viernes, mayo 18, 2012

De los 132 de la Generación Zoé...

Seven Readers!!...

Hace unas semanas la revista Proceso publicó un artículo de opinión titulado "La Generación Zoé". Su autor - Juan Pablo Proal - hacía referencia al carácter evasivo que tienen las letras de las canciones de las principales bandas del rock mexicano actual, para, a partir de ahí, inferir que esos teman reflejan a una generación completamente desinteresada en temas políticos y sociales. 
¿Cómo hablar ahora del desinterés de esa generación después de los sucesos de la Universidad Iberoamericana y del naciente movimiento #YoSoy132?.
Si algo nos ha dejado la semana que hoy termina es una enseñanza: existe un sector de la juventud que comienza a mostrarse como participativo, crítico y deseoso de hacerse oír. Lo que sucedió el pasado viernes en la Ibero durante la visita de Enrique Peña Nieto mostró un rostro de la juventud que muchos aseguraban que había desaparecido, perdido en la evasión propiciada por los medios de comunicación y por manifestaciones artísticas hechas para poder pensar en todo, menos en lo que es realmente importante. 
¿Se equivocó entonces el articulista de Proceso? Si y No.
Explico primero el "No": el "rock" nacional más popular de nuestros días es evasivo, intrascendente y sin posiciones críticas. Basta con escuchar un disco de Los Claxons, Motel o Zoé para correr el riesgo morir por un coma diabético producido por lo endulcorado de sus letras y para notar que están completamente desinteresados en cuestionar a la realidad social que los rodea. Sus integrantes no participan en política (excepcionalmente alguno se ha manifestado en torno al tema), no asumen una actitudes críticas, ni plantean en sus canciones la situación de millones de sus seguidores que carecen de buena educación, de oportunidades de empleo, que han padecido las consecuencias de la violencia generada tanto por el Estado, como por el crimen organizado. 
Pero los hechos demuestran que se equivocó al calificar a la Generación Zoé como una generación pasiva y poco crítica hacía la realidad política. Los acontecimientos que se han dado a partir de la protesta en la Ibero como la fabulosa y conmovedora respuesta de los estudiantes de esa institución a las declaraciones retrógradas de Pedro Joaquín Coldwell y Arturo Escobar, la solidaridad mostrada por estudiantes de otras universidades, y miembros de la sociedad civil, que ha dado origen al movimiento #YoSoy132 la marcha realizada hoy viernes 18 de mayo hacía las instalaciones de Televisa Santa Fe para protestar por la cobertura informativa que el consorcio televisivo, y otros medios de comunicación, ha hecho de las manifestaciones juveniles y sobre temas electorales, son acciones que hablan de una juventud que no está dispuesta a ser calumniada, menospreciada y olvidada por los políticos, de una juventud participativa e interesada en transformar a la realidad nacional. El anuncio convocando a una Marcha Nacional Universitaria para el próximo 23 de Mayo abre la posibilidad para soñar con una "Primavera Mexicana", lo que seguramente preocupará a muchos particularmente a los priistas que veían en una juventud pasiva y poco informada a su mayor capital político.



¿Y qué dirá el rock - el arte - a todo esto?.
El artículo de Proceso que habla sobre la generación Zoe señala en su párrafo final:

Decía Albert Camus que “el artista debe estar siempre con aquellos que padecen la historia, no con los que la hacen”; justo los grupos de rock deberían aportar su capacidad de mover masas para eliminar este silencio generacional tan cómodo para quienes lucran con el país.

Veremos si el "mainstream" rockero nacional tiene la voluntad y la capacidad para reaccionar ante los nuevos acontecimientos. Si algunas de sus principales figuras deciden ser solidarios con el #YoSoy132 y comienzan a reflejar en sus canciones al movimiento social en ciernes, si tienen la voluntad para sumarse a las manifestaciones aún con el riesgo de ser vetados por los principales medios de comunicación del país, si son capaces de devolverle al rock ese carácter rebelde y contestatario de otros tiempos. 
Toda protesta tiene su himno. En México algo comienza suceder, ojalá y pronto lleguen los juglares que a través de la música nos cuenten ésta que promete ser una gran historia.

Así las cosas hoy viernes...

Salud pues......







viernes, mayo 11, 2012

De Paul McCartney en el Zócalo y la Democratización del Arte....

Seven Readers!!...



If a love is strong enough it may never end...
Paul McCartney.

¿Cómo acercarse a un fenómeno como el que se dio a partir del concierto de Paul McCartney en el Zócalo?, ¿Qué punto de vista tomar?, ¿Será acaso el del cronista que pretende contar la historia de un evento histórico, único, irrepetible?, ¿o narrar lo visto desde la perspectiva del fanático con sentimientos encontrados, ese que se reprocha a si mismo no vivir en la Cd. de México y no estar cantando al unísono de ese monumental coro, auténticas obras maestras de la música pero que al mismo tiempo se sorprende cuando se siente completa y totalmente emocionado al observar - gracias a la tecnología - el concierto en vivo y en directo?, ¿tendré que situarme desde la perspectiva crítica de quien por años ha estudiado y narrado este tipo de fenómenos culturales, de quien ha insistido que detrás de la narrativa del "arte pop" existe un discurso que cuenta la historia de uno o de cientos de seres humanos que viven en un momento y un espacio determinado, que dice mucho de quienes son, de sus anhelos, de sus sueños, de sus virtudes, defectos y realidades?.
No estoy seguro como abordar este post sin dejarme llevar por todo lo que aún siento después de la experiencia de anoche. Después de que por tres horas el "Time Line" de mi cuenta de Twitter se llenara solamente de dichos y frases relacionadas al concierto del genio y vivir el hecho de que esa apoteósica catarsis que se vivió en el centro de la ciudad de México, inundara a la red y nos contagiara a todos los que a través de las pantallas del ordenador mirábamos y escuchábamos extasiados lo que ahí sucedía, al mismo tiempo que socializábamos nuestra experiencia con muchos otros que vivían algo similar; lo único que tengo claro, es que lo de anoche demostró que todo gobierno, todo aquel que aspire a gobernar, tiene que entender que el arte tiene una función democratizadora que no debe ni puede soslayarse.





Anoche uno simplemente tenía que reconocer los efectos positivos que posee el arte y la enorme importancia del concierto en términos simbólicos.
Paul es en si mismo el símbolo más grande que posee el arte musical. Nadie en los últimos cincuenta años ha logrado en el mundo lo que el originario de Liverpool ha hecho, es un fenómeno que ha trascendido a varias generaciones y cuyo impacto en la música es incalculable, todo un ícono. El Zócalo de la Ciudad de México es el centro social y político de la Nación, la plaza más importante del país. El lugar en el que se han dado algunos de los hechos más importantes de la historia de México. Ayer ambos símbolos se encontraron y muy probablemente ni McCarntey, ni el Zócalo volverán a ser iguales. Paul estaba feliz, disfrutando de su presentación. Con casi 70 años tuvo la vitalidad para ofrecer 3 horas de música a una multitud que abarrotaba a la plaza y que se le entregaba incondicionalmente. Demostró - cuando ya no tiene porque hacerlo - que su música no conoce de barreras idiomáticas, que es capaz de generar sensaciones únicas, irrebatibles entre personas con los más diversos bagajes culturales a quienes Paul fue capaz de unificar con su música.
¿Unificar? Si. En un país tan herido, tan polarizado, es muy complejo encontrar momentos en los que las barreras sociales, políticas y económicas se olviden por unos instantes. El Zócalo ha sido un lugar en el que tradicionalmente esas barreras suelen levantarse cuando grupos políticos toman su plancha para manifestarse en favor o en contra de una ideología. Ayer las ideologías cayeron. Representantes de todos los estratos sociales se dieron cita para cantar juntos canciones que han adquirido el status de Universales. Momento catártico en el que los más diversos representantes de la nación bailaron y cantaron en  comunión con un artista que se dejó envolver por la voz de 200 mil personas que, por momentos, se convirtieron en una sola junto a los otros miles, millones tal vez, que los acompañaban desde  las pantallas de sus computadoras.




Los gobiernos - aunque lo olviden - tienen la responsabilidad de hacer que el arte sea accesible para todos. Una sociedad que tiene acceso a manifestaciones artísticas de calidad se convierte en una sociedad más crítica y más feliz. Ayer el GDF dio una muestra de la importancia que representa el acercar a los ciudadanos al arte. Muchos de los ahí presentes seguramente no tienen la posibilidad de comprarse un boleto para ver a McCartney en un masivo pagado. Por ende, la presentación gratuita de un espectáculo de ese nivel y tamaño representó una gran oportunidad para ellos, para todos los que lo vimos a través de la red. Una oportunidad para poder ensanchar nuestro bagaje cultural. En la medida en la que nuestros gobernantes entiendan el enorme significado que eso tiene, tendrán mejores oportunidades de mejorar de forma integral la calidad de vida de las personas que habitan este país.
Ese es uno de los puntos más importantes a los que debe aspirar una democracia moderna.



¿Cómo abordar entonces lo sucedido ayer en el Zócalo de la Ciudad de México? Quizá la mejor manera sea a través de la óptica de quien se sabe testigo de la historia. Porque no tengan duda: los conciertos, los eventos culturales de carácter masivo y gratuito, tendrán un antes y un después del concierto de McCartney en la Capital del País. Todos tendrán que plantearse como eventos que fomenten el espíritu democrático, la unidad, el acceso al arte y la participación sin distinción.
Hay una canción de McCa que dice:


LET US SHOW THEM HOW TO PLAY 
                                                            THE PIPES OF PEACE...

Ayer no hubo gaitas pero si gargantas. Y tengo la impresión que muchas aprendieron la lección: bailaron, cantaron y se retiraron llenos de paz y gozo...

Así las cosas hoy viernes...

Salud pues........



lunes, mayo 07, 2012

De la Muy Leve Resaca del Debate...

Seven Readers!!...

Sabes que algo anda mal cuando el principal tema de discusión luego del debate entre los candidatos a la Presidencia de México no fue el contraste de ideas y acusaciones, sino la edecán que apareció unos segundos en pantalla justo al inicio de la transmisión. Alguien muy mal pensado (o paranoico), podría decir que se trató de una estrategia para generar esa discusión y evitar que el televidente se centre en lo que era realmente importante. Pero asumir que se trata de una estrategia es pecar de ingenuo,  porque eso demostraría un poco de inteligencia en la producción televisiva del debate y ayer pudo comprobarse que los productores simplemente carecieron completamente de la misma. Lo de la edecán solamente fue el inicio de una serie de errores televisivos que hicieron del debate un programa de humor involuntario, poco profesional, lamentable.
Si el IFE organiza las elecciones como produce televisión, estamos fritos. Tendrán la oportunidad de reivindicarse el próximo 10 de junio, pero es complicado. Si algo sabemos de las instituciones en este país es que cuando comenten un error suelen empeñarse en repetirlo. Aún están a tiempo los representantes de los partidos políticos para exigir mejoras en la producción televisiva y cambios en el formato del encuentro para que sus candidatos puedan exhibir mejor sus ideas y propuestas.





Dadas las condiciones del formato elegido para el debate, es difícil señalar a un ganador absoluto del mismo. Algunas encuestas de salida hechas al término del encuentro, señalaban a Gabriel Quadri y Andrés Manuel López Obrador como los candidatos que se alzaron con el triunfo, pero ninguna apuntaba a un victoria aplastante de alguno de los dos. Quadri parecía estar empeñado en darse a conocer, en que la gente supiera quien es y que su nombre comenzará a flotar con mayor insistencia entre los posibles votantes. Por su parte AMLO presentó su propia agenda discursiva, ignorando por momentos las preguntas que la moderadora le planteaba. Fue un discurso dividido en tres partes: la primera insistir en que el país está manejado por una oligarquía que frena su desarrollo, la segunda denostar al candidato del PRI y la tercera presentarse como la única alternativa que puede salvar al país. Por lo tanto su participación fue de momentos: al principio parecía perder terreno, pero finalmente logró dejar en claro que la elección es un asunto entre dos: él y Enrique Peña Nieto.
Para sorpresa de todos Enrique Peña Nieto no naufragó en términos discursivos y aunque mostró que es un experto en el arte de decir mucho sin decir nada, enfrentó a sus adversarios y no rehuyó al debate. Estuvo contra las cuerdas y cuando todos esperábamos que cayera a la lona, su principal contrincante - López Obrador -  lo dejó ir. Terminó con algunos raspones pero el ex gobernador del Estado de México salió con vida del debate. Lo que ha quedado en claro es que Peña Nieto no es el candidato invencible que muchos suponían que era; y  que es evidente que nada está decidido aún en la elección a la presidencia, salvo un hecho: la completa debacle de Josefina Vázquez Mota.
Así como no puede decirse que hubo un ganador absoluto, si puede hablarse de una derrotada: la candidata del PAN. Acartonada, con un tono de concurso de declamación de primaria y sin poder responder de manera adecuada a los señalamientos de Enrique Peña Nieto. Josefina empezó insegura, nerviosa,  y terminó desapareciendo, barrida por su por su propia circunstancia, por su incapacidad de improvisación, por no poder salirse de su propio esquema. Nunca pudo mostrarse como la candidata "diferente" que dice ser e incluso fue acorralada por un tipo con poca capacidad para el debate como Enrique Peña Nieto.
Ha pasado el primer debate entre candidatos y la elección se reduce solamente a dos proyectos: el de López Obrador y el de Enrique Peña Nieto. Veremos si el primero es capaz de alcanzar al segundo, si logra tumbarlo de ese otrora mítico puesto inalcanzable en el que se encontraba - según las encuestas - el ex gobernador mexiquense. Y a pesar de su acartonado formato, de sus errores de producción y de una edecán que hoy lamentablemente goza de sus 15 minutos de fama, los electores pudieron darse una mejor idea de quienes son los que pretenden gobernarlos durante los próximos seis años. Como dice el cliché deportivo: esto no se acaba, hasta que se acaba.

Así las cosas hoy lunes...

Salud pues......

viernes, mayo 04, 2012

De Ver El Debate...

Seven Readers!!...

En 1994 vivía en la ciudad de México. Era un estudiante de una de las universidades más politizadas del país, la UAM Xochimilco y compartía departamento con amigos que respiraban, vivían (siguen viviendo) a la política. Cuando se anunció la realización de un debate entre candidatos presidenciales todos en la universidad y en mi departamento nos emocionamos mucho. Era un ejercicio completamente inédito, algo que en otros tiempos nunca nos hubiéramos imaginado. 
En aquellos días vivíamos en el viejo régimen, aquel que durante años había cercenado el crecimiento democrático del país. Por ende, la realización de un debate entre los candidatos a la presidencia resultaba en un ejercicio inédito completamente, algo de lo que había que ser testigos. Todos nos sentíamos parte de la historia al ser los primeros ciudadanos mexicanos que íbamos a ser testigos de un debate presidencial. En cierta forma, la ciudadanía de muchos de nosotros nació realmente después de aquella noche en la vimos por vez primera, en vivo, en directo y por la televisión un intercambio de ideas entre candidatos presidenciales. Lo que ahí se dijo quizá no fue determinante para la elección (Después de ese debate el candidato del PAN, ganador por mucho, inexplicablemente tiró su ventaja por la borda) pero si para darnos cuenta de que nuevos tiempos se respiraban en México y que inevitablemente habíamos iniciado un proceso de transición en el país. 
Esa noche mi casa fue un hervidero. Mis compañeros de departamento, priistas de cepa, defendieron a capa y a espada al candidato oficial. A mi me parecía que el candidato de la derecha había ganado el debate, aunque coincidía más con los planteamientos hechos por quien abanderaba a la izquierda. Fue una velada intensa en la que ellos reafirmaron el rumbo de su voto y yo comencé a pensar en cambiar el mío. Cambio que llegó, de manera definitiva, a la mañana siguiente cuando en los pasillos de la UAM el único tema que se discutió fue el debate presidencial.  
Al final voté por vez primera en una elección presidencial y lo hice por la izquierda.



Han pasado muchos años desde aquel primer debate. Y los tiempos en México son otros. En 2000 Fox se encargó de dar al traste con aquella transición que se vislumbró por primera vez en los años noventa; en 2006 el conflicto post electoral demostró que el fallo había sido mayúsculo y que aún estábamos lejos de ser una democracia madura.
Es cierto que nuestra clase política es en gran medida culpable del fracaso de nuestra democracia. Pero ese fracaso no solamente tenemos que achacárselo a ellos y ellas: en gran medida nuestra falta de interés por las cuestiones políticas también nos hacen corresponsables de nuestro atraso democrático. Preferimos pensar en muchas cosas menos en aquello que es realmente importante. Cerramos los ojos y erróneamente pensamos que las decisiones políticas no tienen injerencia en nuestra vida cotidiana, cuando son precisamente las que la terminan determinando en lo económico, en lo social...vamos hasta en lo artístico y recreativo.




Por eso a pesar de lo restrictivo y cuadrado de su formato, a pesar de que ninguno de los candidatos presidenciales parezca tener las herramientas necesarias para dar un cambio radical en el rumbo del país, es muy importante ver el debate del próximo domingo. Porque puede gustarnos o no, pero uno de los cuatro participantes será quien gobierne a México en los próximos años, y lo que él o ella (y su equipo) decida para el país, nos va a afectar  en el acontecer diario de todos los que aquí vivimos.
El debate seguramente no nos dará la oportunidad de conocer a fondo a los candidatos y a sus propuestas para el país. Pero lo que si puede hacer es revelarnos algo de su capacidad para esgrimir ideas y conceptos, para conocer si son hábiles en el contraste de los mismos, y eso - mis estimados Seven Readers - también puede aclararnos el panorama y así tener mejores elementos para saber que hacer con algo tan importante como lo es nuestro voto el próximo 1 de julio. Es cierto: ese día habrá fútbol, habrá cultos religiosos y cualquier cantidad de funciones de cine. Pero no hay ningún pretexto para hacer a un lado todo eso durante un par de horas y ver el debate presidencial. Nuestra democracia - buena o mala - nos ha costado y nos seguirá costando mucho a todos para perdernos uno de sus momentos más importantes.
En 1994 yo me emocioné mucho al saber que iba a ser testigo de un debate presidencial en México. Hoy no tengo la misma sensación, pero si tengo mayor conciencia de que el verlo no es un asunto emocional: es el deber de alguien que ha entendido que la ciudadanía se construye todos los días a través del uso de nuestro derecho a estar informados.

Así las cosas hoy viernes...

Salud pues.......

miércoles, mayo 02, 2012

De The Avengers...

Seven Readers!!...

Es simplemente imposible tratar de escribir una reseña "seria" sobre The Avengers de Joss Whedon. Se trata de uno de esos filmes que te atrapan porque son capaces de despertar a tu capacidad de asombro, de regresarte por dos horas a esos mundos de fantasía en los que algunos solemos sumergirnos cuando nos ponemos el traje de la niñez olvidada para simplemente dejarnos llevar por el viaje que produce ese espectáculo maravilloso llamado cine.
The Avengers es fantástica y punto.
Fantástica porque sus personajes son capaces de recordarte porque de niño jugabas a ser un súper héroe, porque tus primeras fantasías sexuales quizá fueron con una mujer enfundada en un traje de látex (habría que hacerle un monumento a los diseñadores del vestuario de Scarlett Johansson y Cobie Smulders), porque no importaba cual fuera la amenaza que se ciñera sobre el mundo, siempre existía la esperanza de que alguien con súper poderes pudiera salvar al planeta. Pero además es increíble porque retoma el espíritu de aquel grupo de héroes creado por Stan Lee en los años 60, que se reunían a pesar de sus diferentes personalidades para defender a Nueva York (en la mayoría de los casos) de las múltiples amenazas que solamente en esa ciudad del mundo se presentan. 
Y casi siempre lo lograban.



Es difícil imaginar a un mejor director que Joss Whedon para este filme. Se trata de un tipo que reúne tres características esenciales para realizar un buen blockbuster veraniego: 1) Es un hábil creador de personajes. 2) Es un excelente narrador. 3) Es alguien capaz de crear productos extremadamente divertidos. Y estas tres características son explotadas al máximo en The Avengers. Los personajes se encuentran perfectamente definidos, sus motivos son simples pero claros y sus cambios a lo largo de la trama son coherentes; Whedon logra que el espectador se involucre con ellos, que disfrute cada una de sus líneas, que se emocione con sus acciones en un filme que destruye junto con Manhattan a la palabra aburrimiento.



Fueron muchos años de espera, fueron varias películas de personajes de Marvel en las que nos quedamos hasta el final para ver un pequeño avance de lo que sucedería en la película. Todo ello ha valido la pena. The Avengers cumple sin mayor problema con todas las expectativas que sobre el filme se habían generado e incluso me parece que las termina sobrepasando para entregar una gran película veraniega.
El verano cinematográfico 2012 ha comenzado espectacularmente. La película de Joss Whedon sienta un standard muy alto que tratarán de vencer otros súper héroes como Batman o el amigable arácnido neoyorquino. Será complicado, pero estoy seguro que muchos estaremos ahí para ver si alguno lo consigue.

Así las cosas hoy miércoles...

PS1...Un pequeño "spoiler" a continuación. Si no han visto el filme, quizá deban saltarse las siguientes líneas:
Durante la batalla de Manhattan hubo momentos en los que realmente esperé la aparición de algún otro héroe del Universo Marvel. Y es que era evidente que en un evento de tal magnitud al menos Spidey, los Cuatro Fantásticos o incluso algún renegado como Wolverine resultaban necesarios. ¿Veremos quizá a Onslaught peleando contra todos ellos en un futuro filme? La escena final puede darnos esa esperanza. Y ese - mis queridos Seven Readers - será EL acontecimiento. 

Salud pues......

viernes, abril 27, 2012

De La Sinfonía de Pep...

Seven Readers!!...

Los estadios existen para jugar a la magia. El mundo, para vivirla
Juan Villoro.



Nunca he estado (y probablemente nunca estaré) en Barcelona pero estoy enamorado de esa ciudad. Lo estoy desde que un día alguien tocó en mi auto un cassette en el que venía una pequeña canción llamada Mediterráneo, de un Catalán de apellido Serrat. Lo estoy desde aquella tarde en la que mis ojos se maravillaron por lo que pasaba en la inauguración de los Juegos Olímpicos del 92. Lo estoy desde que Freddie Mercury y Monserrat Caballé hicieron una de las más grandes odas que se la han compuesto y cantado a una ciudad. Lo estoy desde que en 1988 el FC Barcelona venció a la Sampdoria para ganar la Recopa Europea, con un tal Johan Cruyff al mando. Un día descubrí la música de Loquillo, la de Love of Lesbian y ese amor se hizo más grande. Pero lo que realmente definió mi pasión por Barcelona fue ese grupo de virtuosos que en los últimos años hicieron que el fútbol se convirtiera en una partitura musical mágica, que convirtieron al Camp Nou en un lugar en el que la belleza era posible, en el que la magia era real. Virtuosos dirigidos por un tipo que entendió que para hacer magia solo se necesita convencer a quienes manejan el balón de que tienen la capacidad de orquestarla, de interpretarla, de vivirla: Josep Guardiola.



El estadio fue el escenario perfecto para que Guardiola y sus músicos desplegaran su arte. Uno podía mirar los partidos y embelesarse no solamente con lo que se veía en la cancha, sino con lo que pasaba en las tribunas. Nunca antes la catarsis entre un equipo y su afición había sido tan profunda. Más allá del tradicional orgullo que la mayoría de los catalanes sienten por su equipo, los muchachos de Guardiola transformaron eso en una auténtica historia de amor que terminó por contagiar al mundo entero. Los Messi, Xavi, Césc, Iniesta, Puyol y Piqué, pintaban versos en la cancha que posteriormente eran interpretados por un público que caía rendido con cada una de las estrofas que se jugaban. Aquello era un concierto de pases realizados bajo la batuta de ese tipo flaco y perfectamente vestido que vivía los partidos con gran intensidad, que tomaba cada cinco minutos un trago de agua para reanimarse y así volver al imaginario atril de su zona técnica para continuar trazando las notas de su sinfonía. Pocas veces esa sinfonía terminaba con un lamento, pues por lo general al término de los partidos se escuchaba un Allegro Majestuoso y una ovación que parecía que nunca iba a tener fin.
Toda sinfonía tiene un último movimiento. La del Barça de Guardiola llegó cuando el pentagrama aún parecía tener espacio para más notas, para seguir escribiendo sobre ella auténticos poemas líricos. Pero todos los artistas necesitan un receso, tomarse un tiempo para recargar su creatividad. Hoy Guardiola ha colgado la batuta. Es probable que regrese pronto, quizá al FC Barcelona, quizá a otro equipo o selección nacional. Lo hecho durante cuatro años constituye una auténtica obra maestra, única, inigualable y que será recordada como se recuerdan a las sinfonías de los inmortales de la música.




Nunca he estado en Barcelona, como dije es muy probable que nunca esté. Pero si algún día por esos accidentes que tiene la vida llego a la Ciudad Condal, se que mi amor por ella crecerá, pues caminaré hacía el Camp Nou, me pararé en alguna de sus puertas y entraré hasta sus tribunas. Y ahí antes que comience el partido recordaré con orgullo, con respeto, con amor por el deporte, a aquel Barcelona que dibujaba sinfonías en el campo de juego bajo la batuta de un hombre apasionado llamado Josep Guardiola. 

Así las cosas hoy viernes...

Salud Pues......

martes, abril 24, 2012

De Tauromaquia...

Seven Readers!...

Hago una declaración aventurada: disfruto de la fiesta de los toros. No me considero un conocedor, en realidad soy un villamelón que se ha emocionado más de una vez con alguna gran faena. Cuando vivía en el DF fui un par de veces a la Plaza México: ambiente espectacular, comida deliciosa y una sensación de que se está ante un ritual con características culturales únicas que generan, sin duda alguna, identidad. Pero, ¿por qué esa declaración es aventurada? Porque en la lógica de muchos anti taurinos esa declaración me convierte en una persona propensa a la violencia, un ser incivilizado e inhumano que sacia su sed de sangre al asistir a una corrida de toros, alguien que debería sufrir lo que un astado sufre en el ruedo al ser masacrado violentamente por un matador. En nuestros días, ser aficionado a los toros se está convirtiendo en un asunto políticamente incorrecto, cuestionable y que genera una dudosa reputación entre un sector de la población anti taurina y que se asume como mayoría sin tener datos concretos de que realmente así es (yo tengo la impresión de que la gran mayoría de la gente mantiene una posición de indiferencia respecto al asunto).
El tema de los toros comienza a desatar pasiones que a su vez generan extremismo. Y cuando el extremismo se presenta la razón desaparece. Esa ausencia de razón se encuentra tanto en quienes defienden a la fiesta, como en quienes piden su abolición; algo que me parece hasta cierto punto natural pues los debates en torno a cuestiones de orden moral suelen - erróneamente -  estar cimentados en la pasión que se desprende de la ignorancia y me parece que aquí, tanto taurinos como antitaurinos, se niegan a tratar de comprender las razones del otro: los taurinos cegados por su fanatismo ignoran algunos argumentos realmente poderosos que tienen aquellos que piden la abolición de las corridas de toros; y por otra parte, los antitaurinos desconocen por completo aquello que están tratando de prohibir, lo que genera que gran parte de sus argumentos se pierdan entre una marea de ideas absurdas sobre lo que es en si una corrida de toros.
Pero ambos ignoran el punto central del debate:




El debate en torno a las corridas de toros, es un debate en torno a la libertad de decisión inherente a cada individuo. La libertad de asistir a un espectáculo, tradición o como quieran llamarle es un asunto personal y en el que el estado no puede, ni debe tener injerencia. Fernando Sávater es muy claro en este sentido:

La asistencia a las corridas de toros es voluntaria y el aprecio que merecen optativo para cada cual. Comprendo perfectamente que haya quienes sientan rechazo y disgusto ante ellas, como a los demás nos pasa ante tantos otros espectáculos, hábitos y demostraciones culturales. Pero que eso faculte a las autoridades de ningún sitio para decidir desde la prepotencia moral institucionalizada si son compatibles o no con nuestra ciudadanía resulta un abuso arrogante

En un país como México, un país en el que las libertades se han ido ganando con mucho esfuerzo, una prohibición tajante en un asunto como el de los toros, significaría un retroceso de carácter democrático, una negación al derecho de cada individuo de decidir sobre su propios gustos, sobre su libertad, sobre sus principios. Mucho más cuando el tema está siendo usado como bandera electorera por políticos que ven en los anti taurinos a posibles votantes.
Yo estoy seguro que las corridas de toros tienen los días contados. La afición va decreciendo por muchas razones: violaciones al reglamento taurino, preponderancia de otro tipo de espectáculos y - por supuesto - el éxito que han tenido las campañas que luchan por los derechos de los animales. En unos años más, las corridas de toros serán parte de la historia de nuestro país, serán un recuerdo del que podrá leerse en algunos libros y recordado por el arte pictórico, literario y musical que han generado. Muy poca gente va a extrañar a la fiesta brava y los anti taurinos tendrán finalmente que preocuparse por que hacer con los pocos los toros de lidia que sobrevivan hasta su total extinción (extinción que no significará ningún tipo de tragedia ecológica: tampoco vamos a echar de menos, como especie, al toro de lidia). Las corridas de toros tienen que terminarse de manera natural y no por una prohibición emanada de la autoridad, pues no es aceptable que un grupo imponga su voluntad por sobre la de otro, particularmente en un asunto en el que la libertad individual es la que está en juego.

Así las cosas hoy martes...

Salud Pues.......

sábado, abril 21, 2012

De Días de Gracia...

Seven Readers!!....

"Mundial de fútbol. Tiempo santo donde todo vale. El mundo entra un vértigo paralizante, mientras la suerte de uno, de todos, de alguna u otra forma depende de un balón"....

Cada cuatro años en México la gran mayoría de la población vive con la ilusión de llegar a una meta que parece imposible: que la selección juegue un quinto partido en un mundial de fútbol. No se trata - como en otras naciones - de alzarse con la Copa Mundial. No, ese es un sueño reservado solamente para algunos afortunados, en nuestro país los sueños son menores. Y cada cuatro años justo a la mitad de la contienda, el sueño se transforma en una pesadilla. Algún argentino con un potente disparo nos rescata del secuestro al que hemos sido sometidos por las televisoras nacionales, nos levanta la capucha y nos enfrenta violentamente a la realidad, a la crudeza de la vida cotidiana. Todo para comenzar a soñar de nuevo con ese milagro nacional que significaría el quinto partido en un Mundial de Fútbol.
La vida en México parece estar determinada por períodos de tiempo en los que nuestra atención se centra en cosas aparentemente banales, pero que dicen mucho de que y como somos. Durante los días de fútbol la nación entra en una especie de impasse en el que todo gira alrededor de lo que sucede en una cancha, por ende otros aspectos de la vida nacional - mucho más importantes - pasan a un segundo o tercer plano. Las estadísticas muestran que incluso lo criminales parecen tomarse un descanso durante esos días y los índices delictivos bajan, o quizá lo que sucede realmente es que el tiempo de los medios electrónicos y las páginas de los periódicos se encuentran tan llenos de fútbol, que simplemente no pueden reportar otras cosas. Sin embargo éstas se encuentran ahí para que cuando el balón deje de rodar, recordarnos en donde estamos realmente parados.
De todo lo anterior trata Días de Gracia, uno de esos documentos fílmicos imprescindibles que aparecen de vez en cuando para hacernos pensar sobre nuestro país, sobre nuestros sueños y aspiraciones, sobre nuestras más profundas decepciones, como la de nunca llegar a un quinto partido, como la de nunca poder convertirnos en  el país que - muchos dicen - podemos ser. 



Everardo Gout construye su película a través tres momentos en el tiempo: los mundiales de fútbol de 2002, 2006 y 2010. Y los toma como el eje narrativo para contar una película sobre el secuestro y sus terribles consecuencias. Todos los puntos de vista de los involucrados en este terrible delito están presentados en el filme: aparece el policía que quiere hacer algo para resolver el problema, pero que tiene que enfrentarse a un sistema en el que la corrupción está presente; está la víctima, aquella persona que ha sido privada violentamente de su libertad y que comienza una lucha por sobrevivir bajo terribles circunstancias; se presenta al chico al que la calle solamente le brinda la oportunidad de salir adelante si se une a una banda de secuestradores, aunque su conciencia termine por dictarle que está jugando con el equipo incorrecto; y también están los familiares de las víctimas cuyas vidas son transformadas de manera violenta e inician una desesperada lucha por mantener la cordura y la esperanza de que su ser querido les sea devuelto con vida.
Todas esas historias son retratadas de manera alucinante. Gout utiliza una amplia variedad de recursos técnicos para adentrar al espectador en la historia. La cámara no toma solamente el papel de narrador omnisciente, sino que al presentar varios puntos de vista, permite construir también la psicología de los personajes (la cámara subjetiva es un buen ejemplo de lo anterior, particularmente cuando presenta la historia desde el punto de vista de la víctima de un secuestro) y por ende hacer aún más claras sus motivaciones y su transformación a la largo de la historia. El diseño de arte y la fotografía muestran atmósferas sórdidas, espacios avasallantes de los que no parece haber escapatoria. Y cada secuencia es montada de manera espectacular - el montaje es del legendario Hervé Schneid - y ambientada con la partitura de Atticus Ross, Nick Cave y Leopold Ross entre otros. El resultado es un filme técnicamente impecable, atrevido y vertiginoso; que además cuenta con poderosas actuaciones - Tenoch Huerta está monumental - lo que termina por construir un alucinante retrato de la realidad mexicana.




Días de Gracia termina con una secuencia que tal vez podría parecer de desesperanza. Al final el filme deja al espectador con la sensación de que éste país parece estar destinado a batirse a golpes para salir adelante, pero ¿qué no hay mayor esperanza que la producida por la lucha, por la lucha cotidiana en contra de los males como la corrupción?. Solo a través de la lucha constante, es como se puede hallar esperanza y eso me parece que queda muy claro al término de la película. 
Cada cuatro años nuestras esperanzas como nación se limitan a lo que puedan hacer once jugadores que se baten en la cancha de fútbol para tratar de dar el siguiente paso, para poder jugar un quinto partido; y mientras eso sucede olvidamos - al menos por 30 días - las batallas que se libran todos los días en nuestra cotidianidad, en nuestras calles y barrios. Esas batallas que duelen más que una derrota futbolística y a las que regresamos más cansados, desilusionados y viejos una vez que el balón deja de rodar, una vez que terminan los Días de Gracia.

Un logro...

Así las cosas hoy sábado...

Salud Pues......

sábado, abril 14, 2012

De la Confianza de los Seguidores de AMLO....

Seven Readers!!...

Una de las cosas que se pueden notar al intercambiar ideas con alguna persona que es completamente fanática de Andrés Manuel López Obrador, es que está plenamente convencido de que el tabasqueño será el próximo presidente de México. 
No hay encuesta o razonamiento que los lleve a pensar lo contrario, para ellos el país está a punto de vivir un cambio muy importante. Sienten que México es un país con memoria, que no permitirá el regreso del PRI o la continuidad de PAN y que finalmente está listo para un cambio. ¿Las encuestas? Manipuladas todas. Solamente son válidas las que dan el triunfo al candidato de la izquierda aún se traten de sondeos hechos por internet con todo el sesgo demográfico que éstos poseen. De hecho, internet se ha convertido en el sitio en el que se conoce toda la información realmente confiable sobre lo que pasa en la campaña. Son las redes sociales y los usuarios los que están informando sobre lo que sucede realmente, pues la mayoría de los medios de comunicación tradicionales están coludidos con la derecha (PAN y PRI) y con la oligarquía que está dispuesta a todo para no permitir que el pueblo, a través de López Obrador, llegue finalmente al poder. La razón y la verdad les asiste en todo momento y no hay nada, ni nadie que cambie lo que prácticamente está escrito: el primero de julio México tendrá un Presidente Progresista. 
Sin embargo, valdría la pena preguntarse si esa convicción no se traduce en una ceguera absoluta. Si por querer ver lo que se quiere, no se están cerrando los ojos ante la realidad. Porque si algo es cierto en este país, es que los mexicanos no nos destacamos por ser miembros de una sociedad realmente informada, crítica y que se distinga por apostarle al cambio. Por el contrario, la historia nos demuestra que somos una sociedad poco dispuesta a cambiar, fácilmente manipulable y desinformada al máximo. Somos presa fácil del espectáculo mediático y nos apresuramos a votar por cualquiera que tenga la "imagen de un presidente". No hemos madurado y todo parece indicar que la gente de Andrés Manuel López Obrador no se ha percatado de ello. 
También parecen considerar que la izquierda posee la estructura suficiente en todo el país para poder hacer frente a la avasallante maquinaria electoral con la que cuentan el PRI - en mayor medida - y el PAN. Tendrían que darse una vuelta por Yucatán para entender que no es así. En Yucatán la Izquierda no existe, los partidos y agrupaciones han sido secuestrados desde hace muchos años gente cuyo único interés es vivir del presupuesto. A unos meses de las elecciones al gobierno del Estado, el enfrentamiento es tal que se llegaron a registrar 2 candidatos ante las autoridades electorales: uno apoyado por la dirigencia estatal del PRD, otro por la dirigencia nacional. Van a las elecciones en medio de un enconado enfrentamiento que vaticina un rotundo retroceso en términos electorales el próximo primero de julio. Retroceso que evidentemente se verá reflejado en la elección a nivel federal. 
Evidentemente Yucatán no tiene un peso político importante y la votación que se dé aquí, difícilmente pueda tener incidencia en los resultados presidenciales a nivel nacional (a menos claro que se trate de una elección muy cerrada en la que cada voto cuente) pero los demás partidos prácticamente no tienen ese tipo de problemas en ningún distrito electoral, por lo que es de esperarse que sus cuadros electorales funcionen correctamente.



En esta región del país, la campaña de la Izquierda es inexistente. Apenas hoy supimos del primer espectacular de López Obrador en contra de los varios que tiene el PRI y los algunos del PAN. El optimismo desbordante de los seguidores del político tabasqueño, parece limitarse a lo que se dice y hace en internet y a lo que pueda pasar en regiones más politizadas del país como lo es la central.
A veces parece que ese optimismo ha generado una campaña sin intensidad. Si, el discurso "amoroso" de AMLO no ha logrado calar en gran parte de la población, eso se debe en gran medida a una campaña relajada y que no ha terminado por penetrar con fuerza en el país entero. Es una campaña a la que le falta trabajo y agresividad, pero una agresividad no entendida como guerra sucia, sino como la realización de un trabajo más serio que demuestre en términos reales que se quiere ganar la elección, que no se da un triunfo por adelantado.
A unos 70 días de la elección, es muy posible que todo ese exceso de confianza termine en una enorme y profunda decepción, en un triste despertar a la realidad mexicana.


Así las cosas hoy sábado...

Salud pues......

martes, abril 10, 2012

De ¿Conservadores o Hipócritas?...

Seven Readers!!...

Ha pasado la semana santa y un fenómeno muy singular ha llamado mi atención: cada vez parecen ser más a quienes toda la carga religiosa de dichos días nos tiene sin cuidado alguno. Atrás han quedado aquellos tiempos en los que las ciudades - particularmente las mexicanas - guardaban un doloroso silencio y en el que las actividades se detenían por completo. Algunas historias de otros tiempos a mi me parecen francamente macabras: gente que no salía de casa, adolescentes a los que no se les permitía prácticamente ni sonreír y estaciones de radio que durante el viernes santo se apagaban por completo o transmitían únicamente música solemne. Trato de imaginar tal panorama y simplemente la piel se me eriza. 
Hoy las cosas son diferentes y si bien aún hay gente que procura respetar esos "días de guardar" muchos otros prefieren entregarse a otro tipo de actividades mucho más relajadas y mundanas, como el irse a algún lugar de recreo o disfrutar de la compañía de los amigos. Hoy nuestras vacaciones de Semana Santa hablan de una sociedad mucho más abierta y que poco a poco comienza despojarse de las ataduras que tradicionalmente ha impuesto la religión.
¿Somos entonces una sociedad más secularizada? Si, superficialmente hablando. Nuestra forma de pensar en torno a la religión va cambiando e incluso celebraciones como la semana santa van perdiendo terreno ante otras formas de concepción de la vida. Claro, evidentemente aún hay personas y lugares dentro de nuestro país en donde el arraigo religioso es muy profundo, pero las cosas comienzan a cambiar y resignificamos a nuestra cotidianidad conforme avanzamos y nos vamos enfrentando a nuevas formas de concepción del mundo.
Sin embargo eso no quiere decir que seamos ya una sociedad de avanzada. Por el contrario existen temas en los que seguimos siendo profundamente conservadores y en los que esa secularización aún no termina por pernear del todo. Y ese conservadurismo se refleja también entre los militantes de los partidos políticos.
Una encuesta de Beltrán y Asociados publicada recientemente por Excelsior, muestra los índices de conservadurismo que poseen los militantes de los tres principales partidos políticos. Para sorpresa de muchos lectores y analistas, el partido más conservador, el que más está en consonancia con las ideas de la derecha no es el PAN sino el PRI. Los priistas se oponen con mayor firmeza que los panistas a temas como el aborto, la eutanasia o el matrimonio entre personas del mismo sexo. No deja de ser sorpresivo ese hecho, pues el PRI era considerado un partido de centro en muchos asuntos pero cuyo viraje hacía la derecha se ha dado paulatinamente al grado que hoy podríamos estar hablando de un instituto político de centro-derecha cuya inclinación hacía el conservadurismo es cada vez más evidente. Y es por supuesto un hecho curioso cuando se trata de un partido que se tilda a si mismo de "revolucionario"(aunque prácticamente nunca lo ha sido).




¿Entonces en donde estamos parados, si por un lado hemos secularizado a los días de fiesta religiosa pero por otro, seguimos siendo profundamente conservadores en temas de mucho más fondo? Aparentemente esa es nuestra realidad. Pero más que conservadurismo lo que parece flotar en el ambiente nacional es una nube de hipocresía cuya sombra disfraza bien nuestra verdadera forma de pensar y de actuar como sociedad. Somos seculares cuando así nos conviene, pero somos profundamente conservadores y perdemos empatía con el otro cuando se trata de temas de fondo. El éxito del PRI precisamente se sustenta en su capacidad para adaptarse a esa manera hipócrita de ser del mexicano promedio. Hoy los tricolores son más conservadores no por una cuestión de principios políticos, sino porque así se conviene a sus propios intereses. Solamente en esa hipócrita capacidad de adaptación a la doble moral mexicana es como puede interpretarse la ventaja que llevan sus candidatos en las encuestas (aunada, claro, a la poca memoria histórica de nuevas generaciones que no vivieron bajo el régimen autoritario del priismo).
Pero a pesar de eso, nuestras sociedad tiene ciertos atisbos de comenzar un interesante proceso de secularización. Y ese proceso puede llevarla a derribar las barreras de la hipocresía y de la doble moral que hoy puede incluso definir un proceso electoral tan trascendente como el que vivimos en este 2012.

Así las cosas hoy martes...

Salud pues.......