Desde mi punto de vista, en tiempos de huracán la peor noche es la previa a la llegada del mismo. Uno comienza a pasar la lista de cosas que ha dejado pendiente y te das cuenta que te falta mucho por hacer. Además, ahora (domingo 11:30 pm) tenemos una tensa calma y suave y agradable brisa haciendo que el calor disminuya un poco. Nadie pensaría que a tan solo 900 kilómetros, una poderosa masa de agua y viento se acerca realmente amenazante a la península. Todo ello hace que la inquietud aumente. Especialmente por que se tiene ya la certeza de que los efectos se sentirán sobre nuestras cabezas, pero lo que nunca se sabe es lo que pasará al día siguiente: ¿Cuáles serán los daños?, ¿Cuánto tiempo permaneceremos sin energía eléctrica y agua potable?, ¿Qué tanto tendré que reparar de la casa al día siguiente? Etc. Es decir uno más o menos sabe lo que pasará, pero no hay certeza de cómo pasará. El sábado y parte de esta mañana estuve en la ciudad de Campeche. Bellísimo lugar en el que por lo menos durante el tiempo que estuve ahí se respiraba una tranquilidad absoluta. Sin embargo incluso en esa ciudad (que en ese momento no figuraba en la trayectoria del ojo) el huracán fue el tema de conversación y la gente se preparaba para afrontar al meteoro.
En fin...Mérida se va a dormir hoy en el medio de una tensa calma. Seguimos en Alerta Naranja y de acuerdo con los últimos pronósticos el ojo de Dean pasará a varios cientos de kilómetros de la ciudad, más hacía el sur de la Península pero se espera que aquí tengamos efectos de Tormenta Tropical. De entre las malas noticias esa, para la ciudad es la mejor. No así para el sur del estado, Quintana Roo y Campeche….en dónde, probablemente, se sentirán los peores vientos de un huracán que se espera sea pronto de categoría cinco…
En fin, platicamos mañana….trataré de tomar fotos para ustedes…
En 1988 Jhon Waters filmó la primera versión del musical Hairspray. Contaba la historia de una adolescente que transformaba a la ciudad de Baltimore a través de la música y el canto. El problema de la versión, era que el estilo crudo de Waters, difícilmente se adaptaba a un género feliz por excelencia como lo es el musical. Además al contar con bajo presupuesto, los papeles estelares cayeron en gente de dudoso talento como Divine y Ricky Lake. Tal vez por tratarse solamente de un filme de Waters se convirtió una película de culto a pesar de resultar fallida en más de una secuencia musical. Casi 20 años después Adam Shankman filma, una nueva versión. Lo interesante es que Shankman ha tenido una gran carrera como coreógrafo tanto en Hollywood como en Broadway y comprende con exactitud lo que un musical debe ser, especialmente uno con una temática tan positiva como la de Hairspray: una película con gran ritmo, grandes coreografías y sobre todo enormemente feliz. Y ese es el mejor adjetivo que se me ocurre para describir a Hairspray: es una explosión fílmica de felicidad. El filme se sitúa en Baltimore en 1962. Los cambios generados a partir de los sesenta, comenzaban a sentirse en todo el mundo. En los Estados Unidos la segregación racial era un problema grave y negros y blancos, difícilmente se mezclaban. En este ambiente encontramos a Tracy Turnblad, una feliz y regordeta adolescente cuyo máximo sueño es bailar y cantar en el programa más popular de la televisión local: el show de Corny Collins. Un programa que tocaba música de negros, bailada por blancos y que tenía la particularidad de tener un “Negro Day“, es decir un día en el que el programa era bailado y cantado solamente por gente de color, y que curiosamente era el día con más rating y calidad de toda la semana. La historia transcurre entre el intento de Tracy por entrar al programa y, casi por consecuencia, sobre la integración racial que a partir de ese hecho se irá dando poco a poco en el programa y en la ciudad.
Shankman crea extraordinarias atmósferas con base en complicadas y espectaculares coreografías, grandes canciones y las actuaciones de un reparto en el que se desborda talento para el musical. Este último punto, quizá sea el mayor acierto de toda la película: un grupo de actores que sostienen a lo largo de toda la película un gran nivel interpretativo y que entiende perfectamente los requerimientos de un musical. John Travolta regresa al género por la puerta grande. Su interpretación de Edna Turnblad, es memorable. Travolta logra proyectar la sencillez, timidez y represión de la enorme matrona a la que representa con gran credibiidad. El resto del reparto se mantiene al nivel. Christopher Walken (hay que verlo bailar con Travolta), Michelle Pfeiffer, Queen Latifah, un sorprendente James Mardsen (quien finalmente no es el novio abandonado, o un posible muerto) Amanda Byrnes (si, leyeron bien) Alisson Janney y Jerry Stiller (quien participó en la primera versión), son todos veteranos y experimentados actores que conjuntan junto a los recién llegados Nikki Blonksy, Zac Efron (el nuevo ídolo de las pre –adolescentes gracias a High School Musical) y Elijah Kelly, al mejor ensamble de actores que el cine norteamericano ha presentado en muchos años. Hairspray es una película sobre la diversidad, sobre el derecho a ser diferente, sobre el respeto a la familia, a los amigos, a quien luce de una manera diversa a la que presentan los cánones televisivos. Es una película de amor y es al mismo tiempo un musical extraordinario que refleja perfectamente a una época de cambios sociales y de la mentalidad en la gente que vivió durante esos días. Es el regreso del género hollywoodense por excelencia, el que mejor ha filmado Hollywood durante su historia, el musical. Y es un gran regreso. Un filme ágil, divertido y entrañable. Una película que nos hace creer nuevamente en el cinematógrafo como uno de los inventos que han transformado al mundo. La segunda mejor que he visto en el año. No se la pierdan.
Aquí tienen algo de Hairspray: John Travolta y Nikki Blonsky cantando Welcome to the 60´s.
Así las cosas en este viernes de Magazine…(ya saben en estación pueden escuchar)…
PS1…Dean estaría por aquí la madrugada del martes….aquí les iré contando…por lo pronto hoy ya estamos en Alerta Verde...
Y aquí vamos de nuevo. La primera amenaza seria en la temporada de huracanes de éste año, se llama Dean. Es un huracán categoría II, con vientos sostenidos de 165 km/h y rachas de 210 km/h, con posibilidades de aumentar al acercarse más al golfo. En este momento se encuentra a 3,205 km de distancia de las costas de Q. Roo y por la trayectoria que lleva, podría estar impactando al norte de la península en mayor o menor medida. Pero ello no se sabrá hasta en unas 48 horas, así que hay que esperar a ver que pasa.
Por lo pronto comienzan los preparativos. Odio las compras de pánico que se dan momentos antes de la entrada del huracán, así que hoy me lanzo al super a conseguir pilas para mi lámpara, radio y algo de latería. También agua purificada, que luego escasea terriblemente. Tal vez suene un poco exagerado, pero es bueno estar preparado, además por que la temporada se sigue hasta noviembre. Yo no sé como le hacíamos antes de poseer Internet. Ahora prácticamente uno puede seguir la trayectoria paso a paso del huracán y no confiar en los jilgueros de la radio y la televisión que casi siempre solo desinforman y generan una alarma a veces innecesaria.
En fin, es un día ocupado….platicamos luego…y ya veremos que sucede con Dean…
En el blog de Ernesto me encontré con el vídeo que verán a continuación. Se trata de la audición de Paul Potts para concursar en un programa de televisión en Inglaterra. Dígamos que es una especie de American Idol, sólo que con un concepto más amplio pues aquí se trata de encontrar talentos, por lo que no solamente uno se encuentra con cantantes pops, sino con imitadores, bailarines y gente de todas las edades, que además de embolsarse una buena cantidad de libras, tiene la posibilidad de cantar en un concierto de gala ante la Reina Isabel. Este vídeo es maravilloso. Noten como cambia la expresión de Simon Cowell (si, el mismo juez de American Idol) cuando Potts comienza a interpretar....
Evidentemente Potts llegó a la final y ahí cantó nuevamente Nessun Dorma del gran Giacomo Puccini. Una maravillosa interpretación....que, como era de esperarse, le valió el primer lugar del evento.
El ex empleado de almacén, es hoy uno de los artistas más reconocidos de Inglaterra y está en camino de editar su primer disco.
Si bien es una de las arias de ópera más populares, Nessun Dorma también es una de las más emocionantes. No puedo evitar sentir algo en el pecho cada vez que escucho este lamento hecho canción. Aquí tienen una versión diferente, moderna y que resulta de la fusión del Rock y la ópera. Es The East Village Opera Company.
ITALIAN; Nessun dorma! Nessun dorma! Tu pure, o, Principessa, nella tua fredda stanza, guardi le stelle che tremano d'amore e di speranza.
Ma il mio mistero e chiuso in me, il nome mio nessun saprá! No, no, sulla tua bocca lo diró quando la luce splenderá!
Ed il mio bacio sciogliera il silenzio che ti fa mia!
(Il nome suo nessun saprá!... e noi dovrem, ahimé, morir!)
Cuando era niño mis padres siempre me llevaron al circo. Cada vez que una carpa se instalaba en la ciudad, ahí estaba mi familia en primera fila. Los vi prácticamente a todos: el Atayde, el de los Hnos. Vázquez y por supuesto al Thiany, en sus dos visitas. Incluso recuerdo haber visto un espectáculo del llamado Holyday On Ice en la plaza de Toros Mérida algo que fue sumamente divertido por que tenían que mantener congelada la pista cuando la temperatura ambiente era de alrededor de los cuarenta grados centígrados, lo que ocasionaba largos intermedios entre los actos que se presentaban. Así que ahí me tenían sentado mirando a los payasos, los magos y por supuesto a los domadores y acróbatas. Existen varias fotos que mi madre guarda como un tesoro, que dan fe de mi experiencia circense. Pero luego uno crece y los circos dejan de ser una opción interesante. Hasta el día de ayer. Ahí estaba con una amiga de la maestría, quien como yo, tampoco sabe que hacer ahora que estamos de vacaciones de la escuela y tiene algo de tiempo libre por la tarde. Así que mientras íbamos a sacar algunas copias para nuestras respectivas Tesis, pasamos por un anuncio del famosísimo Circo Do Portugal instalado en el estacionamiento de un Centro Comercial de la ciudad. - “¿Y si vamos al circo?” – dijo fomentando a mi ya conocida curiosidad. Mirando el reloj, y viendo que también contaba con tiempo se me ocurrió decir: “Vamos” Así que enfilé hacía el norte y en pocos minutos el buen Gimli se estacionaba justo frente a la carpa bajo la cual se presenta el espectáculo. Al principio nos sentimos algo raros pues éramos los únicos en la fila que íbamos sin cuatro o cinco niños colgados de las piernas. Fue más notorio que no llevábamos infantes, cuando una niña llegó corriendo junto a la persona que la cuidaba, dio un auténtico ranazo y yo morí de risa, provocando que media fila me mirara con ojos de odio. Afortunadamente antes de ser linchado las taquillas se abrieron y pudimos entrar a la carpa, lo que salvó finalmente mi pellejo. La experiencia de ir al circo siendo adulto ha resultado en algo muy entretenido. Para empezar te das cuenta que todos los payasos se parecen y que ponen la misma cara. Luego los agarras de botana, hasta que se dan cuenta y terminan incluyéndote en uno de sus actos y tu te conviertes en el botaneable objeto de todo el respetable. Claro que ello es muy divertido. El acto consistía en que yo, desde mi butaca, tenía que tirarle una papa al payaso y éste cacharla con un tenedor. Fallé miserablemente como tres veces y luego se la aventé a la cabeza (sin querer…o creo que así fue…) y al final el cara pintada le atrapó y todos fuimos felices. De niño lo que más despertaba mi atención eran los magos y los diversos animales. De grande lo mejor fue la contorsionista. Ahí apareció ella con un traje bastante diminuto saludando a la audiencia, para luego ser elevada por las aires y hacer con una cuerda una serie de maniobras que nos permitieron ver a todos el tatuaje que traía justo donde la espalda termina. Era imposible quitarle la vista de encima, no solamente por lo que hacía sino por que además era una chica muy guapa y con un abdomen maravilloso. Después de girar y girar con elegancia, garbo y una agilidad increíble. Bajó de la cuerda. Tuve ovacionarla de pie.
Pero lo mejor fue que después la misma contorsionista, apareció enfundada en un traje negro, sumamente entallado, botas con un tacón altísimo y un látigo en la mano. Se dispuso a hacer un acto con panteras negras o algo similar. Mi amiga, inteligente y observadora como buena antropóloga, sólo se volteó para preguntarme: “¿la mujer perfecta?” No dije nada y estoy seguro que ella interpretó mi silencio. Otra ovación de pie. Al final, descubrí que ir al circo sigue siendo realmente interesante. En realidad nos hemos divertido mucho, comiendo algodón de dulce y refresco; tal y como uno lo hace de niño. Aunque ya siendo adulto, la perspectiva de los actos circenses cambia violentamente. Y creo que ahora es mucho más entretenido y fantasioso…..
El país publica hoy un interesantísimo artículo de Alex de la Iglesia sobre Stan Laurel & Oliver Hardy, conocidos como el Gordo y el Flaco. Es una interesante reflexión sobre lo que hoy es la Industria del cine. Me da gusto coincidir con el cineasta y saber que existe mucha gente que piensa igual en relación a lo que es hoy un filme.
Aquí lo tienen:
Oliver Hardy, el gordo de El Gordo y El Flaco, murió hoy hace 50 años tras someterse a un drástico tratamiento de adelgazamiento. Stan Lauren, 'El Flaco', no volvió a actuar. Recibió un Oscar honorífico en 1960, cinco años antes de morir. Hacía mucho tiempo que habían dejado de ser los mismos que se caían, se golpeaban, saltaban y arrancaban carcajadas cuando el cine era en blanco y negro y, antes aún, cuando era mudo. Hacía tiempo también que el cine y la televisión se habían deslizado hacia lo complejo y artificioso, hacia lo más espectacular. Aun así, ahí están sus películas y cortos, como el eco de una forma de reír de otro tiempo.
INOCENCIA PREHISTÓRICA por Alex de la Iglesia.
Llevamos 50 años sin el Gordo y el Flaco. Me han comentado que especule sobre el tema, al parecer, de gran interés mediático. Con esta premisa como base del artículo, las posibilidades de atraer la atención del lector son, cuando menos, exiguas. Como soy una persona que se crece en la adversidad, y que disfruta de las situaciones límite y los retos intelectuales, digo que sí, que adelante. Si puedo desarrollar una idea acerca de este problema, a saber, la desaparición del Gordo y el Flaco hace nada menos que medio siglo, y las consecuencias que este ominoso acontecimiento provoca en nuestro entorno más cercano, puedo escribir sobre cualquier cosa, y eso me llena de satisfacción. O al menos evito pensar continuamente en el aire acondicionado, que gotea cuando lo enciendo. Lo realmente difícil para el lector bienintencionado es prestar atención hacia algo que parece de otro mundo. No sólo estamos hablando de películas en blanco y negro, formato desconocido para un sector enorme de la población, sino que muchas de ellas son mudas. Esto ya es demasiado.
El cine mudo es terreno para arqueólogos o mejor, paleontólogos. La gente piensa que una película es muda no porque haya sido concebida así, sino porque el sonido se borró con el paso del tiempo, como el color, al permanecer las latas enterradas bajo tierra, durante décadas. Y si ahora afirmo que entre las 10 mejores películas que he visto en mi vida nombraría dos o tres mudas, el lector bienintencionado sugeriría mi urgente ingreso en una institución psiquiátrica. Nos encontramos en la era de Harry Potter y los Transformers.
Si el universo no se descompone en mil pedazos y los protagonistas no vuelan ni lanzan rayos, las posibilidades de que los espectadores se levanten del asiento y cambien de sala en el multicine son de un 90%. Lo del blanco y negro a mis hijas, por ejemplo, no les va nada. Una niña de cinco años está acostumbrada a que la gente vuele y los universos estallen. Intenté someterles a una exposición prolongada de películas de Harold Lloyd, por aquello de que, al menos, Harold Lloyd trepa por un edificio y está a punto de caerse, colgado de las agujas de un reloj. Sin embargo, el experimento fracasó. Ya no hay quien les saque de los X-Men. Mi hija quiere ser Tormenta y provocar tempestades con las manos. Pero no sólo se trata de un problema formal, lo realmente primigenio son los contenidos. Las comedias del Gordo y el Flaco son inocentes. La inocencia es una cualidad extinguida, como los dinosaurios o la música folk. La transparencia inmaculada de sus planteamientos y una alegría sorprendente en sus tramas los hacían aún más deliciosos.
Quizá eso fue lo que acabó con ellos. Ya no vivimos en un mundo donde las cosas sean sencillas. Nos parece más verosímil pensar que entre el Gordo y el Flaco había algo más que bofetadas, o que Cary Grant llevaba bragas, por poner un ejemplo que me duele particularmente. La inocencia es un sentimiento extraterrestre, propio de alienígenas. El slapstick, la comedia de bofetadas y tropezones, es un género extinguido, un fósil de videoclub. Han pasado 50 años desde que estos tipos, Stan Laurel y Oliver Hardy, desaparecieron, pero parecen siglos, evos, eones. Tampoco es que el mundo se haya convertido en Sodoma y Gomorra y que echemos en falta la risa limpia y cristalina de antaño.
Ahora casi todo resulta, sencillamente, incompresible. La trama no está pensada por un guionista: está pensada por tres, al menos, y no trabajan juntos, se superponen, uno encima de otro, como en una orgía absurda. El confuso resultado es corregido por el estudio y los abogados de la compañía de representación que maneja los contratos de los actores principales añaden sus condiciones. Después, todo pasa por un filtro de corrección política y, por último, se añaden unos chistes de otro guionista que nadie conoce porque el tipo de ventas internacionales dice en un mail que el resultado no es todo lo gracioso que se esperaba. Así se consigue esa pasta extraña, indigesta, que no molesta a nadie, pero tampoco agrada a nadie, tan característica de nuestro tiempo. Así funciona el negocio, y el Gordo y el Flaco no están en él desde hace 50 años. Hacen muy bien.
Así las cosas hoy martes....
PS1....La gran pregunta es: la escena final de Lost fue un Flashforward o...toda la serie es un gran Flashback...
Uno no puede esperar mucho de un director como Michael Bay. A ver, el tipo ha filmado bodrios de la talla de Pearl Harbor o Armaggedon y en ambas ha cometido el grave error de dejar vivo a Ben Affleck . Quién es capaz de cometer ese error, evidentemente es un director del que no se pueden esperar grandes cosas. Es un artesano cuyas películas presentan casi siempre la misma estructura: ¾ partes aburridas y el último tanto del filme contado de manera trepidante con planos cuya duración no excede los 5 segundos. Ningún otro director en Hollywood tiene planos con tan poca duración. Bay además casi siempre pretende subsanar sus inconsistencias narrativas con una gran cantidad de efectos visuales, con la idea de que nos impactemos y olvidemos así que se trata de un director mediocre tirando a pésimo. Con todos esos antecedentes es de esperar que el nombre Michael Bay ahuyente a cualquier espectador. Pero no, las películas de Bay han recaudado millones de dólares en taquilla, razón por la cual el director ha seguido filmando bodrio tras bodrio, a pesar de que a veces ha tenido en sus manos historias cuya premisa es prometedora como lo fue el caso de La Isla. Con Transformers pasa lo mismo. La premisa que tenía entre sus manos era realmente interesante. La historia de los Autobots y los Decipticons , a parte de ser venerada por millones de ex niños ochenteros, tiene muchos recovecos argumentales para ser explorados con inteligencia. Bay, por el contrario se empeña en convertirla en algo realmente simplista y hasta por momentos bastante idiota. Una de las características del buen cine de Ciencia Ficción es sus posibilidades de exploración de la alteridad. El robot se ha convertido en uno de los “otros” por excelencia en el género (el otro es el alien), y su presencia ha permitido la reflexión en torno a dos cosas: ¿quién es realmente ese otro tecnologizado? y ¿hasta dónde llegan nuestras responsabilidades morales con respecto a nuestras creaciones? En Transformers cabía la posibilidad de explorar y explotar la primera pregunta, especialmente por que los dos bandos de los robots tienen planteamientos morales muy importantes en cuanto a su relación con los seres humanos. Pero no. Bay no posee esa capacidad reflexiva y termina por presentar un filme ramplón y que prefiere apantallar a quien se deje a través de la espectacularidad visual, en lugar de ahondar en las posibilidades de reflexión sobre la alteridad que vienen implícitas con la historia.
Hay poco que decir sobre el tratamiento fílmico de Transformers: explosiones, efectos visuales y actuaciones mediocres. Quizá lo único rescatable sea la capacidad vocal de Peter Cullen cómo Optimus Pride y de Hugo Weaving como Megatrón, quienes le imprimen un sello muy particular a sus personajes. Hasta dos grandes actores como Jon Voight y John Turturro se presentan actuaciones realmente lamentables, quizá por que no tenían una acertada dirección y por el dibujo argumental es tan malo que ambos no pudieron hacer absolutamente nada con sus personajes. Es probable que la única buena razón para ver Transformers sea Megan Fox …
Verla fue lo único que me permitió quedarme hasta el final de la proyección. El final evidentemente augura una segunda parte. Supongo que la dirigirá el mismo Bay y supongo que seguirá arruinando a la historia. Sería iluso pensar que con los números de taquilla el Estudio decida cambiar de director, lo cual resulta realmente penoso. Por culpa de gente como Bay, la Ciencia Ficción va perdiendo poco a poco su capacidad de reflexión cinematográfica y es vista solamente como un genero palomero. Una pena.
Cuando Homero Simpson agarra a Pottersito, su porcina mascota, y le pone a caminar en el techo mientras canta “cerdo araña..cerdo araña” yo estuve a punto de sufrir un colapso producto de mis sonoras carcajadas. The Simpsons: the movie, tiene todos los ingredientes que han hecho de la serie de televisión un clásico; es decir encontramos ironía, humor ácido, escatológico, incorreción política y hasta valores familiares. Eso sí, en un tono más destinado al adulto que al niño o adolescente. Creo que Groening y David Silverman, han hecho un filme para todos aquellos que han crecido con el humor de la familia amarilla, más que para las generaciones que recientemente han entrado en contacto con el programa televisivo. Incluso me atrevería a afirmar que es hasta un homenaje a las fanáticos del programa. Podría definir al filme como un largo capítulo especial, filmado en un gran formato, con una animación espectacular pero con una historia algo floja, lo que se subsana con geniales “gags” que de alguna forma llenan los recovecos que el guión va dejando consigo. Y si, ahí están Bart, Lisa, Maggie y Marge. Aunque el protagonista principal de la aventura fílmica de la familia amarilla es Homero. El es el eje de la historia, el detonante de la trama y quien terminará encontrando la resolución final de la misma. Los demás fungen como personajes secundarios y ello provoca que los verdaderos personajes de apoyo de la serie como Flanders, El jefe Gorgory, Rafa, Nelson o Apú; apenas y aparezcan con dos o tres líneas. Era evidente que tenían que ser cortados por ser una película que necesariamente tiene que girar en torno a los personajes principales, pero en realidad no esperaba que lo fueran tanto. Son, como se muestra en el filme, una masa que sufre las consecuencias de lo hecho por Homero.
Pero finalmente,creo que la película cumple con su cometido: hacer que los espectadores puedan disfrutar de Los Simpson en una pantalla de gran formato. Aunque como dice Homero al principio del filme: “miren que hay que ser idiotas para pagar por algo que es gratis en la tele” Hay algo de sangrienta ironía en esa frase. Eso es lo que hace de la película algo tan genial. Por cierto yo esperaba más apariciones de invitados especiales en el filme. Sólo están Greenday (en una de las mejores secuencias de la película) y, sin proponérselo seguramente, un idiotizado Arnold Scwharzenneger (espero haber escrito bien el apellido). En fin…ahí está la Movie de los Simpson como un perfecto pretexto para divertirse un rato. Lo que la película ha producido, es una especie de Simpsonmanía…al grado de que muchos hemos sucumbido ante la divertida tentación de crearnos a la imagen y semejanza Simpson. Este soy yo, si viviera en Springfield.
Pretty Cool. ¿Eh? (Thank you !!Janis!!!)
Así las cosas hoy viernes…buen fin para todos…
PS1…Hoy éstas y otras reflexiones poperas…en mi programa de radio….ya saben cómo y dónde escuchar…
Ayer al mediodía decidí bajar los tres pisos que separan a mi office de la calle con el objetivo de comprarme un refresco. Para los que no sepan, mi lugar de trabajo se encuentra en el centro histórico de la ciudad de Mérida a unas calles de la Catedral, el Palacio de Gobierno, el edificio del Congreso del Estado y justo frente al Teatro José Peón Contreras. Ayer todos estos espacios estaban tomados por las alegres hordas priistas que acudían en masa a la toma de posesión de la nueva gobernadora del Estado de Yucatán Dña. Ivonne Ortega Pacheco. Al salir miré a la masa y pensé en regresar al trabajo y olvidarme del sabor de la coca cola Light. Pero mi sed pudo más y al juntarse con la curiosidad, ambas obligaron a mis piernas a caminar un par de esquinas hacía la tienda en donde se encontraba a disposición el fantástico líquido. Así que ahí me vi. Los priistas instalaron altavoces por toda la calle sesenta. La cumbia resonaba con fuerza. Había igual un par de tarimas ocupadas por salseros y por jilgueros animadores que antes estuvieron en la televisión estatal y que amenazaban ya con "recuperar" sus programas (OH my God…!Que Rico is back!). Caminé un poco más hasta la calle 59 doblando sobre la Iglesia de Tercera Orden y entonces sucedió: fui deslumbrado por una serie de personas uniformadas de políticos yucatecos. Es decir, el sol pegaba con gran fuerza y emitía una serie de reflejo en contra de gente vestida toda con guayabera blanca y pantalón caqui. Una vez que mi vista se adaptó al reflejo, continué caminando mientras veía a los personajes que allí estaban hasta que tropecé con alguien. Miré hacía un lado y no vi quien era, mire hacía el otro y tampoco, entonces miré hacía el suelo y ZAZ…ahí, muy abajo, estaba Mi Góber Precioso. La pequeña tachuela corrupta me dirigió algo parecido a una sonrisa y cuando estaba a punto de espetarle un “!Qué pasó mi héroe …papá!”, el gober y yo tuvimos que hacernos a un lado por que una camioneta último modelo, vidrios polarizados y toda esa parafernalia que tanto gusta a nuestra clase política se echó en reversa y estuvo a punto de arrollarnos. De pronto la camioneta fue rodeada de gente que sacaba celulares para tomar fotos. ZAZ…pensé que mi fama no era tan grande y cuando sacaba mis mejores poses, unas damas me exigieron que me moviera. Comprendí entonces que no era a mí quien fotografiaban. Volteé y me doy cuenta que a mis espaldas, repartiendo autógrafos y besos estaba el mismísimo Ken Peña Nieto, quien aprovecha cualquier oportunidad para hacer campaña. Los guaruras toluqueños me hicieron a un lado con suma amabilidad y el candidato se subió a la camioneta para luego perderse entre la gente.
Entonces fui finalmente hasta la tienda. Al llegar una persona se encontraba en las neveras, sin decidirse a ordenar algo. Le pedí que me diera permiso y al voltear me doy cuenta de que se trataba del mismísimo Labastida. Yo no sé si no está acostumbrado a que le pidan que se haga un lado, pero me miró con extrañeza. Tomé mi refresco, fui a pagar a la caja y noté que Labastida me seguía mirando. Pero bueno…no le pelé mucho y me dispuse a regresar al trabajo. Otra vez me topé con las guayaberas blancas. Como pude las esquivé, al mismo tiempo que pensaba en lo chistoso que debía verme entre ellas: yo con mis forever en blue jeans and T-Shirt, ellos con el uniforme oficial de gala. ZAZ…Después de brincar a Armando Manzanero, me perdí nuevamente entre la masa priista que le hacía una valla a la nueva gobernadora. Y ahí estaba ella. Feliz entre la gente. Antes había tomado sus primeras medidas: Zapatos para los niños pobres, dinero a ancianos y una reducción de su sueldo. Las dos primeras, simples paliativos y la segunda con carácter simbólico, mediática. ¿Un signo de lo que viene? Seguramente. Entre eso y el tren rápido…el futuro del estado no se mira nada bien. Pero ello no importa. Seguirán los programas populacheros y paliativos y al final…es probable que todo siga como hasta ahora o peor: ya sabemos como se las gastan los del PRI cuando están en el poder.