admira y respeta, por lo que todo mundo se sintió cómodo y fue partícipe de sus bromas. 



A partir de entonces todo devino como no estaba previsto, por lo menos no en todos los casos o categorías.

Televisión...

El guión no auguraba sorpresas en la categoría de mejor drama televisivo. A pesar de que The Newsroom es  un drama excepcional, nada le iba a quitar el premio a Homeland. Los triunfos de Claire Danes y Damien Lewis en las categorías protagónicas del apartado dramático, simplemente despejaron cualquier  tipo de duda. Y si, Homeland es una obra maestra, el tema es que la televisión de nuestros días está llena de ellas. Creo que a la serie escrita por Aaron Sorkin no le ayudó el hecho de estar en su primer año de competencia, pero yo no tengo duda alguna de que ha sido la mejor del año. Hubo una gran ausente: Game of Thrones y Mad Men ha dejado de ser la favorita de la crítica.
En la categoría de comedia terminó el reinado de Modern Family. Confieso que no he visto Girls,  confieso que no se me antoja y confieso que tendré que hacerlo simplemente para saber de que va; pero por las reacciones generadas el día de ayer - algunas alabando a la serie, otras detestándola - es posible que estemos ante un fenómeno similar al de Glee, es decir un programa que es celebrado durante su primera temporada y que, en temporadas posteriores, su verdadero rostro queda en evidencia alejándola de todas las entregas de premios. 




Cine...

Todo parece indicar que Los Miserables es una gran película y que arrasará con todos los premios que se le pongan enfrente en la temporada. El talento reunido en el filme es increíble y los Globos a Hugh Jackman y Anne Hathaway lo confirman. En realidad tienen un gran cimiento para trabajar. El libreto teatral de Herbert Kretzmer y la música de Claude- Michael Schönberg, Alain Boubil y Jean-Marc Natel conforman una pieza exquisita y cuyas posibilidades cinematográficas son increíbles. Es posible que estemos ante un clásico instantáneo.
En el terreno del Drama es en donde se ha dado la mayor de las sorpresas. Ignorada por el Oscar, Argo ha ganado como mejor película y Ben Affleck se ha llevado el premio como mejor director. ¿Es Argo la mejor del año? No. Competía con filmes cuyos méritos artísticos e innovadores, además de actuaciones y libreto, los convierten en algo muy superior a la cinta de Affleck. ¿Qué sucedió entonces? que los Globos de Oro estaban decididos a terminar con ese cliché que los definía como "la antesala del Oscar". El triunfo de Argo es un desafío a la Academia y busca ubicar a la entrega de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood al nivel del Oscar. En realidad en términos de cobertura y resonancia ya practicamente lo están. El hecho de que la entrega sea más "televisiva"y cálida que la del Oscar le brinda una ventaja. Se trata pues de una declaración de guerra en la que estarán involucrados cualquier cantidad de intereses, los artísticos incluidos.



Jodie...

Y no hubo momento más hermoso, político, desafiante y emotivo que el protagonizado por Jodie Foster. Al recibir el premio Cecil B. De Mille, la talentosa actriz, productora y directora brindó un discurso lleno de la belleza que surge cuando una mujer habla con firmeza e inteligencia.



Foster reflejó su profundo agradecimiento a la profesión que realiza y al mismo tiempo realizó una apasionada defensa al derecho a tener una vida privada. Después desnudó sus emociones al agradecer a su familia, amigos y compañeros por el apoyo recibido durante 47 años de carrera. Las cámaras presentes en el salón en el que se llevaba a cabo la ceremonia mostraron inmediatamente a un público embelesado y emocionado como en pocas ocasiones se ve en un evento de esta naturaleza. Y es que lo expresado por Jodie Foster se convirtió en un poderoso alegato en defensa de la intimidad a la que todo ser humano tiene derecho.




Termina así la primera gran entrega de la temporada de premios hollywoodense. Vamos a ver que nos dicen los SAG Awards, los Independent Spirit y sobre todo como reacciona el Oscar ante el gran espectáculo que nos han brindado los Globos de Oro 2013.

Así las cosas hoy martes...

Salud pues......