martes, agosto 17, 2010

De las Crónicas Chiapanecas (IV y final)...

Seven Readers!!...

Esta es la única crónica chiapaneca que no fue escrita a puño y letra durante los días de aquel viaje. De hecho la estoy escribiendo como una válvula de escape a un lunes que ha sido particularmente malo, uno de esos días en los que uno necesita acudir a la memoria para tratar de solventar los problemas.
Si, debería estar haciendo otras cosas pero mi mente ha preferido emprender un viaje para recordar aquellas últimas horas en ese lugar fantástico que es San Cristóbal de Las Casas. Un lugar en el que todos los problemas que uno tiene parecen desaparecer. Hubo dos cosas realmente trascendentes en aquellas últimas caminatas por las empedradas calles coletas: la compra de unos tenis PANAM y uno de los mejores chiles en nogada que mi paladar ha degustado en sus 30 y tantos años.

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Hoy en este complicado lunes recuerdo esas últimas horas caminando por San Cristóbal de Las Casas. Mi mente se transporta al Múseo del Ámbar, a los comercios llenos de artesanías, a todos esos lugares en los que presente y pasado parecen mezclarse dando paso a una cultura que por un lado es tradicional y por otro entra poco a poco a la modernidad. Un ejemplo: en varios puestos de venta atendidos por miembros de comunidades indígenas, practicamente todos los dependientes de los mismos poseen un teléfono celular. Resulta para el viajero, algo espectacular escucharles hablar por esos aparatos en su propio lenguaje. Es la modernidad abriéndose paso entre lo tradicional. Muchos se ofenderían, a mi me parece inevitable. Habría que fomentar el uso de la tecnología entre todas las comunidades tradicionales del país, pero ponerla al servicio no solamente de la globalidad, sino también de la preservación de la cultura misma. Siempre aplaudiré la posibilidad del intercambio cultural.
La última caminata por San Cristóbal me lleva de los mercados a los cafés. Mi mente se traslada el día de hoy a esos colores, esos aromas, esos rostros. Saboreo en mis neuronas de la memoria al aire de diversidad que se respira en ese lugar. Esa convivencia entre los otros. Esa oportunidad de ser parte de un pequeño y ecléctico universo.

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Y fue en ese día. La caminata nos llevaba por las empedradas calles coletas cuando una de mis compañeras de viaje los vio. Yo tenía muchos años de no verlos, de no recordarlos. Fueron fieles y leales compañeros en los días de colegio, duraderos, únicos. Entramos a la tienda donde estaban y señalaron hacía unos azules, tales como los que llevaba en los días de primaria. Algo interesante sucedió y también en ese momento se activaron las neuronas de la memoria: yo tuve unos durante toda la primaria y los amaba, creo que solamente me los quitaba para dormir y al día siguiente los tenía de nuevo conmigo. Hacía años que no nos encontrábamos y quien iría a decir que volveríamos a vernos en una tienda en Chiapas. Si, ahí estaban y no habían cambiado: eran unos tenis PANAM.





No tardaron en convencerme para comprar unos. El problema era el color, pero finalmente terminé decidiéndome por unos rojos "mírame a huevo", los cuales lucí orgulloso al salir del lugar en el que los adquirí. Su comodidad es increíble, su suavidad tal vez sea única. Al calzarlos me remití nuevamente a esos días en los que no podía sacármelos de encima cosa que ha sucedido de nuevo. Pero creo que se trata de una cuestión mucho más "retro" es la idea de poseer algo que parecía perdido en el tiempo lo que me hace disfrutar más a mis tenis PANAM. Caminar con ellos, es dar pasos hacía el futuro pero sin perder conciencia del pasado. Son quizá, los zapatos más simbólicos que jamás me he comprado.

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Neuronas activadas hacía la última noche coleta.
Me visto con la camisa blanca que me he comprado en el mercado chiapaneco. Cómoda, fresca y con un aire entre hippie y pirata, o por lo menos así me siento enfundado en ella. Es muy extraño que la ropa me brinde seguridad, pero tengo la impresión de que el salir por las calles de San Cristóbal enfundado en ella me brinda la seguridad de que puedo mezclarme bien con el ambiente. "Vaya, me veo bien" - pienso - y eso lo corrobora una chica que hace algo que practicamente nunca sucede: me sonríe al pasar junto a ella. Si, este lugar me agrada.
Llegamos a un restaurante conocido como La Paloma. Un hermoso lugar con un servicio de primera y un menú que se antoja delicioso, especialmente porque en su menú servían uno de mis platos favoritos y que casi nunca tengo la oportunidad de comer: Chiles en Nogada.
Excelente elección. Déjenme ser muy claro en esto: si alguna vez van a San Cristóbal de las Casas tienen que ir a La Paloma y probar esta exquisitez. Era simple: cada bocado fue un orgasmo en mi boca. Pocas veces he probado algo tan delicioso, con una perfecta consistencia y balance en sus sabores. Era por mucho, la mejor comida que había probado en bastante tiempo, era por mucho un gran final culinario para uno de los mejores viajes de mi vida.

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Termino de escribir este post en un martes que ha sido quizá más loco y estresante que el lunes anterior. El recuerdo de los días chiapanecos permite que la mente se relaje un poco. Hace ya casi tres semanas de esa singular aventura y parecería que la memoria sigue empeñada en no olvidar. Sucede siempre con las cosas que valen la pena, y en esta ocasión son tantas que han quedado prendidas en el área cerebral dedicada a los recuerdos.
Ismael Serrano tiene una frase que me parece maravillosa: "Los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos" Esa es quizá la mejor frase que he leído para describir al viajero. Y digo viajero, no turista. Porque mientras que el turista va con la intención de viajar para seguir siendo el mismo, el viajero busca que la experiencia le transforme; y mientras el turista regresa al lugar de origen siendo el mismo, el viajero regresa impregnado de un intercambio cultural y emocional que evidentemente le ha transformado.
Es mi caso.
Hace muchos años estuve en Chiapas como un turista, hace tres semanas estuve en ese estado de la República mexicana como un viajero. Y otro regresó vistiendo a mi cuerpo. Porque tuve la oportunidad de entrar a un universo diferente, de contactar otra cultura, de saborear a la diversidad, de mirar a las maravillas de la naturaleza y constatar que mi capacidad de asombro aún sigue intacta dispuesta a absorber lo que el mundo le presenta.
Pero por sobre todo, tuve la enorme posibilidad de convivir con dos personas maravillosas y únicas, dos excelentes seres humanos cuya presencia en mi vida se debe a esa coincidencia que es generadora de las amistades más profundas, increíbles y duraderas. Esa convivencia la atesoraré por siempre.
Ahora miro a esos cinco días como una experiencia imborrable y perenne. Y lo es por una razón importante: fue una experiencia libertaria en más de un sentido. Hoy, sentado a esta hora en la soledad de una oficina, volteo hacía esa voz que también conocemos como memoria y practico el ejercicio de evocar, de recordar esos días que dieron pie a esta serie de Crónicas Chiapanecas, miro entonces hacía atrás y quedo maravillado.

Así las cosas hoy martes...

Salud pues......



sábado, agosto 14, 2010

De las Crónicas Chiapanecas (III)...

Seven Readers!!..

Fue un par de días antes de salir con destino a Chiapas, cuando me vi en una conocida plaza comercial de la ciudad de Mérida buscándole. Ya me habían hablado de él y de su utilidad, de lo cómodo que sería llevarle no solamente en un viaje, sino en mi recorrido diario. Así que me decidí a adquirirle para convertirlo en mi fiel acompañante. Creo que fue una de esas corazonadas cuando le vi en uno de los aparadores, lo tomé, lo revisé, comprobé cuantos compartimientos que poseía y finalmente me decidí a comprarlo.
Salí de la tienda con él en la mano y desde el primer momento quedé prendido de su utilidad. Adentro entraron los celulares, la blackberry, los lentes, el cuaderno de notas, el Ipod y hasta los chicles; lo fantástico del asunto es que aún le sobraba espacio. Comprendí entonces la pasión que las mujeres sienten por sus contrapartes femeninos, no en términos estéticos sino en cuanto a lo utilitario. Y fui feliz, porque por primera vez en mi vida mis bolsillos se liberaron de monedas, llaves y todo el peso que suelen llevar consigo.
La noche antes de la partida a Chiapas le llené con todo lo citado anteriormente más un par de cosas personales. Aún le sobró espacio. Lo miré y le dije que le cuidaría de cualquier cosa, siempre y cuando él estuviera dispuesto a facilitarme la vida como lo había hecho hasta ese momento. Yo fallé, él no.
La siguiente crónica chiapaneca tiene que ver con varias cosas: el quedarse colgado a 200 metros de altura, el mirar otra maravilla de la naturaleza, el subir 1000 metros , quedar hecho una auténtica sopa y el perder a mi fiel compañero de viaje: a mi Men's Purse.

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El teléfono de la habitación del hotel suena en punto de las 8 de la mañana. Contesto, de la recepción avisan que el guía del Tour que nos llevaría a Rancho Nuevo, el Chiflón y Lagos de Montebello, ha llegado por mi grupo. Me sorprendo, según nuestra documentación iba a estar presente hasta las nueve. Protesto pero no sirve de mucho. El que protesta más es mi estómago quien desde hace más de doce horas no ha probado bocado. El guía es un tío bastante grosero y que evidentemente no tiene ni la más remota idea de lo que es el trato con la gente. Hambrientos y aún somnolientos abordamos la camioneta con destino a las grutas de Rancho Nuevo.
Llegamos en 20 minutos. El guía anuncia que tenemos 40 minutos para visitar las grutas que se encuentran en ese lugar, le ignoramos. Mi estómago es el que se convierte en ese momento en el guía y es quien nos lleva directamente en sentido opuesto a la entrada de las grutas justo hacía el lugar en donde se instalan varios puestos de comida. En 10 minutos las encargadas de atendernos nos sirven las quesadillas más grandes y deliciosas del planeta, acompañadas de una deliciosa taza de humeante chocolate batido a mano. Es lo único que conocemos de Rancho Nuevo. Cuando pretendemos entrar a menos a mirar la entrada a las grutas, el guía nos para en seco. Hora de irnos. Supongo que alguien me contará más adelante de que va Rancho Nuevo, por lo pronto yo me llevo el recuerdo de una taza de chocolate y una quesadilla que provocan que finalmente termine por quitarme de encima el hambre y la modorra matutina. Y comenzamos a viajar directamente a nuestro siguiente destino: Las Cascadas del Chiflón.

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El Chiflón es uno de esos lugares que uno solo imagina que pueden encontrarse en tarjetas postales. Sus tres cascadas le convierten en un lugar único y que para acceder al mismo hay que subir aproximadamente 1.2 km. La ruta además está compuesta por una serie de escalones húmedos y lodosos. Pero subirlos vale la pena. La caída de agua que se encuentra en la cima es realmente espectacular y al mirarla uno nuevamente tiene la sensación de sentirse realmente pequeño.
Mi grupo llega a la cima después de unos 20 minutos de ascenso. No estoy cansado, parece que las horas invertidas en el Spinning han valido la pena y mis piernas han aguantado sin chistar la subida hasta la cima. Ahí nos quedamos un buen rato, tomando fotografías y admirando a la naturaleza.
Justo ahí se encuentra una "tirolesa" la cual atraviesa el río, su altura, según se lee en uno de los letreros que se encuentran junto al sitio de "lanzamiento" es de unos 200 metros de altura. Al llegar la miro con indiferencia, en ningún momento me pasa por la mente ni siquiera el intentar lanzarme ante tal locura. Ok, lo admito, no soy precisamente un Indiana Jones para ese tipo de aventuras. Supuse que mis compañeras de viaje serían como yo: conformes con admirar la maravillosa vista y emprender el camino de regreso. Estaba equivocado, de pronto alguien sugiere aventarse en ese pequeño y poco confiable cable que prende de dos endebles extremos y que cruza los 400 metros que dividen a las orillas del río.
Y heme ahí entre la disyuntiva de aventarme y "arriesgar" la vida, o ver simplemente como mis dos atrevidas compañeras de viaje decidían pender de un cable en el abismo. Al ver su decisión y al mirar como una señora sale disparada del cable hacía el desfiladero sin ningún problema, me decido: en contra toda mi elemental lógica y vértigo, me aventaré de la tirolesa.
Una vez tomada la decisión no hay vuelta atrás. Me veo entonces siendo preparado para la "proeza" de aventarme de la tirolesa. Me colocan el arnés que permitirá el deslizamiento por el cable y además me dan un casco. No deja de parecerme ridículo el hecho de que te proporcionen el casco, es como si te dijeran: "Si cae, no se preocupe, se romperá todos los huesos menos la cabeza", me parece idiota, pero ahí voy con la calva bien cubierta para que al menos mis ideas no se desparramen por el río si todo lo demás falla.
Total que ahí estaba yo listo para el despegue. En la cabina de madera que sirve como plataforma de lanzamiento pago 50 morlacos pensando en lo poco que el dinero importa en la vida, o por lo menos en ese momento de vida. Escucho las últimas instrucciones: "cuando esté por llegar mire a la gente que le espera del otro lado, cuando le hagan una seña con el brazo, eso significa que usted debe de accionar el freno" - dice el operador de lanzamientos - "¿Cuál freno?" - pregunto - El tío me dirije una mirada de "es usted un idiota" y vuelve a señalarme una especie de gancho que según él detendrá mi caída libre por el cable. Me indica que no me aviente, que simplemente me siente y me deje caer. Así lo hago.





Los 10 o 20 segundos que sucedieron a continuación son un flashazo en mi memoria. No miré a mi izquierda en donde estaba la cascada, si recuerdo haber dado un giro de 360 grados y ver a lo lejos a la gente que estaba parada en la plataforma de la que yo había despegado y al regresar a la posición en la que debería estar juro que vi a gente que me hacía señas con la mano por ende procedí a aplicar el freno. Error. Aparentemente aún faltaba un buen tramo para accionar el gancho - freno, pero sin lentes y con la adrenalina a tope no me doy cuenta de ello y comienzo a frenar. A lo lejos miro al lugar del aterrizaje y en lugar de irme acercando a él me voy deteniendo, el desastre sucede: me detengo a unos 20 metros del punto de arribo de la famosa "tirolesa".
Lo primero que pienso es en como vendrán a rescatarme. Pienso en varias series de Televisión y se me ocurre que The A -Team no llegará pronto. Evito mirar hacía el vacío y comienzo a dar vueltas sobre mi propio eje. A lo lejos escucho las voces de los encargados del aterrizaje, algo me gritan pero yo estoy más preocupado en tratar de escuchar el ruido del helicóptero que recoge a los tarados que accionan el freno con mucha anticipación y quedan suspendidos en el vacío. Poco a poco mis sentidos se van aclarando y mi fantasía decide cederle terreno a la realidad, comienzo a escuchar a los desesperados tíos que seguramente no piensan en mi pronto aterrizaje, sino en el dinero que están por perder al detenerse el constante flujo de pasajeros que se avientan de semejante cable.
"¡Tome una cuerda!" - gritan desesperadamente - "Qué cuerda" pienso al mismo tiempo que los guantes se enredan en el freno amenazando con caerse lo que se convierte en ese momento en mi principal preocupación. Pienso en que es muy malo que McGyver sea solamente un personaje de ficción, pues el si sabría como rescatarme. Más gritos pidiendo que tome la cuerda, que me aferre a ella. "De que pinche cuerda me hablan estos" - vuelvo a pensar, y entonces la miro justo sobre mi parece estar una cuerda, de donde salió es algo que ignoro, quizá siempre ha estado ahí para casos como el mío en el que uno frena sin importar que aún falte un buen trecho para hacerlo. Estiro la mano pero no la alcanzo, lo intento un par de veces más y fracaso rotundamente. Y entonces sucedió: inspirado quizá por Indiana Jones, Jack Bauer, Chuck Norris y Manila Gorila; giro y me pongo de espaldas subo las piernas atrapando al cable y entonces alcanzo la famosa cuerda. Con los brazos comienzo a jalar a mi cuerpo y logro avanzar los 20 metros que me separan del lugar de aterrizaje hasta que finalmente los hartos encargados terminan por jalarme hasta terminar sano y salvo.
Una vez en tierra y mientras me quitan el arnés y el inútil casco, el encargado me dice "Señor, me pareció ver que se rompió su bolsita". Entre el bajón de adrenalina y el ruido de la cascada parezco confundido, "Qué bolsita" pregunto y entonces el señala hacía mi costado. Sucede: tomo conciencia de que durante todo ese tiempo el men's purse me había acompañado. Lo tomo, lo levanto y aparentemente está bien hasta que trato de abrir uno de sus compartimientos. Y entonces me doy cuenta, se encuentra rasgado y destrozado en una de sus partes. No sé como, ni en que momento el men's purse se atoró con algo a 200 mts de altura y se rompió, aún así aguantó estoico y logró mantener en ese lugar a mi cámara y a mi Ipod que se salvaron de caer para perderse para siempre en las aguas del caudaloso río. La frustración me recorre, he perdido mi bolsa de viaje pero al final se ha portado con gran valentía, le agradezco ese último gesto. Yo fallé él no.





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El día termina con el descenso de la montaña. Estoy mojado y sudoroso, huelo a tres establos juntos y además he perdido a mi Men's Purse. Aún así ha sido una gran experiencia que tiene otro punto culminante con la visita a los Lagos de Montebello, otro de esos reductos de la naturaleza que te hacen pensar en lo pequeño que eres. Su belleza hace que olvide la perdida sufrida durante 10 segundos de tirolesa y de nuevo me pierdo en la majestuosidad de las tierras chiapanecas.

Volvemos a San Cristóbal con el ánimo hacía arriba y con el cansancio de todo un día reflejado en el cuerpo. Una vez instalados de nuevo en el hotel, miro con cariño a mi Men's Purse y le agradezco que haya salvado a mi Cámara y a mi Ipod. Lo deposito en la maleta y me despido de él con nostalgia. No le usaré más en lo que resta del viaje, yo le gané la batalla a mis propias fobias, pero él fue víctima de la guerra. Así pasa siempre en la vida.
Chiapas se sigue desplegando como un lugar impresionante, lugar para disfrutar y para maravillarse pero también para crecer un poco más como viajero y como persona....pero de esa será, la última de estas crónicas..

Así las cosas...hoy...

Salud pues......

sábado, julio 31, 2010

De las Crónicas Chiapanecas (II)...

Seven Readers!!

Caminar por San Cristóbal de las Casas durante la noche es una experiencia fascinante. Han cerrado. Las autoridades municipales han tenido el acierto de cerrar varias calles del primer cuadro al tránsito vehícular creando un delicioso corredor turístico en el que se respira una total y asombrosa diversidad. A diferencia de otros lugares de la República, la noche coleta está llena de seres que proceden de los más diversos bagajes, lo que le brinda a la ciudad de un aire único e inigualable. Uno puede sentarse a tomar una taza de café o una copa de vino - en alguno de los múltiples lugares que el corredor posee para ello - y mirar por un buen tiempo a la fauna humana que se mueve por las calles San Cristobalinas y reafirmar que en nuestras diferencias se encuentra nuestra mayor riqueza.




Así mismo es un lugar de contrastes en el que la opulencia de los restaurantes internacionales se mezcla con la pobreza de cientos de vendedores ambulantes - la mayoría de ellos de procedencia indígena - que aparecen a tu lado para ofrecerte productos de corte artesanal. "No gracias" será la frase que utilizarás con mayor frecuencia durante tu andar por las calles de San Cristóbal de Las Casas.
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La mañana me sorprende cruzando la nueva y moderna autopista de cuota que une a San Cristóbal con Tuxtla Gutiérrez. Atrás ha quedado la vieja y sinuosa carretera libre en la que en cada curva uno podía ver pasar su vida entera. Me dirijo al Cañón del Sumidero, una de las maravillas naturales más increíbles que existen en nuestro país. Recorrerlo es una experiencia fascinante en la que uno tiene la seguridad de que su capacidad de asombro será renovada con cada segundo que se pasa en el Cañón.
La camioneta tipo "van" que lleva a mi grupo se detiene en uno de los embarcaderos. Con nosotros viaja una familia catalana con la que entablo rapidamente amistad, es fácil hacerlo cuando se es fanático del Barcelona. Mis nuevos amigos catalanes recién han llegado a México y sienten aún los estragos del "jet lag". A pesar de ello traen buen ánimo y parecen estar dispuestos a dejarse llevar por los encantos de la maravilla natural con la que están a punto de enfrentarse.
Ya en el embarcadero tenemos contacto con el caudaloso Río Grijalva. Sus aguas tienen un color café producto de la tierra que arrastra desde su nacimiento en las montañas guatemaltecas. Nos subimos a una lancha con capacidad para unas 40 personas que han adoptado un extraño color naranja producto del reflejo de los chalecos salvavidas con los que nos han provisto los encargados del lugar. A mi lado se sienta una chica guapa y con un perfume encantador. Me entero que es francesa y de padres españoles - su castellano es perfecto - y que visita nuestro país por primera vez. Creo que voy de gane: estoy por visitar el Cañón el Sumidero y lo haré junto a una chica que trae consigo un perfume delicioso.

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La lancha se mueve con potencia sobre el afluente del Grijalva y nos lleva hasta la entrada acuática del parque nacional que alberga al Cañón del Sumidero. El Cañón tiene la particularidad de hacer que quien lo visita adquiera conciencia de cuan pequeño e insignificante es. Deja la certeza de que el universo actúa con indiferencia hacía nosotros los humanos mientras crea espectáculos tan impresionantes como el que ahora se yergue sobre nuestras cabezas. Otra certeza: si nosotros le somos indiferentes al universo, éste no puede serlo para quienes habitamos en él. La belleza natural del Cañón es empañada por una enorme cantidad de basura que se acumula en una parte del río que carece de corriente. Hemos comenzado con su destrucción algo que aún puede revertirse si se toman las medidas necesarias, si tomamos conciencia y hacemos que otros la tomen.




El mal trago que causa el lento paso de la lancha por el lecho del río lleno de basura, es realmente amargo. Aún así, el Cañón mismo, su flora, su fauna y el viento fresco que impacta contra nosotros nos vuelven a llevar a un estado de infantil asombro.
Mi nueva amiga francesa y yo comenzamos a tratar de descubrir a las formas que, según nuestro guía, ha formado la naturaleza caprichosa en las faldas de las montañas del cañón pero estamos ciegos o nuestra imaginación nos juega una mala pasada pues dónde él ve a un Cristo yo veo a un Batman, dónde él ve a una Virgen, nosotros no vemos más que un triángulo. Lo que si podemos ver es a pequeños cocodrilos siento criados por su madre, a pelícanos que con orgullo nos miran desde ramas que alzan a más de 300 mts de altura, el espectáculo natural resulta apabullante.

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El recorrido llega a su final y cuando se ha completado la travesía por el Cañón del Sumidero se tiene la conciencia de a veces la fortuna puede sonreírte pues se ha estado en un lugar único e incomparable, una auténtica maravilla de nuestro país y del mundo entero.
Nos despojamos de nuestro atuendo naranja y busco a mi compañera francesa con el ánimo de despedirme de ella y de preguntarle su nombre. No puedo hacerlo, porque una señora cae junto a mi al bajarse de la lancha y al ayudarla, la chica francesa se pierde entre la multitud. La busco sin éxito alguno. Lo curioso es que en mi memoria inmediata yacen dos cosas: el punto más alto del Cañón del Sumidero y el aroma del perfume de mi acompañante accidental.
Pero una esperanza se prende en mi mientras tomamos la carretera que nos lleva al pueblo de Chiapa de Corzo: que cuando ella regrese a Francia y miré la foto que le tomé, recordará por un instante al tío calvo con el que nunca pudo encontrar a las figuras de los guardianes del Cañón del Sumidero que - según dice la leyenda - vigilan la entrada de ese lugar lleno de magia natural.

Así las cosas....en este día...

Salud pues......

jueves, julio 29, 2010

De las Crónicas Chiapanecas (I)...

Seven Readers!!..

Viajar 15 horas en un autobús es cosa de nada a los 19 años. 18 años después la cosa cambia.
Desde mis años universitarios en aquellos días en los que regresaba del D.F. a Mérida, no me subía a un camión de pasajeros por más de 4 horas. Ahora estoy en uno, tengo las rodillas destrozadas y mi nulo trasero ha terminado por desaparecer.
Nunca he podido dormir en vehículos en movimiento, llámase aviones, autobuses o automóviles. Esta vez no es la excepción. El vaivén del transporte, un par de lamentables películas y un libro me mantienen despierto. Así miro pasar al Sureste del País por delante de mis ojos. Y mientras lo hago, los lugares y los olores de otros tiempos aparecen, por un momento soy ese melancólico universitario que deja al hogar para regresar a una urbe que le espera con ansia. Vuelvo a ese que era el último punto que representaba para mi al sureste: la terminal de Escárcega en Campeche. Lugar espantoso en el que los olores de los viajeros se mezclaban con los de la mala comida. Aún así recuerdo a un viejo carro de perros calientes que significaba ya sea el primero o el último sabor familiar dependiendo si se llegaba o se abandonaba a la Península Yucateca.
Pero todo eso forma parte del pasado, y si bien la terminal de Escárcega sigue siendo un lugar poco agradable, hoy me sorprendo al encontrarla mucho más moderna, limpia y sin aquel viejo carro de hot dogs que uno encontraba en su esquina. Aún así sigue teniendo esa sensación tan particular que significa toda última frontera.

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Pero la aventura apenas inicia. Las 15 horas en un autobús son el preámbulo de unos días de "vacaciones" en el estado de Chiapas. También significa el regreso a un lugar de otros tiempos, un lugar en el que otro yo se paró por primera vez hace más de 17 años. Chiapas se presenta ante mí como ese otro México, un lugar diferente en el que algunas cosas parecen estar suspendidas en el tiempo.
El sol nos sorprende en la carretera dando paso a las montañas del sureste mexicano. Y si, me doy el gusto de utilizar la mítica frase: "desde algún lugar de las montañas del sureste mexicano". La carretera que une a Palenque con San Cristóbal de las Casas - destino final de este trayecto del viaje - está como yo la recordaba: hecha un desastre. El autobús se va haciendo paso entre los destrozos dejados por la lluvia y las prolongadas y peligrosas curvas que conforman el ascenso del camino hacía los 2,200 metros sobre el nivel del mar en los que reposa la ciudad de los coletos. Después de varias horas sin dormir el Ipod y su música se convierten en los mejores aliados para soportar el recorrido. Mi cabeza da vueltas entre acordes musicales al mismo tiempo que observo con cierto asombro la pericia de nuestro chofer para maniobrar en el sinuoso camino. Algo llama mi atención y es un espectáculo al que alguien de la planicie no está acostumbrado: el sol que sale entre la bruma que rodea a las montañas. Apunten el primer momento de asombro que Chiapas me regala.

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El camino finalmente encuentra un final. De entre las montañas surge la ciudad de San Cristóbal de Las Casas y un hálito de esperanza surge entre el sueño y las piernas abatidas. Lo conforman la posibilidad de un buen desayuno y un baño de agua caliente. Las dos cosas llegarán eventualmente y mientras recupero fuerzas siento que varios años se me quitan de encima pues vuelvo a tener la emoción de un adolescente que llega por vez primera a un lugar extraño y diferente. San Cristóbal no decepciona: sigue siendo un lugar especial, mágico, con sus casas y construcciones coloniales; con sus mercados y bazares; con las mujeres y niños que se acercan cada cinco minutos a venderte cualquier artesanía por 10 pesos, con sus montañas rodeadas de nubes grises que anuncian a una selvática tormenta.





Pero al hacer la primera caminata por San Cristóbal me doy cuenta que algo ha cambiado: uno ya puede encontrarse en esta ciudad colonial establecimientos con los que uno jamás se hubiese encontrado en el pasado: franquicias. El capitalismo ha llegado con fuerza a la tierra del EZLN, y son un símbolo de la lucha frontal que día a día se vive entre las comunidades indígenas y el salvaje capital que trata de engullirlas, tengo la impresión de que nunca lograrán tener una sana convivencia.
Pero ni todas las franquicias del planeta pueden arrebatarle a esta ciudad su particular encanto. La primera caminata por sus empedradas calles céntricas produce un efecto interesante: esa sensación que pocas veces se tiene en nuestra moderna y complicada vida de que el tiempo pasa con parsimonia y lentitud. Y es que las horas parecen no tener prisa aquí en San Cristóbal de Las Casas. Por primera vez en mucho tiempo me siento relajado, disfrutando del momento, alejado del stress laboral, firmando una tregua con la vida.
Vienen un par de días interesantes. Días de contacto con la naturaleza, de recorridos hasta lo más profundo del sureste mexicano, días de experimentar la fantástica sensación de viajar, de hacerlo con seres muy queridos; días de fraternidad; días que conformarán a las "Crónicas Chiapanecas" las cuales comienzan a ser escritas con una sonrisa llena de franca paz.

Así las cosas hoy....algún día...

Salud pues......

jueves, julio 22, 2010

De una nota...

Seven Readers!!....

Tal vez fue un golpe de nostalgia o uno de esos momentos que suceden por azares de eso a lo que a muchos poetas les gusta llamar destino. No lo sé, pero a veces uno suele hurgar en los recuerdos a través de una buena cantidad de objetos, libros, fotos, discos. Conservamos todas estas cosas porque más allá de lo que significan en términos materiales, está una carga sentimental que nos remite a cuando éramos otros.
Serrat suele llamarle "Aquellas pequeñas Cosas".
Hace un par de días estaba buscando un antiguo libro de los días universitarios con el objeto de recomendarlo a algunos compañeros de trabajo. Y, como era de esperarse, cada uno de esos libros inmediatamente trajo consigo una serie de rostros y de historias que forman parte de mi acervo de recuerdos personales. A mi mente llegaron situaciones de los tiempos de la Universidad que hoy son inolvidables, como aquella tarde en la que el maestro colombiano de redacción me sacó del salón por gritar ¡basta! como degenerado al mismo tiempo que agitaba de manera triunfante el papel que me acreditaba como el ganador de la secreta competencia que se desarrollaba en plena clase. OCursiva aquel examen con uno de esos maestros que terminan por cambiarte la vida en tan solo un trimestre, en el que todo el salón corrió para poder llegar a la puerta mientras él corría para impedirnos la entrada. Parecía que al hojear cada uno de esos viejos libros, un recuerdo brotaba de manera inmediata de cada página; recuerdos de aquellos tiempos en los que pensaba que podíamos ser eternos.
En eso andaba cuando de pronto, de aquellas páginas cayó al piso un pedazo de papel. Al levantarlo pude darme cuenta de que se trataba de una nota que me felicitaba por mi cumpleaños de 1992 aquel año en el que cumplí 19 años, aquel que fue mi primer cumpleaños en una ciudad lejana y que todavía era demasiado extraña. En el papel se leía: "David, aunque no te conozco bien, quiero desearte un feliz cumpleaños. Espero que te la pases extraordinariamente y que todos tus deseos se cumplan. De todo corazón: Paulette".
Y entonces recordé un rostro y una situación de hace ya tantos años. Recordé a aquella muchacha bonita, con los ojos tristes y el cabello largo y lleno de rizos, con una bella piel color blanco y salpicada con deliciosas pecas. Esa chica que solía sentarse sola en un rincón del salón de segundo trimestre y que sonreía timidamente cuando alguien le llamaba. Aquella muchacha que no parecía encajar en esa jungla de maravillosa diversidad que era en esos años la UAM - X. Paulette no hablaba mucho, pero siempre invariablemente me dirigía una sonrisa. Y yo, como buen pelmazo de 19 años, solamente le sonreía con cierta timidez. Nunca me acerqué a ella, nunca tuve el valor o la inteligencia suficiente para hacerlo.
Pero por alguna razón, en ese cumpleaños me dió esa nota. El recuerdo del momento de la entrega llegó de manera inmediata: estaba sentado en el edificio central del campus universitario justo frente a lo que entonces era la Galería del Sur (ignoro si aún sigue llamándose así) ya se sabía que era mi cumpleaños y algunos compañeros me felicitaban. Nunca vi que en que momento Paulette se acercó a nosotros, pero recuerdo haber sentido en mi hombro el contacto de una mano. Volteé y allá estaba ella, con su tímida sonrisa y sus ojos tristes. "Felicidades David" - me dijo al mismo tiempo en que me daba un cálido abrazo. "Gracias" - contesté seguramente. Paulette me dió entonces la nota que casi 20 años después me hizo recordarla. La leí, la miré y sonreí nuevamente como un pelmazo de 19 años. Alguien me jaló y lo último que recuerdo es a Paulette sentada en una de las bancas, solitaria, mirándome con esos tristes ojos y su dulce sonrisa mientras yo me empeñaba en continuar siendo un joven inmaduro. Unos días después Paulette se dio de baja de la Universidad. Alguien me lo dijo y yo pensé que era una pena, que nunca pude despedirme de ella y mi vida siguió como si nada hubiese pasado. Supongo que la de ella también.
Pero hace un par de noches, Paulette regresó por un momento a mi vida y lo hizo a través de esa nota. Y entonces comencé a pensar en que estaría haciendo ahora, como había resultado su vida. Si era feliz y si conservaba aún esos ojos tristes, ese cabello largo y lleno de rizos, esaColor del texto dulce sonrisa. Evidentemente nunca lo sabré. Pero por un momento me puse a pensar en que encontró su verdadera vocación fuera de la UAM, en que ha tenido una larga vida y que en algún momento también recordará que escribió una nota llena de amistad para un post adolescente inmaduro que aún iniciaba su vida en una ciudad distinta.
De vuelta al presente miré la nota y la regresé nuevamente al libro de donde había salido para archivar el recuerdo en lo más profundo de mi memoria. Y tal vez, dentro de algún tiempo, tendré la necesidad de regresar a mis viejos libros, a mis pequeñas cosas y a mi acervo de recuerdos. Entonces la nota aparecerá de nuevo y con ella vendrá el recuerdo de aquella chica de los años universitarios, aquella con la que quizá sin saberlo compartí tantos momentos, aquella que quizá por un par de semanas fue mi cómplice en secreto. Aquella chica de los ojos tristes que según recuerdo solía llamarse Paulette.

Así las cosas hoy jueves...

Salud pues......

lunes, julio 12, 2010

De 6 Razones Para Celebrar el Triunfo de España...


Seven Readers!!!....

Se acabó el mundial y se ha coronado - con toda justicia - la mejor selección del mundo: España. Una selección construida alrededor del mejor equipo del planeta, el Barcelona, y apuntalada con jugadores de otros clubes que han aportado una dosis importante de carácter, determinación y especialmente buen fútbol para dar paso a un nuevo campeón del mundo.
Quienes apreciamos al balompié tenemos que celebrar al máximo la victoria española pues sin duda es el deporte el que ha ganado con la victoria de la Furia Roja. Y las razones para tal celebración son realmente muchas, pero creo que vale la pena recalcar algunas de ellas. Aquí las tienen a continuación.
El triunfo de España es memorable por:

1- Porque reivindica al juego de conjunto:
Si algo tuvo esta selección española es que pudo armar un verdadero equipo, un grupo de jugadores en el que las individualidades estuvieron siempre al servicio de la colectividad. En España todos jugaron a lo mismo, sus jugadores entendieron siempre que lo más importante era trabajar en pos de un objetivo y eso fue notorio aún en la derrota en el primer partido ante los Suizos. La Roja fue una máquina perfectamente alineada en la que cada engrane era consciente de su función para llevar el barco a buen puerto. Al final, el triunfo Español deja claro que el "Fútbol Asociación" es la mejor fórmula para triunfar en este deporte.

2- Porque demuestra la importancia del respeto a los Procesos Deportivos:

Este es el triunfo no solamente de un equipo de fútbol, sino de toda una estructura deportiva que ha demostrado la capacidad para generar atletas de alto nivel. Los españoles aprovecharon perfectamente sus Juegos Olímpicos en 1992 para detonar a todo un proyecto deportivo que ha generado a atletas de primer nivel en más de una disciplina. Esta selección de fútbol, es el resultado de un largo proceso que tuvo un punto culminante en la Euro de hace dos años. Lo interesante es que ante la salida de Luis Aragonés como entrenador no se rompió con lo hecho anteriormente. Por el contrario, uno de los méritos de Vicente Del Bosque es que respetó en más de un sentido lo hecho por su antecesor, apuntaló solamente algunas cosas y le dio continuidad a la mayoría. El resultado está la vista y hoy España ha creado un estilo propio de juego, desarrollando una escuela que dejará huella en el fútbol mundial, a esto regresaré más adelante.

3-Porque es el triunfo del jugador talentoso:

Pues si algo tiene este equipo es talento de sobra. Talento para entender el juego, para adaptarse a él y, sobre todo, para dibujar un fútbol atractivo, vistoso, hermoso. Hay talento en Íker Casillas, un arquero en toda la extensión de la palabra: seguro bajo los tres palos, portentoso en el mano a mano con los delanteros y todo un líder en el área defensiva. Hay talento en Carles Puyol, un sólido defensivo, capaz de iniciar él los ataques desde el propio terreno, de desarticular los ataques rivales y al mismo tiempo meter un cabezazo prodigioso que valió en la final. Hay Talento en Iniesta, en su pique en corto, sus geniales gambetas, en la manera que tiene para filtrar los pases, para anotar goles decisivos ya sea en Londres o en Johannesburgo. Hay talento en Xavi (el mejor jugador de toda la Copa) en su capacidad para convertirse en el motor de su equipo, en el hombre que distribuye el juego, en el primero en entender al rival y el primero en tener la fórmula para desactivarle. Hay talento en Busquets y en Xabi Alonso, contenciones de primer nivel; en Villa y su gran capacidad de goleadora; en Pedro y su descaro para ir al ataque, burlando rivales como si estuviera jugando en barrio canarino.
España es, sin duda, la selección más talentosa de todo el planeta.





4-Porque gana el equipo que practicó el mejor fútbol en el torneo:

Muchos se dejaron deslumbrar por la contundencia Alemana (ante rivales sencillos como Australia u otros en crisis como Inglaterra) pero no se equivoquen: el mejor fútbol lo hizo España. Porque España supo adaptarse a las circunstancias de cada partido, porque labró sus victorias arando el árido terreno en el que se le encerraron todos los equipos a los que enfrentó. Los españoles aprendieron rapidamente la lección de la derrota ante Suiza: para romper a los cerrojos rivales necesitaban de dos cosas paciencia y confianza en su estilo, y esas fueron sus bases para sentar su victoria. España tuvo la pelota como ninguna otra Selección en el Torneo e hizo que todos sus rivales corrieran tras ella. Los jugadores españoles agotaron a oponentes desesperados por no recuperar el balón al mismo tiempo que proponían el partido y trataban de abrir la barrera defensiva que todos le plantearon. Lo hicieron con base en el talento y en un juego deslumbrante, de rápida recuperación de la pelota y luego tratando de aprovechar todas las variantes ofensivas que se presentan durante el partido: la gambeta, el pase filtrado, el desborde por las bandas, los toques de primera intención, las jugadas de pared, el taconazo, el disparo de media distancia y la pelota parada. Los Españoles mostraron siempre gran capacidad para adaptarse a las circunstancias de partido y terminar ganando con talento y contundencia. El punto culminante fue el baile que le pusieron a los orgullosos y supuestamente invencibles alemanes.

5- Porque estamos ante el nacimiento de una nueva escuela futbolística:

AlJogo Bonito Brasileño, al Catenaccio Italiano y a otros estilos de juego hay que agregarle uno nuevo, eficiente y esperanzador: el estilo español y quizá de manera más concreta el estilo del Barcelona. Un estilo preciosista de juego, que tiene como base al equilibrio pues tiene un gran parado defensivo - cuya principal virtud es la rápida recuperación del balón, para iniciar rapidamente el ataque - un gran sentido de la tenencia de la pelota como punto inicial para el inicio de las labores ofensivas y luego una gran capacidad para presentar variantes ofensivas que terminen con el balón en las redes rivales, todo realizado al ritmo de una maquinaria en la que cualquiera de sus componentes realiza su labor con marcada eficiencia. Y, por si fuera poco, un estilo de juego hermoso, que busca generar espectáculo, que abre la esperanza de que en el futuro los equipos se den cuenta que no es destruyendo sino generando juego como se ganan los campeonatos.

6- Porque es la victoria del fútbol:

Porque este deporte tiene que agradecer que exista hoy una Selección como España. Una selección bien trabajada, limpia y noble en su accionar futbolístico. Una selección que dignifica al juego con la manera de respetarle e innovarle, con la humildad con la que sus integrantes se plantaron en cada de uno de sus 7 partidos de la Copa del mundo, con un entrenador sobrio y que nunca trató de ser él protagonista de los partidos, con jugadores que dejaron atrás a un pasado fatalista y que con base en la unión (sobreponiéndose incluso a aspectos culturales) conseguir un objetivo.
Porque nos hizo creer a quienes admiramos y disfrutamos del juego, que el fútbol es un deporte emocionante, bonito, hermoso, e hizo que despertara nuestra admiración por un equipo que hoy ha inscrito con grandeza su nombre entre el de los campeones del mundo, y porque hizo que de alguna manera nos sintiéramos agradecidos por su respeto al juego y por la convicción y la entrega con las que este equipo jugó. Verlos ha sido todo un espectáculo.

Por esto es que el triunfo de España es memorable y marcará a toda una generación de aficionados, entrenadores y futbolistas que esperarán de ahora en adelante a equipos de este talante: entregados, combativos y generadores de un juego hermoso y cercano a una obra de arte deportiva.

Así las cosas hoy lunes...

PS1...Nunca vi Televisa o TV Azteca en el mundial. No tuve necesidad de hacerlo. ESPN y TVC Deportes se llevaron las palmas en la copa del mundo. Los primeros por hacer programas realmente espectaculares en términos de análisis y entretenimiento. Era imposible perderse Fútbol Picante y Fuera de Juego en cada una de las jornadas mundialistas para entender mejor las razones de la victoria y la derrota de cada uno de los equipos, su mirada hacía el torneo fue siempre crítica y propositiva. Y el Cronómetro Mundialista fue antológico. Mirar a José Ramón Fernández y David Faitelson discutir era realmente divertido, y a eso hay que añadir la capacidad que maestro y alumno tienen para generar polémica y crítica constructiva. A ESPN no le importó no tener los derechos de transmisión para México, fueron hasta Sudáfrica y barrieron con toda su competencia.
TVC Deportes demostró que con talento y capacidad se puede sustituir a la falta de recursos financieros. Tienen a extraordinarios Analistas como Rafael Ocampo y Miguel Herrera, a un tipo polémico como Gerardo Velázquez de León y un gran ingenio para incluir secciones como la de Los Villamelones o Ellas y El Balón.
El problema es que no todos los analistas están al mismo nivel y eso es notorio durante los programas dedicados a desmenuzar a los partidos y sus contextos. Sin embargo fue bueno escuchar transmisiones - principalmente las de la Selección Mexicana - en las que los comentaristas y analistas no se convertían en porristas del equipo mexicano.
Hay mucho futuro en TVC Deportes....veremos...

Salud pues......

lunes, julio 05, 2010

De un post sin nombre...

Seven Readers!!..

Es extraño pero de pronto he sentido unas ganas locas de escribir. No tengo ni idea de sobre que, simplemente he sentido la enorme necesidad de golpear las teclas con el ánimo de llenar una página cibernética con letras, con palabras, con signos ortográficos. Quizá estoy como aquella canción de Serrat en la que dice que las musas han pasado de él o como aquella otra de Lerner que decía que no iba a componer, que iba mejor a dejar la escritura para otro día cuando encontrase el centro de su inspiración. Aún así, a veces las letras suelen llamar, gritar, decir que es momento de sentarse detrás del teclado y comenzar a presionar las letras para transmitir algo parecido a una idea.
Supongo que temas hay muchos: el mundial de fútbol y los cuatro equipos que han llegado a semifinales, los complejos de los mexicanos que aparecieron durante el partido Alemania - Argentina, Toy Story 3, las elecciones de este domingo, Abel de Diego Luna, la genial aparición de Andrés Bustamante en Canal 22, mi fanatismo por la Selección de España y mi deseo que se corone premiando así al buen fútbol o porque mi Facebook me recomienda que me convierta en fan de Felipe Calderón y al mismo tiempo de la Selección Mexicana del deporte de las patadas y por ende de mi falta de entendimiento del por que al face le agrada el fracaso.
Supongo que ando en una especie de montaña rusa temática en la que es imposible elegir un solo tema. Al final me sorprendo escribiendo porque ando - como siempre - tratando de alargar el fin del semana, esperando que las horas duren un poco más y así no llegue la fatídica mañana de lunes. Especialmente porque en los últimos días el trabajo ha dejado de ser divertido para convertirse en algo angustiante, estresante y no sé si eso necesariamente sea un indicio de que hay que comenzar a pensar en inexistentes nuevos horizontes laborales. Tal vez eso pueda cambiar con los días, de hecho tengo la enorme esperanza de que así sea.
Releo los dos párrafos que he escrito anteriormente y me doy cuenta que ando como en aquella canción de Ismael Serrano que dice que "últimamente ando perdido, me han vencido viejos fantasmas, nuevas rutinas" fantasmas que se ciernen sobre mi pelona cabeza con un ánimo aterrador, rutinas que se van convirtiendo en una cotidianidad apabullante y con pocas concesiones. Tengo la impresión de que soy un reflejo individual de México: funciono a pesar de mi mismo.
Quizá mis ganas de escribir tengan que ver con esa sensación que suele llegarme con el lunes: la de la incertidumbre, el no saber que es lo que la nueva semana depara que otras tantas sorpresas llegarán con los días. El mundo parece transcurrir con una terrible rapidez, no se detiene y sigue con un curso impecable hacía un futuro que solo dura un instante y que se convierte en un pasado inamovible.
Pero aún así han pasado cosas importantes, momentos que deben ser similares a la sensación de encontrar un Oasis en el desierto: una noche de jueves con cine y una divertida charla con una gran amiga, una fantástica tertulia sabatina con los amigos, una repentina y sorpresiva llamada telefónica al medio día del domingo, una dominical tarde en la que la hice de tío y una madrugada en la que me encuentro escribiendo cosas insensatas simplemente por el placer de comunicarme a mi mismo mis rodeos, mis desvaríos, mis razones y mis sinrazones para luego compartirlos con el mundo con el ánimo de tal vez encontrar un lejano guiño solidario y cómplice en el medio de esta inaudita y maravillosa locura a la que conocemos como vida. Un instante catártico entre quien escribe, quien lee y quien entra en un acto de recíproca comunicación (Berlo estaría orgulloso de mí ahora).
Y finalmente comienzo a sentir sueño. Como si el yugo de la madrugada del lunes me hubiese caído de golpe para sentir un descomunal cansancio que me obliga a dejar la escritura para una mejor ocasión: para una en la que las ideas se encuentren más centradas, para una en la que pueda elegir un solo tema para tratar de desarrollarlo con cierta coherencia, para una en la que me encuentre en un día distinto al lunes. Dormir se antoja como una manera de escape, pero también como un salto directo al futuro tirando en las horas de sueño la sensación del transcurrir del tiempo.
Pero va: es el momento de comenzar a levantar las anclar y pensar que quizá mañana lleguemos "a un nuevo mundo, a un nuevo amanecer" a sentir nuevas sensaciones a ver una espiga crecer, a sentar nuevas raíces, a encontrarse con nuevas esperanzas y a sentir que el mundo puede detenerse en un instante que parezca eterno.
Escribir en esta madrugada ha sido más que un desahogo un acto de redención.

Así las cosas hoy lunes......

Salud pues...

domingo, junio 27, 2010

De las Causas de la eliminación mexicana...

Seven Readers!!...

No hay que asustarse. Lo que ha pasado esta tarde (tiempo de México) en el Soccer City de Sudáfrica es normal: México nunca tuvo posibilidad alguna de eliminar a Argentina de la Copa del Mundo. Y no la tuvo por razones que van más allá de los 90 minutos que duró el partido del día de hoy, hagamos un breve recuento de las mismas.

La Estructura y el manejo del Fútbol Mexicano...

Es imposible que nuestro balompié crezca si sigue teniendo los manejos que tiene. Los dueños del balón se la pasan cada cuatro años privilegiando a lo comercial, a los ingresos de sus bolsillos en lugar de ocuparse del crecimiento en lo deportivo que permita en un futuro acceder no solamente a un quinto partido en un mundial. El fútbol lo maneja un grupo de mercenarios dedicados a acumular riqueza, no les interesa nada más.
Son tipos que no entienden de procesos deportivos. Que pusieron en un principio a Hugo Sánchez un tipo completamente incapaz como técnico de fútbol, pensando en que su posición como "motivador" era suficiente para llevar a la Selección a nuevos horizontes fracasando rotundamente: México pierde la Copa de Oro, no va a la Confederaciones y también queda fuera del Torneo Olímpico. Hugo sale por la puerta de atrás y traen a Sven Goran Eriksson a quien jamás apoyan y con quien la calificación al mundial (y por ende el negocio) corre gran peligro. Terminan echándolo. Todos miran entonces a un Javier Aguirre que evidentemente no quería estar en la selección nacional. Acepta el encargo sin ganas de hacerlo y he ahí los resultados.
México necesita una reestructuración de su fútbol. Necesita que las Televisoras saquen las manos del fútbol y que toda la estructura cambie: desde el trabajo con las fuerzas básicas, el rediseño del campeonato de primera división, dejar de manosear a la Selección Nacional llevándola a jugar partidos moleros cada semana a Estados Unidos y pensar en que el negocio puede terminarse en unos años cuando el aficionado se canse por completo de la misma canción de cada cuatro años.
Todos los directivos actuales de la Federación Mexicana de Fútbol tendrían que haber presentado su renuncia cuando sonó el silbatazo final en el Soccer City.

Javier Aguirre...

Había que ver a Javier Aguirre en la conferencia de prensa previa al partido contra Argentina para darse cuenta que estábamos ante un tipo harto, fastidiado, derrotado, escondido tras una gorra blanca y con ganas de cerrar este capítulo de su carrera para irse a dirigir de nuevo a Europa (a ver quien lo contrata ahora). Era evidente que Aguirre nunca quiso ser D.T. de México en el mundial de 2010 y tal vez eso le hizo perder la brújula y cometer una serie de errores que a todas luces demostraron una enorme incapacidad para dirigir a un grupo de jugadores con bastante talento.
Llamó a gente que evidentemente no estaba para jugar una Copa del Mundo: Cuahutémoc Blanco, Guillermo Franco y El Bofo Bautista los principales. Dejó fuera por capricho a gente de gran capacidad como Sinha y Oswaldo Sánchez, e incluso cortó a una joven promesa como Jonathan Dos Santos por darle cabida a uno de lo citados con anterioridad. Ya en el mundial siguieron las decisiones increíbles: dejar a Andrés Guardado en la banca, cambiar en tres partidos diferentes de Capitán, poner a Oscar Pérez en la portería y meter a Franco en lugar del Chicharito Hernández a la cancha. La selección nunca tuvo un estilo de juego, nunca tuvo un proceso adecuado y Aguirre, el salvador, demostró que como bombero fue un experto en crear fuego. En fin, error tras error, Aguirre se fue hundiendo solo y con él la esperanza de el pueblo futbolero de México.
El Vasco fue un fiasco.




Mario Carrillo...

El auxiliar mexicano recurre a brujos para armar a su equipo. Le habló siempre al oído a Aguirre con base en eso. No tengo más que decir...

Los Jugadores Mexicanos...

Al jugador mexicano le hace falta creer en su propia selección. Es posible que tengan gran participación en sus equipos, pero cuando juegan representando a su país bajan terriblemente su nivel. Sigue siendo una selección que se achica en los momentos importantes y que carece de confianza para dar el siguiente paso. Había que ver como llegaron los argentinos al estadio y como lo hicieron los mexicanos para saber que desde antes de entrar a la cancha unos ya eran ganadores y los otros estaban derrotados: los argentinos llegaron cantando, felices, confiados, con amor a su camiseta, con respeto a su técnico, decididos a ganar el partido. En cambio a los mexicanos se les vio llegar serios, dirigiendo la mirada al piso, ensimismados en su individualidad y sin reflejar un espíritu de equipo.
Nunca entendieron que estaban ante la gran oportunidad de hacer historia y se asustaron ante la playera y los nombres de sus rivales. Volvieron a ser los ratones verdes, los jugadores que se achican y que no confían en sus propias capacidades lo que se reflejó más cuando se vieron abajo en el marcador mostrando su nula capacidad de reacción
Tal vez, un reflejo de la personalidad del aficionado mexicano.

Los Aficionados Mexicanos...

Culpables porque cada cuatro años caen víctimas del mismo engaño. Porque deberían ser los primeros en darle la espalda al fútbol mexicano, porque si lo hicieran, si dejaran de asistir a los estadios, si dejaran de gastarse 20000 dlls. cada cuatro años para seguir a la Selección a un fracaso más, tal vez entonces serían los artífices del cambio en toda la estructura del Fútbol mexicano.
Son culpables porque siguen pensando que la Selección ganará con "buenas vibras" en lugar de hacerlo con la práctica de un buen fútbol, porque piensan que el simple optimismo es suficiente para impulsar al equipo mexicano. Porque no exigen, porque se rinden facilmente ante la avalancha comercial generada por la Televisión. Porque como en casi todo lo que pasa en este país, son aficionados esponja que "se chupan todo lo que pasó".

La Televisión Abierta Mexicana...

Porque secuestra a la Selección. Porque hoy sus comentaristas vieron otro partido diciendo que la Selección era competitiva ante Argentina, porque aún ante el desastre pretendían seguir con su engaño en pos de asegurar el negocio.

Vendrá un nuevo proceso, vendrán cuatro años más y todo parece indicar que tendremos Sandwich de lo mismo. Al cabo realmente no ha pasado nada: es solo y simplemente fútbol...

Así las cosas hoy domingo...

Salud pues…...

lunes, junio 21, 2010

De Saramago y Monsiváis....

Seven Readers!!....

Es muy complicado escribir un post sobre dos autores cuya forma de plantear ideas a través de la escritura ha sido realmente exquisita. Creo que tengo que hacerlo desde la perspectiva del lector, es decir del individuo que toma un libro o un artículo y se deja llevar por las páginas del mismo a través de la pluma de un autor. Creo que se tiene que tener muy marcado el hábito de la lectura para poder entender lo que es la experiencia de absorber las ideas de otro impresas en papel. Creo que solamente quienes amamos el hecho de leer podemos entender ese pequeño gran acto de catarsis que se da cuando un autor termina por influenciarte a tal grado que tu ideología personal sufre una revolución importante y es entonces cuando sentimos una empatía muy importante con esa persona a la que quizá jamás conoceremos personalmente pero que se ha convertido en un personaje determinante e influyente en nuestras vidas.
En realidad el poder de la palabra escrita es impresionante. Quizá por el Vaticano se apresuraba a atacar el pasado domingo a José Saramago en su órgano oficial; quizá por eso los grupos más retrógradas de este país pegarán el grito al cielo cuando miren la foto del ataúd de Carlos Monsiváis cubierto por las Banderas de México, la del movimiento Gay y la de la UNAM en una imagen que muchos llevaremos impresa por siempre en la memoria. Porque están conscientes que estos hombres extraordinarios fueron capaces de transformar muchísimas mentalidades con el poder su prosa, de su palabra escrita. Y porque están conscientes que esta palabra ha contribuido a dar al traste con posiciones dogmáticas y retrógradas defendidas por quienes hoy minimizan la obra tanto del portugués como del mexicano. Pero cualquier intento por defender lo indefendible termina por caerse y tanto Saramago como Monsiváis contribuyeron a hacer de este mundo un lugar en el que las ideas del progreso poco a poco han ido ganando terreno por sobre los viejos y gastados dogmas. Creo que ese es su mayor legado y a la postre será un legado que formará parte del cimiento de una sociedad más justa en un futuro.
Por eso la pérdida de ambos personajes nos ha dolido tanto a quienes fuimos de alguna manera transformados por sus ideas. Porque más allá de haber perdido a dos escritores monumentales, perdemos a dos amigos de letras, a dos personas que nos enseñaron que otro mundo es posible y que nos motivaron a luchar - desde nuestra muy particular trinchera - por su consecución.
El primer libro que leí de José Saramago fue "El Evangelio Según Jesucristo". Le he leído tres veces más desde entonces. El dibujo que de Jesús hizo el portugués en esa monumental obra fue determinante en el replanteo personal sobre la figura "mesiánica" del nazareno. A partir de entonces devoré varios libros de Saramago: "Ensayo Sobre la Ceguera", "El Hombre Duplicado", "Ensayo Sobre la Lucidez" y "Las Intermitencias de la Muerte" sin duda fueron importantes para entender mucho mejor al mundo moderno, a las dudas sobre la identidad del ser humano de nuestros días, a lo que significa la democracia y particularmente - a través de sus artículos periodísticos - sobre la importancia del Laicismo.




Curiosamente a Monsiváis lo conocí primero a través de los medios electrónicos y luego por el poder de su palabra escrita.Monsi parecía estar en todas partes, como si tuviera la consigna de hacer presencia en cualquier lugar a donde le invitaran para luego compartir con su oyentes y/o lectores sobre sus vivencias en la selva de Chiapas o en programas tan insulsos como El Calabozo. Confieso que no he leído muchos de libros de Monsiváis: "Los Rituales del Caos", "Del Rancho al Internet", y "Las Leyes del Querer". Si en cambio, me convertí en un asiduo lector de sus colaboraciones periodísiticas en El Universal, La Jornada y Proceso. Monsiváis ha sido el mejor cronista que he leído en mi vida, un escritor y periodista capaz de transportarnos a cualquier tiempo o lugar del que hablaba en sus crónicas. Guardo como un Tesoro, el número especial de Proceso en el que narró la épica marcha de los Zapatistas a la ciudad de México durante el aciago sexenio del foxismo. Con la pluma de Monsiváis, con su Ironía, con su entretenida forma de describir a la realidad entendí que México es un país diverso, injusto, intolerante, cambiante, pujante y lleno de una vitalidad que a veces termina por ahogarlo. Su descripción de nosotros y de nuestras posibilidades fue y será única.






Esta semana se han ido dos indispensables, pero dejan tras de sí una obra vasta, importante, referencia de nuestro tiempo. Su pérdida duele, pero debemos sentirnos afortunados de haberles leído, de poder hacerlo de nuevo y de haberles escuchado plantear la utopía alcanzable de un mundo mejor.
Escribir un post sobre dos escritores inmensos es complicado. Escribir un post sobre dos amigos que han partido no lo ha sido tanto, porque unos siempre podrá visitarles cada vez que lo necesite, cada vez que tengamos que plantearnos alguna pregunta sobre este mundo en elque nos ha tocado vivir.
Farewell....

Así las cosas hoy lunes....

Salud pues......

jueves, junio 17, 2010

Del 2 - 0....

Seven Readers!!...

Hace unos meses, una moribunda selección francesa de fútbol calificaba al mundial por un error arbitral. Thiery Henry se ayudaba con la mano para anotar un gol en el mítico Estadio de Francia para llevar a "Le Blues" a tierras sudafricanas. No era un buen augurio. Francia tuvo una eliminatoria desastrosa y una terrible racha en la que llevaba muchos partidos sin ganar. Además llegaba al mundial con un vestuario roto culpa del mal manejo del equipo del técnico astrólogo Domenech. Francia era un desastre anunciado y hoy se ha visto el reflejo de una campaña de preparación aún más lamentable que la de la Selección Mexicana.
Claro, México no tiene la culpa de todo eso y hoy ha aprovechado el mal momento que pasa Francia para plantearles un gran partido y ganar siendo muy superior al Sub Campeón del mundo. Si hace un par de posts decía que la esperanza de seguir caminando en el mundial dependía de ese "algo" que hace que la selección suba su nivel cuando se enfrente a equipos grandes y hoy ha sido de esa manera.
Es poco lo que se le puede criticar a la selección. Quizá por ahí pueda hablarse de la sorprendente disciplicencia defensiva de Torrado o de la tonta tarjeta amarilla que se gana Efraín Juárez y nada más. México nulificó de manera inteligente a los franceses. La salida de Paul Aguilar, el recorrer a Osorio a la banda defensiva izquiera y poner a Moreno en la central fue un acierto. Los centrales mexicanos - ambos jugadores en el fútbol holandés - fueron una barrera infranqueable para los inoperantes atacantes franceses. Salcido se convirtió en auténtico carrilero, con un recorrido impresionante por la derecha. El que recuperara el gafete de Capitán, pareció inspirar a Rafa Márquez quien ahora sí, entendió a la perfección su papel de líder y de enganche entre la defensa y la delantera mexicana. El jugador del Barcelona fue un gran recuperador de balones y al mismo tiempo generó los servicios exactos para los atacantes mexicanos. Al frente Gio está convertido en un baluarte, Franco luchó y tuvo una buena ocasión en el primer tiempo, mientras que Vela lamentablemente se lesionó cuando estaba jugando un partido bastante aceptable.




En el segundo tiempo Aguirre ajustó. Ya había entrado Barrera por el lesionado Vela, y el puma jugó un gran partido. Hernández entró por el amonestado Juárez y su presencia en el campo se sintió inmediatamente pues refrescó al ataque mexicano. Increíblemente Blanco entró al terreno de juego dejando - increíblemente - a Guardado en la banca. Anotó un penaltí - su especialidad - pero su presencia no fue determinante en el funcionamiento mexicano durante el segundo tiempo.
Pero, a pesar del triunfo la selección aún no tiene nada seguro. Tendrá que salir a buscar un resultado positivo ante Uruguay, que es una selección que llegará al partido dispuesta a regresar a unos octavos de final en una copa del mundo. Por ello me parece muy prematuro hablar de una inminente calificación mexicano. Tranquilos. Faltan los Charrúas y serán un rival complicadísimo.
Aún así, hoy no se le puede reprochar gran cosa a un equipo que se plantó bien y que aprovechó la debacle de la Selección Francesa. Si siempre le criticamos a México que no puede matar a rivales desahuciados, hoy lo ha hecho y por lo tanto hay que aplaudirle.
Ya veremos que pasa el martes.

Así las cosas hoy jueves....

Salud pues...………